La historia del INE bajo el mando de Guadalupe Taddei, no se conocerá como la primera mujer en llegar a la presidencia del árbitro electoral. Se conocerá como la del apellido Casillas.
Taddei llegó al INE en abril de 2023 con un proveedor en la maleta: José Alfredo Hernández Casillas. No es nuevo. Ya le había vendido material electoral por 46 millones de pesos en Sonora cuando ella presidía el Instituto Estatal. El mismo que ahora, según el diario Reforma, aparece en videos y fotos en su fiesta de cumpleaños 62, en una casona de San Miguel Chapultepec, organizando la fiesta, jugando cartas y brindando con ella por la “amistad y la lealtad”.
Ese es el núcleo. Lo demás es la telaraña.
Desde 2023, el mismo año que Taddei asume, la Unidad de Inteligencia Financiera investiga a una red de siete empresas de los hermanos José Alfredo y Raymundo Hernández Casillas: Cajas Graf, Corporativo Zeg, Formas Finas y Materiales, Seriplast, Diseño Reconstrucción y Comunicación, Formas Finas y Grupo Selati.
¿Por qué simular competencia en licitaciones, triangulación de recursos y operación como factureras?
La UIF no es una ocurrencia. Entre 2023 y 2024 congeló alrededor de 400 cuentas bancarias. Hoy siguen vigentes 70 bloqueos a 13 personas físicas y 7 empresas de esa red.
Y a pesar de eso, el INE de Taddei los siguió contratando.
En febrero de 2025, Cajas Graf y TOL Producciones, de la misma familia, obtuvieron una adjudicación directa por 197 millones de pesos para la elección judicial. No hubo licitación. Fue directo. A eso se suma el contrato de mil 173 millones por la credencial para votar y otro de un millón 57 mil pesos a una empresa vinculada a la Estafa Maestra para una miniserie.
¿Nepotismo?
¿Conflicto de interés?
Llámenle como quieran, pero el patrón es calcado de Sonora y se repite en el INE nacional.
El chofer que no era chofer. Jonathan Navarrete Torres cobraba en Presidencia 45 mil 765 pesos por “transporte seguro y eficiente” de la presidenta Taddei y resultó ser apoderado legal de Corporativo Zeg, la joya de la corona de los Casillas.
El representante legal del consorcio, Jesús Octavio García González, pasó a ser director de Administración del INE.
El director de Recursos Materiales que firma las licitaciones, Mario Burciaga, también aparece en las fiestas privadas organizadas por el proveedor.
Todo el círculo cerrado. Todo en casa.
Y arriba, la Presidenta Consejera con una BMW blindada prestada que no era del parque vehicular del INE, sin aclarar quién se la prestó.
Por eso hoy la oposición en el Senado le pide la renuncia. No puede arbitrar la elección federal de 2027 quien no puede explicar su relación con el proveedor consentido que la UIF investiga.
Guadalupe Taddei fue la recomendada de Alfonso Durazo y de López Obrador para ciudadanizar el INE. Terminó por hacer lo contrario.
Con el apellido Casillas de por medio, le ganó la ambición, protegió a su círculo y manchó al instituto que juró cuidar.
Está con un pie fuera. Y no la tumbó la oposición. La tumbó su propia proveeduría.
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