El domingo pasado, en Coatepec, un grupo de vecinos del pueblo mágico, integrantes del Consejo Ciudadano para la Protección de Bienes Patrimoniales, se reunieron en un predio de la colonia Campo Viejo que presuntamente pertenece al exsecretario de Gobierno, Eric Cisneros Burgos, en el cual el famoso “Bola Ochoa” pretendería construir el fraccionamiento residencial San Lucas, un negociazo estimado en más de 400 millones de pesos, pero el cual se levantaría sobre un asentamiento prehispánico y una escultura con características nunca antes vistas en Veracruz, descubierta en junio pasado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
La “clausura” fue simbólica porque hasta ahora, a pesar de sus insistentes llamados, las autoridades municipales que encabeza el alcalde morenista Ignacio “Nacho” Luna Hernández y demás miembros del Cabildo (Stephanie Platas Osorio, Susana Hernández Carmona, Eliseo Cortina Domínguez, Virginia García Martínez, Vianey Guadalupe Argüelles Nava, Andrés Cuevas Melo, Mariel López López, Edgar Manuel Díaz Quiroz y Margarita Edith Garrido, tanto de Morena como de otros partidos de oposición) siguen aparentando padecer sordera, ya sea porque esperan ser “gratificados” o… por miedo, pues el hombre fuerte del sexenio pasado tenía fama en esa región de ser protegido por miembros de grupos criminales.
Desde hace años, Coatepec se volvió un botín para los políticos que se han turnado cada cuatro años en el poder. El negocio está en la basura, la seguridad pública y, sobre todo, en los fraccionamientos residenciales. Los ríos que pasan vienen del llamado Bosque de Niebla y cruzan por la ciudad convertidos en aguas negras.
En Coatepec sigue mandando Eric Cisneros. Detrás del negocio de la basura ha surgido su nombre, lo mismo en algunas inmobiliarias que siguen desforestando para construir nuevos fraccionamientos residenciales.
Raymundo Andrade Rivera, ex diputado local y primer alcalde de Morena que gobernó Coatepec (2021-2025), concedió todos los permisos a su jefe político para el fraccionamiento San Lucas, que abarca 12 hectáreas. En los corrillos políticos coatepecanos corre la versión que el exmunícipe habría recibido tres lotes residenciales en “compensación”, lo que hasta ahora nadie ha podido probar aún.
Sin embargo, el domingo, los miembros del Consejo Ciudadano para la Protección de Bienes Patrimoniales tuvieron que manifestarse pacíficamente clausurando de manera simbólica el fraccionamiento San Lucas para exigirle a las autoridades municipales y del INAH que para cancelar el mencionado proyecto inmobiliario realicen un estudio con tecnologías actuales de LiDAR (Light Detection and Ranging), que posee la Marina, y de georreferenciación, en vez del rústico estudio de pico y pala.
Al Ayuntamiento le solicitaron el recurso para esos estudios, pero el presidente municipal “Nacho” Luna anda haciéndole honor a su apellido paterno, y salió con el pretexto de que no tiene recursos para salvar este relevante patrimonio histórico; sin embargo, le critican que para la pachanga popular del tradicional Grito de la Independencia de México del 15 de septiembre próximo contratará una banda musical que le cobrará tres millones de pesos.
Desde ahora, los grupos de coatepecanos interesados en rescatar los vestigios prehispánicos han estigmatizado como “traidores” al exalcalde Raymundo Andrade y a su sucesor Jorge Ignacio Luna –el primero por haber otorgado los permisos y el segundo por ratificarlos–, así como al exsecretario de Gobierno, Eric Cisneros Burgos, al que tildan de “sepulturero”, reprochándole que cuando quería ser candidato a gobernador se llenaba la boca hablando con respeto de los pueblos originarios y asegurando que los totonacos llegaron hasta Campo Viejo. Inclusive recuerdan que a orillas de la autopista Xalapa-Coatepec, donde el ex munícipe Andrade Rivera construyó el rimbombante Parque Familiar Coatepec, un “elefante blanco” actualmente abandonado, Cisneros le ordenó instalar un palo de los voladores del Totonacapan, inversión millonaria que finalmente se fue a la basura.
Fernando Molina Herbert, director del INAH Veracruz, declaró hace apenas tres días a un diario porteño que será hasta el primer trimestre de 2027 cuando podrían contar con información más precisa sobre la cultura y temporalidad de los vestigios arqueológicos descubiertos durante la construcción de este fraccionamiento en Coatepec.
Y explicó que actualmente continúan los trabajos de excavación y recuperación de materiales prehispánicos, una etapa que está próxima a concluir para dar paso al análisis especializado de las piezas y estructuras localizadas, entre ellas una estructura ceremonial y una escultura prehispánica con características que hasta ahora resultan inéditas para Veracruz, por lo que existe la posibilidad de que aporten información sobre una cultura local o influencias culturales poco documentadas en la región.
El funcionario federal señaló que uno de los principales aspectos bajo análisis es la descripción iconográfica de la estela localizada, debido a que presenta elementos que podrían tener características tanto mayas como no mayas.
Molina Herbert recordó que la región del Golfo de México fue escenario de un importante tránsito de personas durante la época prehispánica, por lo que no se descarta que los elementos encontrados en Coatepec estén relacionados con influencias provenientes de
otras culturas.
“Recordemos que en el Golfo hay un tránsito de gente importante desde las épocas prehispánicas”, explicó a la reportera Ángeles Montes, del diario El Dictamen, señalándole que mientras avanzan los estudios, el INAH también trabaja en la delimitación de las poligonales de protección de los vestigios, con el propósito de establecer las áreas que deberán mantenerse bajo resguardo y solicitar el apoyo del Ayuntamiento de Coatepec para su protección.
Detalló además que actualmente se tienen identificadas dos poligonales de menor dimensión, correspondientes a elementos aislados de aproximadamente 20 por 20 metros, mientras que la poligonal de mayor tamaño sería de alrededor de 60 por 40 metros.
El vestigio principal localizado tiene aproximadamente 30 metros de largo por 12 metros de ancho y se contempla un área adicional a su alrededor para garantizar su conservación.
El director del INAH Veracruz indicó finalmente a la periodista porteña que será con el análisis de los materiales y la información obtenida durante las excavaciones como se podrá determinar con mayor certeza el origen, temporalidad e influencias culturales relacionadas con este importante hallazgo arqueológico.