Ayer, en Sesión Solemne de Cabildo, en el marco del 144 aniversario de la creación de nuestro municipio, recibí del gobierno municipal de Martínez de la Torre, la tierra donde nací, la Medalla “Rafael Martínez de la Torre”, la máxima distinción que otorga a un ciudadano.
Fue una noche profundamente emotiva. Volví a encontrarme con personas muy estimadas y sentí cómo las emociones y los recuerdos se agolpaban ante una distinción que me conmovió el alma. Recibir el reconocimiento de la propia tierra tiene un significado entrañable: hace presentes nuestras raíces, los afectos que nos acompañan y las enseñanzas que han dado sentido a nuestra vida.
Recibí esta medalla con humildad y profundo agradecimiento, en nombre de mis ancestros, que contribuyeron con su trabajo a forjar este municipio desde su creación. Pensé especialmente en mis padres, en su ejemplo y en los valores que me inculcaron: hacer el bien, honrar la palabra y mantenerme firme en mis convicciones.
La recibí en nombre de los excelentes maestros que me formaron en nuestras escuelas públicas, cuyas enseñanzas siguen acompañándome.
En nombre de las manos campesinas que hicieron de Martínez de la Torre un emporio agrícola, y de las mujeres y los hombres de empresa que, con tesonero trabajo, construyeron la fortaleza económica de nuestro municipio.
En nombre de mis compañeros y amigos de la niñez y la adolescencia, con quienes compartí los años en que comenzábamos a descubrir la vida y a imaginar nuestro porvenir.
Y muy especialmente a mis hermanos y mi gran familia.
En nombre de tantas grandes mujeres y hombres que dejaron su huella en esta tierra y nos legaron la identidad y el carácter que hoy nos enorgullecen como martinenses. Y en nombre de quienes cada día trabajan y luchan por hacer de nuestro municipio un mejor lugar para vivir.
Este reconocimiento me alienta a seguir adelante, trabajando por los municipios de México e Iberoamérica para contribuir a la construcción de sociedades modernas, más justas, más cultas, más sanas y sostenibles. Me compromete a seguir aprendiendo, compartiendo y sirviendo desde la experiencia y las convicciones que han orientado mi camino.
Felicito con afecto y respeto a quienes también recibieron esta presea. Compartir este honor con martinenses tan distinguidos me llenó de orgullo y dio a la noche un significado todavía más especial.
Gracias al Ayuntamiento de Martínez de la Torre por esta distinción. Cuando el gobierno local reconoce la trayectoria y las aportaciones de sus ciudadanos, fortalece el tejido social, contribuye a la unidad y alienta el trabajo de su gente. Reconoce también el esfuerzo de generaciones de mujeres y hombres que han hecho de esta tierra un emporio económico, que aporta al desarrollo nacional y lleva sus frutos a los mercados internacionales, con el orgullo de ser reconocida como la Capital Mundial del Limón Persa.
Gracias, Martínez de la Torre. Recibo este honor con el corazón agradecido y con la voluntad de seguir correspondiendo a todo lo que mi tierra me ha dado.