La creación de alrededor de 74 mil empleos permanentes durante junio de 2026 es, sin duda, una noticia positiva para México. Estos puestos ofrecen mayor estabilidad, acceso a seguridad social y mejores condiciones que los empleos temporales. Sin embargo, convertir este dato en una prueba de que la economía nacional ya encontró el camino correcto sería apresurado.
El propio reporte del Instituto Mexicano del Seguro Social muestra que el aumento neto total de puestos de trabajo durante junio fue de 61 mil 23 plazas. Esto ocurrió porque el crecimiento del empleo permanente fue parcialmente reducido por la pérdida de trabajos eventuales.
Durante el primer semestre de 2026 se acumularon 262 mil 628 empleos formales, de los cuales 91 por ciento fueron permanentes. El dato debe reconocerse, porque demuestra que las empresas todavía están contratando y que una parte importante de los nuevos puestos tiene mejores condiciones de estabilidad.
Para miles de familias, conseguir un empleo formal significa acceder a servicios médicos, incapacidades, pensión, créditos de vivienda y un ingreso más seguro. En ese sentido, el mercado laboral muestra resistencia, incluso en medio de la incertidumbre económica y comercial.
Pero una economía no puede evaluarse únicamente por los empleos generados en un solo mes.
El contraste con el bajo crecimiento. El principal problema es que el empleo está avanzando más rápido que la economía.
Durante el primer trimestre de 2026, el Producto Interno Bruto disminuyó 0.6 por ciento frente al trimestre anterior y apenas creció 0.4 por ciento en comparación anual. Además, la industria mostró debilidad y las actividades manufactureras y de construcción enfrentaron dificultades.
Esto genera una contradicción. Por un lado, se crean empleos formales; por otro, la producción nacional, la inversión y la actividad industrial no avanzan con la misma fuerza.
La pregunta es cuánto tiempo puede mantenerse la contratación si la economía permanece prácticamente estancada.
El Fondo Monetario Internacional estima que México crecerá solamente 1.2 por ciento durante 2026. Aunque esta cifra aleja, por ahora, el escenario de una recesión profunda, también confirma que el país seguirá avanzando lentamente.
Un crecimiento cercano a uno por ciento no es suficiente para resolver las necesidades de empleo, infraestructura, inversión y bienestar de una población que continúa aumentando.
México no necesita solamente evitar una crisis. Necesita crecer a un ritmo suficiente para mejorar verdaderamente las condiciones de vida.
Tener empleo no siempre significa vivir mejor. Otro punto que debe considerarse es la calidad de los salarios.
Un empleo permanente es mejor que un trabajo informal o temporal, pero estar registrado ante el IMSS no significa necesariamente que el sueldo alcance para cubrir alimentación, vivienda, transporte, educación, salud y servicios básicos.
Por ello, no basta con contar cuántos empleos se crean. También es necesario saber cuánto pagan, en qué sectores se generan, en qué regiones se concentran y cuáles son las condiciones reales de los trabajadores.
El país todavía tiene millones de personas ocupadas en la informalidad, sin prestaciones, seguridad social o estabilidad laboral. Frente a esta realidad, 74 mil nuevos empleos permanentes representan un avance, pero siguen siendo insuficientes ante el tamaño del problema.
También debe distinguirse entre creación de empleo y formalización.
En algunos casos, una persona ya trabajaba, pero no estaba registrada ante el IMSS. Cuando la empresa la incorpora al sistema formal, aumenta el número de afiliados, pero no necesariamente se creó una nueva actividad productiva.
Por ello, las cifras deben analizarse con cuidado y sin triunfalismos.
¿México ya encontró el rumbo? La respuesta es no, al menos todavía no.
El empleo permanente de junio es una señal alentadora, pero no demuestra por sí solo que la economía mexicana haya entrado en una etapa de crecimiento sólido.
Para afirmar que el país está en el camino correcto sería necesario observar durante varios meses y años un crecimiento constante del Producto Interno Bruto, una recuperación de la industria y la construcción, mayor inversión, mejores salarios y una reducción de la informalidad.
También sería indispensable que aumentara la productividad y que existiera mayor certidumbre para las empresas, especialmente frente a la revisión del T-MEC y los cambios en la relación comercial con Estados Unidos.
La economía necesita algo más que buenos datos mensuales. Necesita una tendencia sostenida.
El Gobierno puede presentar la creación de empleos permanentes como un resultado favorable, pero no debe utilizarlo para asegurar que todos los problemas económicos están superados. Hacerlo sería confundir una señal positiva con una recuperación completa.
México no está necesariamente en el camino equivocado, pero tampoco puede afirmarse que ya encontró una ruta firme hacia el desarrollo.
Los empleos creados en junio representan un paso importante. Ahora falta demostrar que estos puestos pueden mantenerse, que los salarios pueden mejorar y que la economía puede crecer lo suficiente para ofrecer oportunidades reales a millones de mexicanos.
Celebrar el dato es válido. Convertirlo en propaganda económica sería un error.
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cacostabravo@yahoo.com.mx
Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana. Formó parte del cuerpo académico de la Licenciatura en Comunicación en esa institución, así como de la Universidad Anáhuac, campús norte.