abril 17, 2026

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Los municipios frente al Presupuesto 2026: menos recursos para proteger a la gente

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El Presupuesto de Egresos de la Federación 2026, aprobado recientemente por la mayoría de Morena y sus aliados, proyecta un gasto total de 10.1 billones de pesos, 5.9 % más que en 2025. Sin embargo, detrás de ese crecimiento nominal se esconden señales preocupantes para los gobiernos municipales: la centralización de los recursos, la reducción en áreas estratégicas y un lento crecimiento del gasto federalizado que limita la acción local.

En términos generales, el presupuesto prioriza la continuidad de los programas sociales y la inversión energética, en particular para Pemex y la Secretaría de Energía, que registran incrementos de hasta 80 % y 93 % respectivamente. También crecen Educación y Salud, lo que parece positivo aunque la inflación neutralizará estos “aumentos”. Pero mientras tanto, seguridad pública, cultura y protección civil sufren recortes, afectando directamente a los municipios que son la primera línea de atención frente a emergencias y violencia cotidiana.

Una alerta para los municipios
Mención aparte merece el hecho de que, mientras los eventos climáticos en México han afectado significativamente a los municipios —como ocurre hoy en el norte de Veracruz con inundaciones y daños a la infraestructura—, el presupuesto redujo los recursos destinados a protección civil y seguridad ciudadana.
La medida resulta incongruente frente al aumento de desastres naturales y la vulnerabilidad de las comunidades locales. Los municipios veracruzanos, por ejemplo, enfrentan fuertes lluvias, desbordamientos y deslaves con presupuestos cada vez más limitados.

La reducción de fondos federales destinados a resiliencia y prevención contradice los compromisos internacionales del país, especialmente los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 11 y 13, que promueven ciudades sostenibles y acción por el clima.
En este escenario, los gobiernos locales deben reorientar su planeación y fortalecer la gestión del riesgo como política de Estado. La prevención —no la reacción— debe convertirse en el principio rector del desarrollo municipal.

Lo que sí aumenta, pero poco
El llamado gasto federalizado, que engloba las participaciones y aportaciones que la Federación transfiere a estados y municipios, crecerá apenas 3 % en términos reales. Es decir, un aumento nominal que probablemente quedará neutralizado por la inflación y los mayores costos de operación. Para muchos municipios, esto significará menos capacidad para invertir en infraestructura, seguridad o servicios públicos.

Mientras los recursos se concentran en grandes proyectos nacionales, los gobiernos locales deberán encontrar nuevas estrategias: mejorar la recaudación del predial, optimizar el gasto operativo y gestionar convenios de colaboración con dependencias federales o estatales. El futuro inmediato exigirá creatividad administrativa y visión estratégica.

Tres escenarios para 2026
1. Escenario optimista: los municipios con proyectos alineados a prioridades federales y con buena planeación podrán mantener o incluso aumentar su inversión social.
2. Escenario base: el crecimiento real se estanca; se mantienen los servicios, pero sin capacidad de expansión.
3. Escenario conservador: los costos superan los ingresos y los municipios deben recortar programas no prioritarios.

Un llamado a la gobernanza local
El mensaje del Presupuesto 2026 es claro: el margen financiero para los municipios será estrecho. Pero también es una oportunidad para construir una nueva cultura de gobernanza local basada en planeación, transparencia y participación ciudadana.
Ante un entorno de cambio climático, inseguridad y desigualdad, el municipio —como primer nivel de gobierno— debe convertirse en el motor del desarrollo sostenible, no en su eslabón más débil.

🖋️ Rubén Ricaño Escobar
Especialista en gobiernos locales y desarrollo sostenible

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