septiembre 30, 2026

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Las botas y el impermeable de Arianna

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Anoche llovió fuerte en Veracruz, y en más de diez municipios hubo afectaciones, Xalapa, Banderilla, Jalcomulco, San Andrés Tlalnelhuayocan, Naolinco, Calcahualco, Chumatlán, Cosautlán de Carvajal, Teocelo, La Antigua y Actopan, entre otros. Fue una de esas lluvias que tienen un sonido fuerte y permanente, oscureciendo todo. Tan fuerte que el agua encuentra por dónde meterse y si encuentra un dique, lo derrumba. Mientras veía los videos de las zonas afectadas y de las calles xalapeñas que parecían lagunas y ríos de respuesta rápida, me apareció una foto que hizo detenerme unos segundos.

Ahí en medio de la noche destacaba una figura femenina, era Arianna Ángeles Aguirre recorriendo las zonas afectadas, ataviada con un impermeable amarillo y botas, su rostro tenía una expresión desolada, escuchando a los afectados por la lluvia. Y entonces recordé que a Arianna la conocí hace dieciséis años, cuando era muy joven y ya tenía sobre los hombros la responsabilidad de presidir el comité municipal del PRI en Tlalnelhuayocan.

Han pasado dieciséis años y en ese tiempo he visto a aquella joven recorrer una ruta política que no ha sido precisamente corta: presidenta del ONMPRI en Veracruz, secretaria general del Comité Directivo Estatal del PRI, presidenta municipal, diputada local por Coatepec y, ahora, nuevamente presidenta municipal de Tlalnelhuayocan. Podría enumerar cargos y fechas y convertir este texto en una ficha curricular, pero no es eso lo que quiero contar. Lo que me interesa es otra cosa: cómo se construye una trayectoria cuando pasan los años, cambian los escenarios, cambian los nombres, cambian los equilibrios y, aun así, alguien consigue mantenerse vigente, y es que permanecer también es oficio.

Arianna pertenece a una generación de mujeres que tuvieron que aprender a abrirse paso en espacios donde todavía era frecuente que las decisiones importantes se tomaran entre hombres. La he visto crecer políticamente, asumir responsabilidades y convertirse en una de las mujeres priistas que siguen teniendo presencia propia en Veracruz. Porque una cosa es ocupar un cargo y otra construir una identidad política que permita que la gente te ubique, te reconozca y, sobre todo, sepa qué esperar de ti. Ella ha tenido derrotas, cambios de escenario y tiempos políticos distintos, como cualquiera que haya decidido hacer de la política una carrera de largo aliento, sin embargo, ahí sigue.

Hay algo más que siempre me ha llamado la atención de Arianna: su calidez. Esa parte que muchas veces no aparece en los discursos ni en las fotografías oficiales, pues el oficio político, cuando se ejerce durante tantos años, también tiene que ver con la capacidad de escuchar, de saludar, de recordar nombres, de reconocer historias y de entender que detrás de cada gestión hay una persona. La política puede ser dura, incluso áspera, pero no necesariamente tiene que despojarse de la humanidad, por eso, cuando la vi en medio del caos que dejó la tormenta, no me sorprendió tanto, Arianna ha sabido detenerse siempre a escuchar o acercarse a quien necesita ayuda.

Anoche, mientras Tlalnelhuayocan enfrentaba las consecuencias de las fuertes lluvias, Arianna hizo, lo que hacen quienes entienden el servicio público como presencia: salir y ayudar. Recorrió las zonas afectadas, supervisó los trabajos y permaneció pendiente de la emergencia. La alcaldesa se enfundó en sus botas de plástico color negro y caminó entre el lodo para estar con sus paisanos. Fueron esas imágenes las que me hicieron mirar hacia atrás, porque conocí a Arianna cuando apenas comenzaba a construir el camino que hoy la tiene nuevamente al frente de su municipio. Dieciséis años después, el escenario es otro y ella también lo es y ha dejado claro que gobernar no consiste únicamente en administrar recursos, sino en asumir, también, los problemas que llegan sin pedir permiso.

Una alcaldesa caminando de noche entre calles afectadas por el agua, es una escena que no necesita demasiada explicación, y no me corresponde decirle al lector qué debe pensar de Arianna Ángeles Aguirre. Me corresponde contar lo que he visto a lo largo de los años y dejar constancia de una trayectoria que he seguido desde aquellos primeros pasos en 2010. Lo demás, como siempre, corresponde a quien lee.

Al final cuando llueve y el agua sube, cuando una familia necesita que alguien llegue, los títulos pesan poco. Presidenta municipal, diputada, dirigente partidista… todos esos cargos caben en una hoja. Sin embargo, el territorio no cabe en ninguna fotografía y anoche, en Tlalnelhuayocan, Arianna estaba ahí, con el agua enfrente y el municipio a cuestas. Mientras veía las imágenes, recordé a Arianna cuando la conocí hace dieciséis años. Hoy puedo decir que el tiempo no la cambió, cuando toca salir a caminar bajo la lluvia, ella sigue poniéndose las botas y su impermeable.

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