Los ciudadanos somos testigos de los festejos y declaraciones de un técnico de fútbol al celebrar el desempeño de su equipo, la sociedad de manera permanente es testigo del debate “corriente” de muchos protagonistas del quehacer político, los televidentes deben de escuchar comentarios de doble sentido por conductores de programas de entretenimiento o de narradores deportivos.
Al técnico de fútbol ya la Comisión Disciplinaria de la Federación Mexicana de Futbol le impuso una multa de más de 300 mil pesos, ¿quién sanciona a quienes reciben jugosas cantidades como representantes populares? Una cosa es la defensa de la Libertad de Expresión y otra es la vulgaridad que “empobrece” el debate Parlamentario, ¿ cuando se legislará al respecto?
¿Por qué se permite tanta vulgaridad en los medios de comunicación? ¿Por qué se debe “normalizar” el actuar “corriente” de quienes presumen representar los intereses de la Nación? ¿Quién habla por la sociedad en general?
La realidad es que todo conflicto inicia con una agresión verbal, ¿cómo hablar de una alianza de la oposición si un día y otro también se esmeran en ofenderse con declaraciones vociferantes incluso ofensivas? ¿Cómo sentarse en la misma mesa de acuerdos cuando lo que ha saltado a la arena pública con pobre lenguaje son los desacuerdos?
Elevar el discurso público es responsabilidad de todos y más de aquellos que representan un poder del Estado y reciben recursos públicos, también es responsabilidad de aquellos que son figuras públicas y deben contribuir en el ámbito de su radio de acción a una sana convivencia y comunicación en la sociedad, ¿por qué normalizar la vulgaridad?
Tratar de minimizar la manera vulgar de comunicar de aquellos que son figuras públicas es hacernos partícipes de un show barato que es el preludio de un mayor deterioro de la vida institucional y del discurso de aquellos que se quieren hacer los “chistosos” y presumir de un “carácter” de la peor manera.
Todo personaje público debe estar consciente de la responsabilidad que tiene sobre sus hombros, si deciden hacerse los “payasos” o llamar la atención solo por su pobre lenguaje, mejor que se vayan a un circo o como actores de reparto de alguna película de albures y chistes baratos.
P.D.- Con el ánimo que se eleve el debate político y el nivel en los medios de comunicación… Escribiré otro día.
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