“La metáfora hace referencia a una frase histórica atribuida a Porfirio Díaz en 1911 respecto a Francisco I. Madero (“Madero ha soltado al tigre, vamos a ver si puede domarlo”) antes de partir al exilio”.
De manera responsable y sin falsos discursos demagógicos, la clase gobernante del país debe analizar, escuchar y atender las demandas que corren por las calles de México, no es tarea de un partido político o de un grupo determinado, es la suma de voluntades y esfuerzos por garantizar la gobernabilidad y paz social que permitan que sea atractivo el país para la inversión privada que se necesita para atender esas demandas que sacaron a la gente a las calles.
Si bien es cierto el principal responsable es el gobierno de la República, también es cierto que ninguna y ningún mandatario debe mirar hacia otro lado por ineficacia, estrategia política o por intereses inconfesables que los dejan inmovilizado para actuar en beneficio de sus gobernados, ¿quién gana si se desborda la inconformidad social?
Hoy el mundo es testigo de lo que pasa en México y México es testigo de lo que pasa – en Francia, Italia, Brasil – el mundo, en el gigante de Sudamérica la izquierda y derecha se empujan por llegar al poder y en los países europeos las protestas y violencia social se manifiestan en las calles, ¿qué le dice Guadalajara al mundo? ¿Qué le dicen los trabajadores del sector salud al mundo?
Ante la atención de la opinión pública nacional a los justos reclamos de las y los trabajado del sistema de salud que exhiben las carencias en que se encuentran los Hospitales y el personal médico, ante la “pobreza” institucional de una clase política que lo que menos tiene en su mayoría es clase, el pueblo se pregunta, ¿qué pasaría si el tigre se suelta? ¿Qué pasaría si se da una suma de fuerza sociales y productivas – transportistas, trabajadores del sector salud, Madres buscadoras, campesinos, trabajadores cañeros, entre otros sectores sociales – para manifestar una realidad ajena al discurso oficial?
Que nadie se confunda, la indignación no es sinónimo de destrucción, la revolución de las conciencias no tiene color partidista, la revolución pacífica debe ser una marca nacional y la verdadera transformación no es de cuarta, ni de tercera, segunda o primera, simplemente se requiere una organización social para estar por encima – en capacidad y clase – de aquellos que presumen hablar a nombre hablar de “su pueblo” y se olvidan de tomar en cuenta “al otro pueblo” que mira con recelo su actuar.
Es una realidad que Guadalajara le cayó como anillo al dedo al gobierno federal, es una realidad que la soberbia en el ejercicio del poder es un mal que no tiene color partidista, entre Estados con altos niveles de inseguridad pública y con graves problemas sociales, está claro que la República debe hacer un Frente en común para atender y resolver las grandes demandas del país con la participación responsable de la sociedad en general, ¿quién gana si cunde el caos en México como en Francia o Italia? ¿Si en vez de un tigre son varios que se sueltan?
Algunos actores políticos ven lejos muy lejos los hechos que sacuden en Guadalajara o Francia, se olvidan que en sus patios existe una inconformidad social que por ahora está silenciosa pero latente, la corrupción, la violencia en las calles, las complicidades del poder político con el poder criminal, el numero de desaparecidos con la rabia y el dolor que esto significa y las deficiencias de los servicios públicos esenciales para la sana convivencia social son “fantasmas” que se asoman y a lo lejos se oye su risa burlona, ¿en serio México está feliz, feliz, feliz?
En Veracruz como en el país se respira un aire de inconformidad social que no puede ni debe ser minimizada, la soberbia o la simulación solo abonan a incrementarla, ¿qué pasa con el Ingenio San Pedro? ¿Acaso en Veracruz no hay “tigres” qué se puedan soltar? ¿Y los hechos de posible corrupción son solo “nado sincronizado”? ¿En serio las criticas al mal ejercicio del poder es culpa de la derecha nacional e internacional?
La inconformidad social existe en el país y debe ser atendida sin simulaciones por los 3 ordenes de gobierno, ninguna autoridad está exenta de alguna reclamación social, la sensibilidad política debe ser una característica esencial en todo gobierno sea del color que sea, un “tigre” puede andar merodeando sin importar quien lo soltó…¿de que transformación estamos hablando?
Que nadie intente “lavarse las manos”, la inconformidad social existe…algunos tigres no están muy bien amarrados.
P.D.- Con el ánimo que la clase gobernante esté a la altura de las demandas del pueblo y el pueblo realmente sea bueno y sabio….escribiré otro día.
Imagen de portada: INFOBAE/// un tigre escapó de una casa y sembró el pánico entre vecinos de Hidalgo