La LIBERTAD DE EXPRESIÓN, se encuentra amenazada, de manera cotidiana, por el homicidio, el secuestro, el levantamiento, el robo y la violación a su intimidad, acciones delictivas que parecen ser una constante, que no tiene límites porque solo tiene pausas, para cambiar de personaje y de ubicación.
Un día es en el sur, otro más en el norte o en el centro, pero sigue una constante que varía en el tipo de agresión .. en algunas ocasiones hay que lamentar vidas, en otras hay que darle gracias a Dios porque no hubo pérdida humanas que lamentar, pero lo realmente importante es que se trata de acciones delictivas en contra de personas que ejercen el periodismo.
No nos reponemos aún de lo de Roxana en Nanchital, que sigue desaparecida, cuando nos enteramos de lo de Luis Ángel en Poza Rica y, en reuniones con compañeros de oficio, como la que tuvimos hace 3 días los integrantes de ACOVER, nos preguntamos quién sigue… La respuesta llegó pronto, ayer nos enteramos del asalto, robo o como lo quieran definir a ese acto violatorio de la intimidad en el hogar del periodista Edgar Hernández.
La gravedad de los hechos es distinta en cada caso, pero NUNCA dejan de ser actos dirigidos en contra de quienes ejercen el el periodismo… Quizás pudieran decir que X o Z, tiene o tenía antecedentes que pudieran poner en riesgo su vida, sin embargo, el hecho cotidiano de salir a la calle o, en nuestro caso, de escribir unas líneas que no agradan a un “actor de la vida cotidiana” de nuestro estado, puede ser suficiente argumento para que ocurran hechos como los que nos ocupan.
Cualquiera que se precie de ser PERIODISTA y de ejercer con absoluta responsabilidad el derecho a la libre manifestación de nuestras ideas, no puede quedarse callado ante lo que cada vez parece ser más frecuente: callar voces.
Por eso, estas líneas son solidarias con Roxana, Luis Angel y en esta ocasión, con Edgar, que no por tratarse de “solo un robo”, no deja de tener sus porqués…. Lo que se llevaron, puede que tenga o no valor económico, pero lo más importante es hayan ingresado a su domicilio con la consecuente violación a su intimidad y que se hayan llevado el equipo de cómputo con el que trabajaba de manera cotidiana, en el que se encuentra toda su información personal… Ahí está lo delicado: los archivos que guardaba Edgar y que dan sustento a sus escritos en Línea Caliente.
No podemos, de ninguna manera, guardar silencio, hemos denunciado cada hecho que ha ocurrido en nuestro Veracruz y, hoy no podíamos permanecer callados, porque cada vez son más frecuentes las agresiones al gremio periodístico.
No podemos omitir que, apenas hace unos meses, lo mismo ocurrió en el domicilio del Director de Análisis Político, Melitón Morales.
Por todo ello, decimos PRESENTE y nos sumamos a quienes denuncian todos y cada uno de los hechos y exigen justicia.
Así pues, a pesar de las circunstancias, sigamos ejerciendo el oficio con responsabilidad y seamos “Libres por la palabra libre”, como atinadamente apuntó Belisario Domínguez.
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