Si bien la reforma sobre la No Reelección y el Nepotismo impulsada por la Presidenta entra en vigor hasta el 2030, ello deja abierta la puerta para que en el 2027 haya quienes quieran repetir como diputados federales o locales.
Viendo a Veracruz, el asunto permite recordar dos cosas:
Primero: que para la Presidenta con A, quien pretenda reelegirse, aunque legalmente pueda hacerlo, “se va a ver muy mal”.
Segundo: que para la Presidenta con A también parecen evidentes otras dos cosas:
A) Que confía mucho en la fuerza de su partido para seguir siendo mayoría tanto en San Lázaro como en los Congresos locales que estarán en juego.
O…
B) Que se le olvidó que, a mitad de su sexenio, debe asegurar a como dé lugar la mayoría en la Cámara de Diputados, porque sin San Lázaro alineado, el cierre de su administración podría pasar de terso a tersísimo… pero de los nervios.
Como sea, el acuerdo al que llegaron las fuerzas aliadas, ya sea en beneficio del Poder Ejecutivo, ya sea en beneficio de ellos mismos, o ya sea por ambas razones —porque en política nadie se sacrifica gratis, ni aunque lleve chaleco guinda—, permitió que la No Reelección y el Fuchi al Nepotismo se aplacen hasta el 2030.
Eso le abre a Morena, en especial viendo a Veracruz, la obligación de hacer un análisis profundo, frío y sin matraca: qué tan viable puede ser reelegir a una diputada o diputado local o federal… y qué tan perjudicial puede resultar para el partido cargar con ciertos nombres.
Porque una cosa es la reelección como herramienta política y otra muy distinta es la reelección como salvavidas para náufragos electorales.
Pongamos sobre la mesa el caso de Ana Miriam Ferráez, diputada federal por Xalapa. ¿Cuánto puede abonar su imagen al partido para pensar en una posible reelección? Habrá quienes piensen que lo mejor sería meter reversa —para estar ad hoc y sin prisas con la legisladora— y buscar otros perfiles.
En la misma posición aparece Zenyazen Escobar, quien después de una serie de eventos desafortunados —hasta suena a título de película, pero sin final feliz— trae la imagen por los suelos. Ubicarlo en el espacio de la reelección, como que no cuadrilátero… digo, no cuadra.
Pero en el Palacio de Encanto también hay excepciones.
La misma presidenta de la Mesa Directiva, Naomi Gómez Santos, gasta suela de a montón. Recorre su distrito de Minatitlán, mantiene una labor de gestoría constante y muestra una gran habilidad para comunicar y proyectarse en redes sociales. Está perfecta para la reelección o, incluso, para pensar en San Lázaro.
Pepín Ruiz es un caso extraordinario: es luz en las calles del Puerto y sombra en el Congreso.
En el Palacio de Encanto parece apagado, sin ánimo ni muchas ganas de estar allí; pero en territorio se transforma. Entra en una dinámica con la gente que permite pensar: “Bueno… éste sí podría reelegirse”.
Otra perla, no del Papaloapan pero sí de Acula, es Felipe Pineda Barradas, quien vino a revolucionar la elección de diputado local en un distrito donde, por lo regular, la candidatura era concedida a Cosamaloapan o, en una de ésas, a Tierra Blanca.
Y cuando salió de Acula, ¡sorpresa!
Felipe demostró lo que es la coordinación, el diálogo, los acuerdos y el conocimiento del territorio. Bien podría reelegirse o pasar por la candidatura federal. Su trabajo es a ras de suelo, de territorio, sin espectaculares. ¿Para qué? Si quienes tienen que conocerlo, ya lo conocen.
De estos tres casos, apostaría que Naomi y Felipe podrían ser “candidatos ancla”. Ambos fácilmente jalarían al otro candidato, fuera local o federal, porque son políticos de acuerdos, de diálogo y de territorio, como les gusta presumir a los morenos… pero, en este caso, con sustancia.
Son conocidos en sus respectivos distritos, han hecho vida política allí y saben lo que es la cultura del esfuerzo: venir desde abajo, sin que nadie les regale nada, trabajando, caminando, gestionando y haciendo territorio sin necesidad de colgarse en “espectaculares” como si fueran artistas de feria patronal.
Así que Morena tiene ante sí una oportunidad importante rumbo al 2027: usar o no usar la reelección, pero hacerlo con bisturí, no con machete.
Ya no se puede dar el lujo de experimentos por muy espectaculares que se vean…
Reelección o no, el dilema
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