septiembre 24, 2026

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Veracruz vuelve a mirar a los cruceros… ¿16 años después?

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Después de 16 años, los cruceros turísticos volverán a Veracruz.

La noticia merece celebrarse. Pero también merece una pregunta que nadie debería esquivar:

¿Por qué tuvimos que esperar 16 años para volver a tener una infraestructura turística adecuada para recibirlos?

La Secretaría de Marina y ASIPONA Veracruz han informado que el BM Beachcomber, de Margaritaville at Sea, llegará a Veracruz el 19 de enero de 2028, dentro de un itinerario que partirá de Galveston, Texas, y tendrá escalas en Cozumel, Progreso y Veracruz. El Gobierno estatal había anunciado previamente el regreso de esta actividad turística.

Hasta ahí, todo bien.

El problema es que el regreso de los cruceros vuelve a poner sobre la mesa una vieja asignatura pendiente: la construcción de un muelle especializado para esta actividad turística.

Porque no estamos hablando de una ocurrencia de última hora.

Desde hace más de 15 años los propios documentos de planeación portuaria contemplaban infraestructura relacionada con cruceros. En 2005 ya aparecía el proyecto de instalaciones para cruceros y un proyecto integral turístico puerto-ciudad.

En 2009, incluso, se hablaba de ampliar el llamado muelle de cruceros y de realizar trabajos de dragado para mejorar las condiciones de navegación y permitir el arribo de embarcaciones de mayor calado.

Y ahora, después de todos estos años, nuevamente aparece el proyecto.

La propia información oficial difundida en 2025 señala una inversión de 348 millones de pesos para un muelle turístico de cruceros.

Mientras tanto, el Nuevo Puerto de Veracruz ha sido objeto de inversiones multimillonarias para ampliar su capacidad de manejo de carga. El proyecto federal está estimado en más de 35 mil millones de pesos y contempla terminales para fluidos, carga multipropósito, contenedores, granel agrícola y granel mineral.

Y aquí es donde aparece la pregunta incómoda.

¿Durante tantos años no hubo manera de construir, junto con toda esa gigantesca infraestructura portuaria, una instalación especializada y moderna para recibir cruceros turísticos?

Porque un barco de carga viene a mover mercancías.

Un crucero viene a traer visitantes.

Y esos visitantes bajan del barco, toman taxis, recorren el centro histórico, comen en restaurantes, compran artesanías, visitan San Juan de Ulúa, Boca del Río, Xalapa, los pueblos mágicos y otros atractivos de la región.

La diferencia está en que la derrama turística se distribuye entre múltiples actividades y prestadores de servicios.

Por eso resulta válido preguntarse si durante décadas la planeación portuaria privilegió casi exclusivamente la vocación comercial y dejó en segundo plano la posibilidad de desarrollar con mayor fuerza la vocación turística.

No se trata de enfrentar carga contra turismo.

El puerto comercial es indispensable para Veracruz.

Pero tampoco debería ser imposible que un puerto moderno pueda manejar mercancías y, al mismo tiempo, aprovechar su ubicación privilegiada para recibir visitantes internacionales.

Ahora se anuncia que Veracruz volverá a mirar hacia los cruceros.

Qué bueno.

Pero después de 16 años de ausencia, la pregunta es inevitable:

¿Por qué hasta ahora?

Y, sobre todo, ¿qué garantías existen de que esta vez sí habrá una infraestructura permanente y adecuada para que Veracruz no vuelva a desaparecer durante otros 16 años de las rutas internacionales?

Porque anunciar el regreso de un crucero es una buena noticia.

Construir la infraestructura para que no vuelva a irse es otra historia.

Y Pancho López, el filósofo xalapeño ateniense, seguramente diría:

“En Veracruz llevamos años construyendo puertos para que entren las mercancías; ya sería bueno construir uno donde también puedan desembarcar las oportunidades.”

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