agosto 17, 2026

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La carta fatal

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Tuvo que dejar la supuesta seguridad de Palenque y venir a la Ciudad de México. Reunió a sus gentes cercanas, al círculo rojo de la Cuarta Transformación, al grupito que controla todo lo que hace el Movimiento, todo lo que se robó el Movimiento, y todos los activos del Movimiento: los políticos, los armados los financieros privados, el dinero público.

Está internado en un búnker secreto que cree no conocen los gringos. Ahí se barajan estrategias, ideas, planes, acciones… ocurrencias sobre todo: que la Presidencia salga con todo a defender a Andy; que se haga una campaña que exija preservar la soberanía de México; que se empiece a organizar una manifestación monstruo, la madre de las manifestaciones, en el Zócalo en defensa de Andy… perdón, de Andrés Manuel chico.

Ahí se escribió la carta de Andy, la que le mandó a Trump. Fue lo primero que se les ocurrió cuando supieron que el Gobierno norteamericano había suspendido la visa del hijo segundo de AMLO. Ahí adentro del búnker y del grupo cerrado pareció una jugada genial.

Sí, había que poner en su lugar a Trump; decirle que su Gobierno estaba mal, muy mal; ponerlo a temblar al señalarle errores en la conducción de su país. Que aprendiera el güero.

Y también darle una salida honrosa. Señalarle que si prescinde de sus hombres fuertes, Marcos Rubio y Christopher Landau -Secretario y Subsecretario de Estado- podría ser perdonado por el poderoso lopezobradorismo, jajá.

Obvio, en el clan cerrado de los hijos, los hermanos carnales, los hermanos postizos y los cómplices no cabe la menor duda. Todo lo que hacen está bien, porque dios es todopoderoso e infalible -“infallible”, dicen ellos-. Así que la carta de Andy (Andrés Manuel chico, perdón) sigue siendo considerada allí adentro la jugada política más ingeniosa, un golpe letal para el mandatario yanqui, como le dicen los cubanos del equipo. Ahí nadie dice nada sobre la respuesta burlona y demoledora de Landau, sobre la condena universal de la opinión pública -“nado sincronizado”, le llaman ellos-.

Nadie se atreve a comentar que Andy (Andrés Manuel chico, chinitas) es un ciudadano común, no tiene puesto ni representación en el Gobierno de la República, no tiene un cargo de elección y ahora tampoco una posición directiva en Morena.

No es nadie, comentan por lo bajo cuando no escucha el jefe, pero todos celebran su intromisión en la vida pública del país y de la nación del norte.

El patriarca está dedicado en cuerpo y alma a salvar a sus hijos, a Rocha y secuaces, a los adláteres del Movimiento. Está dispuesto a sacrificar a la Presidenta, al Gobierno, al país si fuera necesario.

Su único interés es la salvación primero de él mismo y después de los más cercanos en la sangre y el afecto.

Y piensa que la carta fatal fue una gran movida política.

Imagine usted lo que va a seguir.

sglevet@gmail.com

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