Con 83 votos a favor y tan solo 38 en contra, el Senado de la República da el portazo final al amparo como mecanismo de defensa de la ciudadanía ante actos de la autoridad. Hoy nace un ciudadano más débil e indefenso ante un estado más fuerte. Esa votación es resúmen de de un juego siniestro de palabras y promesas incumplidas de parte de los promotores de esta reforma y sus efectos de retroactividad. Ni hablar, son tiempos en que la ley, simplemente, no es la ley.
É la fine; C´est la fin; It´s the end; adios al amparo en su esencia de mecanismo de defensa contra actos de la autoridad
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