Un día como hoy, hace 40 años, la clase política veracruzana se enteró del hombre que sucedería en el cargo al gobernador Agustín Acosta Lagunes para el periodo 1986-1992, se trataba de don Fernando Gutiérrez Barrios, quien estaba al frente de CAPUFE con sede en Cuernavaca, Mor. Con ese “destape” de quien sería el candidato del PRI al gobierno veracruzano se cerraba un ciclo de especulaciones, muy propias del costumbrismo político de la época cuando el tema era referente a una candidatura priista a un cargo de elección popular. En aquel entonces todo lo concerniente al PRI era noticia porque despertaba el interés de todos los sectores sociales, cuando en tiempos electorales el edificio ubicado en Ruiz Cortines y Francisco Moreno se veía intensamente asediado por aspirantes y suspirantes a alcaldes y legisladores locales y federales, el mismo fenómeno se repetía en el PRI nacional respecto a candidatos a gobernadores. Es nostálgica la remembranza porque difiere de la actual imagen, un edifico cotidianamente solitario y hasta lúgubre por las tardes, que no guarda ni el eco de los tiempos épicos. Sic transit glori mundo, “Así pasa la gloria en este mundo”, decían en la Roma clásica.
El 21 de abril de 1986 vino a Veracruz el presidente Miguel de la Madrid para encabezar en Antón Lizardo la ceremonia conmemorativa de la defensa del Puerto de Veracruz en 1914. Toda la atención estaba puesta en lo que dijera el presidente, en algún gesto o referencia a la sucesión política veracruzana. Pero ni los senadores Manuel Ramos Gurrión ni “El Tigre” Mario Hernández Posadas, tampoco el director de CAPUFE, Gutiérrez Barrios ni Gustavo Carbajal, los pretendientes de la candidatura, estuvieron presentes en el memorable evento. La especulación subió de tono cuando el presidente invitó al gobernador Acosta Lagunes a acompañarlo en su vuelo de retorno a la CDMX, todos imaginaron que en las alturas se iba a develar el esperado trance político. Así fue, porque a las 11 de la mañana del día 22 de abril empezó a circular la noticia en notas periodísticas de la CDMX y programas de radio. A esa hora el senador Manuel Ramos Gurrión recibió la llamada telefónica de Adolfo Lugo Verduzco, presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, para comunicarle que los sectores del partido, obrero, campesino y popular, se habían manifestado por la candidatura de don Fernando Gutiérrez Barrios al gobierno de Veracruz, a la vez de exhortarlo a felicitar al flamante candidato. Lo que en el lenguaje político equivalía a tragar sapos y halagar el platillo. Pero eso fue hace 40 años, otra época, otras circunstancias, otra clase política, otro PRI, otro México.
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