Recuerdo la alegría y Esperanza que en amplios sectores sociales significaba la llegada al poder de un político opositor al gobierno federal, mismo que en su 3 intento ganaba una elección presidencial, el “fin” de la Mafia del poder que impedía la consolidación de un sistema democrático…tenía fecha de caducidad.
La ‘purificación de la vida publica”, el “barrer” las escaleras de la corrupción de arriba abajo, la separación de poder político y el poder económico y la presumida – en todos los foros y plazas públicas – 4 Transformación de México, fueron frases presidenciales que cada mañana se repetían sin cesar, culpar al pasado se convirtió en deporte nacional y México…creyó.
El pueblo bueno y sabio le apostó en los siguientes procesos electorales a Morena, buscando encontrar en el color guinda un gobierno honesto y comprometido con todas los sectores sociales, el pueblo sabio le apostó a que las políticas públicas permitirán que los sectores “privilegiados” jalaran hacia arriba a los sectores más desprotegidos y no que fuera al revés, sin embargo, aquellos “fantasmas” que tanto daño han hecho al país, aún recorren las calles presumiendo la impunidad que los cobija:
“Qué sorpresas da la vida
Encontrarte en plena calle
Fue una chispa en mi equilibrio
Dinamita que estalló
Te encontré un poco más flaco
Fue mirarte y derrumbarme
Te creí asunto olvidado
Otra vez me equivoqué”.
La corrupción oficial, el tráfico de influencias, las complicidades entre el poder político y el poder criminal, el cinismo gubernamental, la mentira como política de Estado, la impartición de justicia selectiva, la protección a los presuntos delincuentes del oficialismo por encima de los intereses del país y ese afán desmedido de “guardar” sus riquezas materiales en Estados Unidos para no dar explicaciones creíbles al pueblo bueno y sabio, son los “jinetes del apocalipsis” que el ciudadano se encuentra en oficinas públicas y los ve convivir con la clase política que llegó al poder para “transformar” lo que con creces han logrado en tan poco tiempo…sus patrimonios personales sin pena alguna.
El pueblo creyó que esos “fantasmas” eran asuntos olvidados, que ya eran parte de un “pasado de corrupción” que no tendría cabida en la “Transformación” impulsada desde Palacio Nacional…y otra vez se había equivocado.
Lo cierto es que la “nueva clase política”, aquellos que se vistieron con la vestimenta de la “nueva clase gobernante”, se juntó en el Zócalo de la Ciudad de México y llenos de jubiló cantaron en un coro estruendoso, le cantaron a esos “fantasmas” que el pueblo creyó eran ya parte del pasado:
“Fue el encuentro tan pequeño
Que no pude sincerarme
Y decirte: “te he extrañado
Como nunca imaginé”
Desde entonces, como espuma
Crecía un miedo a quedar sola
Porque no he encontrado a alguien
Que me llene igual que tú”.
Lo cierto es que en tan poco tiempo ejerciendo el poder presidencial, los “nuevos” se volvieron “locos de contentos” con sus cargamentos, rápido olvidaron sus promesas de campaña para llegar al poder, no querían erradicar la corrupción…querían formar parte de ella, no querían “barrer” las escaleras con escobas ajenas, llegaron para tener sus “propias Barredoras”, no querían separar el poder político del poder económico, querían estar tomados a ellos con ambas manos…
“Porque el tiempo ha sido aliado
Madurando este querer
No debimos separarnos
Fue un error, ¡ahora lo sé!”
Hoy el pueblo bueno y sabio – lamentablemente – es testigo del amor inmenso que – la nueva “clase gobernante” – le tiene a la riqueza mal habida y a la capacidad para ampliar las maneras de “sangrar” a la Nación sin importar el costo social, hoy el pueblo descubre que la frase: “amor con amor se paga” no iba dirigido al pueblo sino a los grupos del crimen organizado que pasaron de ser aliados incómodos a sentarse en la misma mesa del poder político…cómodamente.
Hoy México es testigo de la sentencia a uno de los fundadores de un grupo del crimen organizado con alcance internacional, mismo que logró “sobrevivir” a gobiernos de 3 diferentes colores, hoy el partido en el poder casi como un susurro canta así:
¿Cómo te va, mi amor?
¿Cómo te va?
Era en silencio la pregunta entre tú y yo
¿Eres feliz, mi bien?
Sin engañar
Porque a mi puerta el amor nunca volvió…”
Es cierto, el robo de combustible existía antes del 2018, no sé si estaba un poco más flaco, más no se puede ocultar que hoy…está más lleno de vida.
P.D.- Con el animo que algún día la impartición de justicia y las riquezas mal habidas se lleve a cabo en México y sean en beneficio del país…Escribiré otro día.