noviembre 3, 2026

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Nahle: Aún pesa la deuda

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Según reportó la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en el segundo informe de la cuenta pública de 2025, la deuda de los estados ha comenzado a descender. Y si bien el año pasado fue de 717 mil 898.6 millones de pesos, cinco entidades –la Ciudad de México, Nuevo León, Estado de México, Chihuahua y Veracruz– concentran 54 por ciento del saldo nacional, con 324 mil 702 millones de pesos.

Respecto de 2024, cuando las obligaciones de los estados y la capital del país ascendieron a 731 mil millones de pesos –según el informe de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) sobre la deuda entregado a la Cámara de Diputados–, su endeudamiento bajó 13 mil 103.7 millones de pesos.

La ASF explicó a la cámara que, al cierre de 2025, más de la mitad del saldo total de la deuda pública subnacional se concentró en cinco estados, pero no ofreció más detalles. Las entidades y montos están, en cambio, en el informe de la SHCP, que además explica cómo 86 por ciento del saldo nacional está respaldado por las participaciones federales pagadas a los gobiernos locales. Para Hacienda, el endeudamiento estatal presenta un grado relevante de concentración y detalla que las entidades con mayor monto de deuda son: la Ciudad de México, con 107 mil 264 millones de pesos; Nuevo León, con 80 mil 962 millones; Estado de México, 57 mil 179 millones; Chihuahua, 56 mil 757 millones y Veracruz, 45 mil 728 millones de pesos.

La ASF explicó que, en el manejo de las obligaciones contratadas, de 2016 a 2025 el monto total del saldo de la deuda pública subnacional se estabilizó al no sobrepasar 2.7 por ciento del producto interno bruto estatal (PIBE).

A mediados de agosto pasado, en un análisis de Aregional, una firma especializada en finanzas públicas y gestión gubernamental, se documentó que Veracruz había registrado la mayor reducción absoluta de deuda entre las entidades federativas durante el primer trimestre de 2026, con una disminución de 4 mil 957.1 millones de pesos.

El saldo de la deuda pasó de 48 mil 330.2 millones de pesos en el primer trimestre de 2025 a 43 mil 373.1 millones de pesos en el mismo periodo de 2026, lo que representaba una reducción de 10.3 por ciento.

De acuerdo con el citado análisis, la disminución correspondió en su totalidad a deuda de largo plazo, derivada de la liquidación anticipada de dos créditos contratados por el estado, uno con Banobras y otro con Santander.

Con esta disminución, Veracruz se colocó en el primer lugar nacional entre las entidades que registraron las mayores reducciones absolutas de su deuda.

El estado se ubicó por encima de Coahuila, Estado de México y Guanajuato, entidades que también reportaron reducciones en sus obligaciones financieras.

La baja registrada en Veracruz contribuyó al comportamiento general de la deuda de los gobiernos estatales, cuyo saldo conjunto disminuyó 2.6 por ciento.

En términos nacionales, la deuda de las entidades federativas pasó de 649 mil 627.9 millones de pesos en 2025 a 632 mil 749 millones de pesos en 2026.

Uno de los principales efectos de la reducción del saldo de la deuda en Veracruz se observa en su relación con los Ingresos de Libre Disposición (ILD).

Este indicador pasó de 60.2 por ciento en 2025 a 44.7 por ciento en 2026, lo que representa una disminución de 15.5 puntos porcentuales.

La relación entre deuda e ILD permite dimensionar la presión que representan las obligaciones financieras sobre los recursos con los que cuenta una entidad para atender sus diferentes necesidades de gasto.

Por ello, la reducción registrada significó una menor presión relativa de la deuda sobre los recursos disponibles del estado.

En cuanto a la deuda por habitante, el estado gobernado por Rocío Nahle se mantiene dentro de un nivel considerado “moderado”, al ubicarse en el bloque de entidades cuya deuda per cápita oscila entre 3 mil 500 y 6 mil pesos por persona. Este nivel se ubica por debajo del registrado en los estados con mayores obligaciones financieras, donde la deuda llega a representar hasta los 8 mil 900 pesos por habitante.

¡SE LE ACABÓ LA SUERTE AL ACOSADOR EN LA SEDECOP!

Dicen que quien juega con fuego se quema, y al famoso “Pepe Le Poo” por fin le tocó. En los pasillos de la Secretaría de Desarrollo Económico y Portuario (Sedecop) ya lo conocían por su “humor pesado”, pero esta vez se metió con la persona equivocada: la “Compañera N”, ¡ahijada de bautizo del mismísimo titular Ernesto Pérez Astorga!


José Victoria Cruz no es cualquier empleado: trabaja nada más y nada menos que en el Departamento de Recursos Humanos como Jefe de Oficina de Desarrollo de Personal. En radio pasillo se dice que no tenía filtro. A la “Compañera N” le soltaba comentarios sexuales sobre su cuerpo y burlas clasistas sobre su origen, como que “para venir de donde viene, se arregla mucho”, o que “seguro así consiguió la chamba”. Lo hacía ante todos los que laboran en la oficina. Y aunque trabajan en áreas distintas, al menos medio edificio estaba enterado.


Pero no es la primera vez, ya que cuentan que algunas compañeras de trabajo, así como estudiantes que realizan su servicio social y hasta trabajadoras de limpieza ya se habían quejado también. Hablan de insinuaciones, de mensajes, llamadas a deshoras y de “abrazos de saludo” que prolongaba de más, e incluso de una “mano larga” en el elevador. Nadie les hizo caso. ¿Obviamente quién se iba a pelear con el de Recursos Humanos?


Pero esta vez bastó con que la agraviada levantara la mano para que el padrino diera la orden: “¡Lo quiero fuera!”. Sólo que Pepe tiene plaza laboral y es sindicalizado, así que, de despido, nada. Solamente lo cambiarán de área.

¿Y las quejas anteriores? Habría que preguntarle a la Unidad de Género si existen expedientes y si alguien les dio seguimiento, o si únicamente prosperó la de la ahijada del jefe, el ex senador de Morena.


Al parecer, a Pepe lo protegen en el área de Recursos Humanos, que es encabezada increíblemente por una mujer. ¿Y la sororidad?


¿Deveras será que en la Sedecop alguien no le hace caso al mismísimo titular? Porque la orden fue clara: “¡lo quiero fuera!”, pero Pepe, el susodicho, sigue cobrando, checando y paseándose muy orondo por los pasillos.

¿Y la Gobernadora, la primera mujer en ocupar tan relevante cargo, estará enterada de estas vergonzosas y repugnantes situaciones que vienen ocurriendo en áreas como ésta de su administración? ¿Sabrá que, mientras en cada evento se repite que “es tiempo de mujeres”, en una de sus dependencias las trabajadoras de limpieza tienen miedo de perder un día de sueldo por denunciar a un acosador?

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