México logró dos cifras que parecen de otro país: 34,968 millones de dólares en Inversión Extranjera Directa (IED) durante el primer semestre de 2026, un récord histórico, y un crecimiento del 1.4% en el segundo trimestre (abril-junio).
Son números que invitan al optimismo. Pero como casi siempre en economía, los detalles importan más que los titulares. La IED récord ¿inversión nueva o utilidades que se quedan? La Secretaría de Economía informó que la IED del primer semestre es 2.1% superior al mismo periodo de 2025, el mayor nivel reportado para un primer semestre desde que se tiene registro.
Pero hay un detalle que cambia la lectura. El 88.5% de esos recursos casi 31 mil millones de dólares correspondió a reinversión de utilidades. Es decir, ganancias generadas por compañías extranjeras que ya operan en México y que decidieron mantenerlas en el país en lugar de distribuirlas entre sus accionistas.
¿Qué significa esto? Que no es inversión nueva. La mayor parte de la IED no proviene de nuevas empresas que llegan a México, sino de empresas que ya están establecidas y deciden reinvertir sus ganancias. Solo el 11.5% restante aproximadamente 4 mil millones de dólares corresponde a inversión nueva o aportaciones de capital desde el exterior.
La lectura correcta es que hay confianza de quienes ya están, de ahí la reinversión de utilidades, pero cautela de quienes podrían llegar, pues falta inversión nueva.
Las empresas extranjeras que ya operan en México tienen suficiente confianza para mantener sus utilidades en el país, impulsadas por el nearshoring, el T-MEC y los costos competitivos. Pero las empresas que aún no están en México no están llegando masivamente.
El crecimiento del 1.4%: impulso temporal o recuperación sostenida?
El PIB de México creció 1.4% trimestral en el segundo trimestre de 2026, ligeramente por debajo del 1.5% estimado inicialmente.
Los factores que impulsaron este crecimiento, el Mundial de Futbol 2026. La celebración del torneo generó un impulso temporal en sectores como turismo, construcción, servicios y comercio para el sector exportador. Las exportaciones manufactureras hacia Estados Unidos continúan fortaleciendo la actividad económica, aún y cuando hayan decrecido.
El sector agropecuario avanzó 3.3% en el trimestre, impulsado por buenas condiciones climáticas.Rebote técnico después de la debilidad del primer trimestre, el segundo trimestre mostró una recuperación natural.
Pero hay debilidades estructurales, la inversión en maquinaria, equipo y construcción sigue débil; El consumo de las familias no muestra dinamismo suficiente; La incertidumbre por el T-MEC y los aranceles de Trump genera cautela.
¿Hay confianza y estabilidad en la economía?
La respuesta es hay confianza limitada y estabilidad frágil. Señales de confianza: El 88.5% de la IED siendo reinversión de utilidades indica que las empresas establecidas tienen confianza. El sector exportador sigue siendo competitivo. El crecimiento del 1.4% trimestral es el mejor desde finales de 2020. Los analistas mantienen expectativas de crecimiento moderado (1.2% para 2026).
Señales de cautela, solo el 11.5% de la IED es inversión nueva. La revisión del T-MEC y las tensiones arancelarias generan incertidumbre. El 68% de los analistas prevé que el clima de negocios permanecerá sin cambios. Las proyecciones para 2026 son de apenas 1.0-1.4%, uno de los crecimientos más bajos de América Latina. El consumo interno sigue débil.
¿Continuará el crecimiento en el segundo semestre? Los analistas son cautelosamente optimistas pero con reservas. Hay factores positivos. El impulso del Mundial podría extenderse al tercer trimestre; Las exportaciones seguirán siendo un motor de crecimiento. La reinversión de utilidades podría continuar.
Los factores de riesgo, el efecto del Mundial fue temporal, la incertidumbre del T-MEC podría intensificarse. Las tensiones comerciales con Estados Unidos podrían aumentar. El consumo interno sigue débil.
Los analistas elevan al 1.2% su previsión de crecimiento para México en 2026. La mayor probabilidad es que el PIB crezca entre 1.0% y 1.4% durante 2026. La tasa de referencia se mantendrá en 6.5%.
La IED récord de 35 mil mdd y el crecimiento del 1.4% en el segundo trimestre son señales positivas pero insuficientes para hablar de una confianza plena y estabilidad sólida en la economía mexicana.
Hay confianza de quienes ya están en reinversión de utilidades, pero se aprecia cautela de quienes podrían llegar falta de inversión nueva. Hay estabilidad coyuntural crecimiento del 1.4% impulsado por el Mundial y exportaciones, pero fragilidad estructural dependencia del sector externo, consumo interno débil, incertidumbre comercial.
La pregunta no es si hay confianza y estabilidad la hay, pero limitada, sino si es suficiente para sostener un crecimiento económico robusto y sostenido en el mediano y largo plazo.
Y la respuesta, por ahora es, no necesariamente. México necesita más que reinversión de utilidades y un impulso temporal del Mundial para consolidar una recuperación económica sólida. Necesita inversión nueva, certidumbre comercial, consumo interno dinámico y reformas estructurales que impulsen la productividad.
Mientras eso no ocurra, la confianza será limitada y la estabilidad, frágil.
Porque en economía, como en la vida, no basta con que las cosas mejoren. Importa saber por qué mejoran y si esa mejora puede sostenerse.
Y en ese examen, México todavía tiene tarea pendiente.