julio 14, 2026

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Marina del Pilar… ¿A LOS PIÉS DEL FBI?

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Marina, prometió barrer las escaleras de arriba para abajo, y terminó barriendo el presupuesto hacia sus bolsillos.

Llegó al poder con la bandera de “no robar, no mentir, no traicionar”, imitando la cantaleta del mesías del sureste.

Hoy, esa bandera está rota, manchada y la usa para tapar expedientes negros.

Marina del Pilar Ávila Olmeda, Gobernadora de Baja California, no inventó la corrupción. La perfeccionó. La blindó con discurso moral.

En este bello estado se gobierna con dos agendas: la pública, que sale en boletines, y la otra, que se cocina en oficinas con vidrios polarizados.

La mandataria de Morena no sólo despacha desde Mexicali. Su nombre ahora rebota en los pasillos de agencias de seguridad de Estados Unidos.

El rumor que crece en la frontera no es menor: Marina del Pilar con un paso para ser testigo protegido del FBI.

Suena a libreto de serie, pero en política bajacaliforniana la realidad siempre gana a la ficción.

Lo verdaderamente explosivo no es el estatus de “testigo”. Es la pregunta que viene después: ¿por qué se convirtió en persona de interés para las agencias de seguridad de Estados Unidos?

Cuando esa respuesta salga a la luz, no habrá comunicado oficial que alcance para tapar el cráter.

Baja California es frontera, es aduana, es puerto, es ruta. Gobernar aquí sin rozar los intereses que cruzan de norte a sur es casi un milagro. Y los milagros, en política, no existen. Existen pactos, omisiones y llamadas que nunca se registraron.

Si el FBI abrió un expediente, no fue por turismo legislativo. Fue porque algo vio, algo escuchó o algo le entregaron.

Y cuando una gobernadora en funciones entra al radar de las tres letras, el costo político no se mide en votos: se mide en años de prisión y en apellidos manchados para siempre.

Morena la puso como rostro de la 4T en el noroeste. La duda es si ese rostro terminará en una manta oficial… o en una ficha de colaboración judicial.

El silencio de Palacio Nacional hasta hoy es ensordecedor. Porque defenderla sería avalar lo que aún no se sabe. Y soltarla sería admitir que el narco-estado no era una calumnia, sino un organigrama.

En política, el que se vuelve testigo no es el más inocente. Es el que llega primero a la ventanilla.

Y en Baja California, todos están viendo quién cruza la línea… antes de que la línea los cruce a ellos.

Reza la máxima:

“Árbol que nace torcido, jamás su tronco endereza”.

Imagen de portada: https://es.catholic.net/op/articulos/7942/cat/186/rbol-que-crece-torcido.html

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