agosto 21, 2026

En Esta Hora

Porque la noticia no puede esperar…

Home » La política migratoria de Trump

La política migratoria de Trump

Compartir:

La política migratoria de Estados Unidos bajo el segundo mandato de Donald Trump ha alcanzado cifras sin precedentes 271,193 mexicanos han sido repatriados entre el 20 de enero de 2025 y el 13 de agosto de 2026, según el Instituto Nacional de Migración (INM).  De estos, 171,508 ingresaron por vía terrestre y 99,685 por vía aérea, en el marco de la estrategia “México te Abraza”.

Un dato nuevo y relevante es que Guatemala ha recibido a casi 2,300 mexicanos deportados de Estados Unidos en lo que va de 2026, según confirmó el presidente guatemalteco Bernardo Arévalo.

La lectura más importante de esta práctica es que no se trata de un “tercer país seguro”, como el propio presidente Arévalo se apresuró a aclarar.

Los mexicanos llegan a Guatemala en los mismos vuelos que transportan a guatemaltecos repatriados, y son procesados “en tránsito” para ser transferidos a territorio mexicano en menos de 24 horas, en coordinación con las autoridades migratorias de México.

Estados Unidos utiliza a Guatemala como un “hub” o escala de tránsito para optimizar la repatriación de mexicanos, aprovechando los vuelos que ya transportan a centroamericanos.

Aunque no es un “tercer país seguro”, el hecho de que mexicanos sean devueltos vía Guatemala refleja que Washington prioriza la expulsión rápida y masiva, sin considerar la ruta más directa hacia México.

La práctica evidencia una coordinación trilateral (EE.UU.-Guatemala-México) en materia migratoria, donde Guatemala actúa como facilitador logístico.

La cooperación de México ¿es suficiente? La pregunta central es si la colaboración de México —incluyendo el despliegue de tropas en la frontera— es suficiente para satisfacer las expectativas de Estados Unidos.

México ha movilizado 10,000 soldados en la frontera como parte de su estrategia de contención migratoria. México y Estados Unidos han realizado operativos militares y policiales coordinados en la frontera, como el reciente despliegue en Río Grande, Ciudad Juárez, para intimidar al Cártel de Juárez. El INM mantiene un despliegue de más de 5,000 elementos para la atención humanitaria de migrantes en territorio nacional.

Estados Unidos ha desplegado más de 20,000 militares en la frontera sur desde el inicio del segundo mandato de Trump, de los cuales 8,000 integran el Grupo de Trabajo Conjunto de la frontera sur. Esto refleja un enfoque de seguridad que prioriza la contención sobre la atención humanitaria.

Washington ha condecorado a sus tropas por lograr el “control operativo total” de la frontera sur, frenando tanto el tráfico de drogas como el flujo migratorio no autorizado.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha emitido dictámenes que permiten a militares estadounidenses detener migrantes incluso fuera de perímetros cerrados, buscando eludir la Ley Posse Comitatus.

 ¿Es esto evidencia de falta de confianza en México? La respuesta corta es sí, en parte, pero no es lo único que explica el endurecimiento. Estados Unidos ha desplegado más de 20,000 de sus propios militares en la frontera, en lugar de depender exclusivamente de la colaboración mexicana.

El dictamen del Departamento de Justicia que permite a militares estadounidenses detener migrantes fuera de perímetros cerrados sugiere que Washington no confía plenamente en que México controle su frontera sur.

El operativo en Ciudad Juárez fue descrito como un ejercicio para “demostrar la capacidad de respuesta coordinada”, lo que sugiere que Estados Unidos busca verificar la capacidad real de México.

El uso de Guatemala como escala de tránsito para mexicanos puede interpretarse como una decisión de Washington de no depender de los puntos de repatriación mexicanos, aunque también responde a logística.

La presión es permanente, Estados Unidos mantiene un escrutinio constante sobre México, exigiendo mayores controles en su frontera sur (con Guatemala y Belice) para frenar el flujo migratorio antes de que llegue a la frontera norte.

La cooperación tiene límites, México ha rechazado las nuevas facultades de militares de Estados Unidos para detener migrantes en territorio mexicano, lo que genera fricciones. También se ha registrado un endurecimiento sin precedentes.  El 95% de los repatriados son originarios de Chiapas, Guanajuato, Guerrero, Veracruz, Oaxaca, Michoacán, Puebla y Estado de México.

Estados Unidos utiliza la política migratoria como instrumento de presión sobre México, vinculándola con otros temas como el comercio (T-MEC), la seguridad y los aranceles.

Aunque México colabora con el despliegue de tropas y la recepción de repatriados, Estados Unidos mantiene un enfoque que sugiere desconfianza, despliega sus propios militares, amplía sus facultades de detención y utiliza rutas alternativas de repatriación.

Algunos analistas advierten sobre el riesgo de que Estados Unidos busque una “ocupación armada” de la franja norte mexicana, equiparando a las agrupaciones locales con redes terroristas para justificar acciones militares.

La colaboración de México —incluyendo los 10,000 soldados desplegados— no parece suficiente para satisfacer las expectativas de Washington, que mantiene un enfoque unilateral y desconfiado.

Esta situación evidencia, en parte, una  reflejo de la naturaleza de la política migratoria de Trump, que es unilateral, militarizada y no depende de la cooperación de terceros países.

El desafío para México es enorme, colaborar lo suficiente para evitar represalias comerciales o políticas, pero sin ceder soberanía ni aceptar la militarización unilateral de su territorio.

La pregunta que queda abierta es si esta dinámica de desconfianza y presión continuará escalando, o si ambos países encontrarán un punto de equilibrio que respete la soberanía mexicana sin comprometer la seguridad fronteriza que Washington exige.

Comente u opine a:
cacostabravo@yahoo.com.mx

Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana. Formó parte  del cuerpo académico de la Licenciatura en Comunicación en esa institución, así como de la Universidad Anáhuac, campús norte.

Compartir: