El denominador común entre la política y el futbol reside en que quienes lo practican son seres humanos, aspiracionistas todos; en la primera el objetivo es conseguir el poder o alguna de sus parcelas, y en el segundo el reto consiste en meter el balón en el arco, en ambas prácticas se producen jaloneos, patadas, insultos, etc. Ya en el renglón de las comparaciones digamos que la variación en el tipo de clase política se asemeja a la diferencia existente entre las diferentes ligas europeas de futbol, donde la Premier Ligue de Inglaterra alcanza la excelencia futbolera por la elevada competitividad de sus equipos integrantes, mientras que en España predomina el binomio Real Madrid-Barcelona; en Francia, el Paris San Germain y un poco el Olympique de Lyon imponen su supremacía casi todo el tiempo; en Alemania, en la Bundesliga imperan el Bayer Munich, el Borussia Dortmund y de vez en cuando el Bayer Leverkusen; en Italia, en la Liga A, el Inter de Milán, el Napoli, la Roma y el Juventus se disputan alternadamente el campeonato.
En esa escala, la clase política de México, en los distintos momentos de su evolución pudiera ser equiparada a esa enumeración de ligas futboleras europeas. Según la narrativa histórica, en nuestro país, la clase política emanada del PRI alcanzó niveles de excelencia, asimilables a los de la Premier Ligue. Llegó el PAN con efímera permanencia en el poder presidencial, pero con individualidades en su clase política de destacadas luces ideológicas, pudiera ocupar el casillero de la Liga Española de futbol. El PRD no alcanzó la presidencia de la república, pero jugadores provenientes del PRI lo impulsaron al grado de rascar la posibilidad en 2006, en la Bundesliga ocuparía el sitio del Dortmund. Al desintegrarse el equipo del PRD, se produjo la migración hacia MORENA, nutrido también con elementos del futbol llanero, aunque ahora “enriquecido” con jugadores de ligas mayores, ya muy desgastados, el resultado ha sido un espectacular e insólito crecimiento acompañado por la aquiescencia de los árbitros que propiciaron decididamente esa asunción, semejante al improbable arribo del Mónaco de la liga francesa derrotando al Paris San Germain y al Lyon para entronizarse en el primer lugar del podio futbolero. ¿Podrá mantenerse en esa posición? En esta idealización, el público que por simpatía al más débil llevó al Mónaco hasta la cima comienza a sospechar de ese súbito ascenso y las rechiflas que ya comenzaron avisan la vecindad de un indescifrable pronostico. Como el de hoy en el juego México vs Inglaterra.