En Coahuila, se repitió el resultado electoral obtenido por el PRI en Durango el año pasado, porque MORENA no obtuvo el respaldo ciudadano para llevar a sus candidatos al poder, una encomienda encargada a su secretario de organización, Andrés López Beltrán, quien emprendió la graciosa huida un mes antes de la elección. Los pronósticos de esa elección anticipaban el triunfo priista, también que los candidatos de MORENA no tendrían oportunidad de ganar, ante esa perspectiva, para no “quemarse”, “Andy” renunció al encargo para candidatearse como diputado federal en Tabasco, y como se hizo chiquito, o lo es, aspirar al gobierno de esa entidad para competírsela a su tío Ramiro López Obrador, porque las candidaturas al gobierno de la CDMX y a la presidencia de la república le resultan ya inalcanzables. Pero, al margen de la nula efectividad de “Andy”, ¿por qué la derrota de MORENA en Coahuila? Por supuesto, mucho es a causa del control político que tiene el gobierno estatal y no necesariamente a una presunta “resurrección” priista.
Para un análisis más acabado sobre este devaluatorio resultado electoral de MORENA, debemos partir de la interrogante ¿por qué si MORENA nació como partido en 2014, en solo cuatro años, en 2018 escaló hasta la presidencia de la república y 12 años después ya gobierna en 24 entidades federativas? La respuesta contempla como una de las causas al enojo social y el enorme rezago social persistentes en México, también al desastroso desempeño del gobierno encabezado por Peña Nieto, quien además mostró perfil colaboracionista dejando en la orfandad al PRI (su antecedente, Zedillo), y cercando para atajarlo, al candidato del PAN, obviamente un factor importante fue el candidato Andrés Manuel López Obrador, quien desde 2006 ya hacía campaña para ese fin y se presentaba como una esperanza para el cambio. Correlativamente, existe otro factor, convertido ya en poder factico, es la delincuencia organizada. de cuya intervención en eventos electorales ahora contamos con abundante constancia. En esto último pudiéramos encontrar elementos de mucho valor para el análisis referente al vertiginoso crecimiento electoral de MORENA. En resumen: Coahuila es para el PRI, pero, ¿acaso nos da base para colegir una esperanzadora reactivación política opositora? Lejos de eso, solo dice que MORENA no pudo obtener para su corral otra entidad federativa, en este caso no gobernada por uno de su militancia. La pregunta sin respuesta radica en saber si la oposición podrá retener el próximo año las entidades que ahora gobierna, y si está capacitada para ganar en algunas donde gobierna MORENA.
Historias similares
Lealtad partidista
PRI: El espejismo de Coahuila
Lluvias intensas azotan de nuevo el norte; colapsó puente provisional en Coyutla