Durante el siglo XIX, y a partir del movimiento independentista, la nueva república mexicana se vio envuelta en luchas intestinas protagonizadas por grupos de interés buscando su preminencia política, se les conoció según el signo de sus pretensiones: conservadores, revolucionarios, liberales, y respecto de la pugna por la forma de organización política, centristas y federalistas. Esa vorágine de conflictos políticos impidió formar gobiernos atentos a solucionar los grandes problemas nacionales en un vasto territorio cuya mitad se nos arrebató a causa de la debilidad institucional vigente. Las riquezas de nuestro subsuelo inspiraban la codicia de imperios europeos, de allí la invasión francesa con suelos imperiales. Así se originaron las circunstancias que propiciaron nuestro retraso social y político, Juárez no pudo gobernar a causa de un gobierno obligadamente errante, sin embargo, logró, aunque precaria, la unidad interna en torno a sus propuestas. Fue con la férrea dictadura de Porfirio Díaz y un gobierno más institucionalizado que México encontró la paz (de los sepulcros, decían) necesaria para emprender acciones de genuino interés nacional. Un gobierno de 30 años deja de ser productivo por la perdida de su inercia, y porque en la escena nacional los rezagos sociales formaron un caldo de cultivo que encendió la pólvora revolucionaria apenas comenzando el siglo XX.
Las primeras tres décadas del siglo pasado iniciaron con el síndrome análogo del siglo anterior, luchas internas impidieron gobiernos estables: Carranza, entre serios conflictos con sus antiguos aliados logró expedir la Constitución de 1917, pero fue asesinado en 1920 para dar lugar a la hegemonía de Obregón y Calles. La década de los años 20, pese a la gran purga de generales revolucionarios (Villa fue asesinado el 20 de julio de 1923), hubo gran impulso en el ramo de la educación con Vasconcelos a la cabeza, se creó el Banco de México y en 1929 surge el Partido Nacional Revolucionario (PNR) cuyo propósito fundamental fue el de concentrar en su seno organizaciones y partidos políticos para evitar la experiencia de conflictos habidos en los inicios del siglo XIX, el proyecto tuvo éxito en sus diversos avatares: Partido de la Revolución Mexicana en 1938 para sustituir al PNR, y el Partido Revolucionario Institucional en 1946 (PRI) en lugar del PRM. El PRI gobernó ininterrumpidamente desde 1946 hasta el 2000, y después del interregno de 12 años panistas, de 2012 a 2018. Desde hace siete años gobierna MORENA ¿cuántos años permanecerá en la presidencia de México? Cualquier pronostico en la respuesta debe incluir la interrogante acerca de las condiciones en que va a entregar al país.