Una de las noticias más llamativas de la semana pasada fue la desastrosa “presentación en sociedad” de Katie Zacharia, quien ocupó durante 5 días el cargo de secretaria de Prensa de la Casa Blanca. Y es que el presidente Donald Trump se ha caracterizado por nombrar perfiles mediáticamente fuertes en esa posición de su gabinete, ya que la comunicación es uno de los temas prioritarios para el mandatario estadounidense.
Es cierto que la californiana tuvo unos zapatos muy grandes que llenar. Y es que su predecesora, Karoline Leavitt, siempre destacó por ser muy hábil para manejar la sala de prensa y a los periodistas más críticos de la administración Trump. Era normal que en las ruedas de prensa mantuviera intercambios ágiles y ofreciera respuestas rápidas a las preguntas más difíciles, lo cual le dio fama de ser una portavoz muy preparada para la confrontación mediática a pesar de su juventud. Y el mismo patrón se pudo observar con anterioridad con la última secretaria de Prensa que tuvo Trump al final de su primer mandato, Kayleigh McEnany.

Sin embargo, Zacharia rompió la tradición y, tras una desastrosa primera rueda de prensa y una entrevista con el presentador Sean Hannity de Fox News, fue despedida a los 5 días de asumir el cargo. Se le vio muy nerviosa, titubeante, sólo aceptó un par de preguntas de los reporteros que llenaron la sala de prensa de la Casa Blanca y, al cabo de 14 minutos, terminó abruptamente su comparecencia. A ello se sumó la pifia de haberse ostentado como abogada litigante a pesar de no haber aprobado el examen de acceso al colegio de abogados de California.

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La política es un negocio cruel en el que uno de los primeros consejos que te dan antes de iniciar de lleno una carrera es que debes tener la piel muy gruesa para soportar las críticas, especialmente en estos tiempos en los que la principal táctica es convertir cuestionamientos legítimos en ataques personales muy hostiles, dejando a un lado la civilidad que alguna vez se imponía aún entre rivales.
Pero lo que yo he observado la semana pasada respecto a Zacharia me ha llamado la atención, porque literalmente la han destrozado tanto los influencers en redes sociales, así como todos los medios de comunicación, incluso los más afines a Trump. Pero vamos por partes.
Cronología de una salida anunciada
Según un reportaje del Wall Street Journal (WSJ), durante su último día ella se encontraba relativamente tranquila hablando con un reportero de ese medio en su nueva oficina, en la que apenas había acomodado un par de efectos personales, cuando Jason Miller, un asesor de alto nivel de Trump, tocó a su puerta para informarle que JD Vance (el vicepresidente) quería hablar con ella. Educadamente, se disculpó ante los reporteros y les pidió que la esperaran un momento. La sorpresa fue que nunca más regresó.
Al mismo tiempo, Trump salía a los jardines de la Casa Blanca para decirle a los reporteros allí reunidos que le había parecido injusto el trato que su nueva secretaria de Prensa había recibido en las últimas horas por parte de ellos, por lo que habría hablado con ella para recomendarle se “pensara” si quería seguir ejerciendo su nuevo cargo, ya que “no es para cualquiera”. A pesar de que el presidente negara que la estuviera despidiendo, sus palabras se interpretaron como una sentencia pública para Zacharia. Media hora transcurrió para hacer oficial su salida.

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La lucha por el poder al interior de la Casa Blanca
Su nombramiento comenzó con el pie izquierdo. Diversas fuentes, como Politico, han revelado que hubo molestia y falta de consenso para su llegada, principalmente por parte de una de las figuras más importantes e influyentes dentro de la administración Trump, la jefa de Gabinete, Susie Wiles.

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Mejor conocida como la dama de hielo, Wiles es una respetada conservadora de amplia trayectoria dentro del Partido Republicano y es una de las personas más cercanas al presidente Trump. Según se dice, ella nunca estuvo de acuerdo con la llegada de Katie Zacharia e incluso podría haber propiciado su salida al programar un par de entrevistas en la cadena Fox News que servirían para exhibir su poca preparación y terminar de sentenciarla ante los ojos de Trump.
Desde hace varias semanas, diversos medios han reportado que hay una fractura evidente entre los más altos funcionarios de la actual administración y la amenaza de las elecciones intermedias en Estados Unidos pone a temblar al círculo más cercano de Trump. Incluso se vaticina que Wiles podría dejar su puesto en el gabinete de manera inminente, tras perder la pugna frente al grupo político opositor a ella encabezado por Stephen Miller, subjefe de gabinete, o incluso por Natalie Harp, probablemente la asistente más cercana a Trump en Washington. La llegada de Zacharia podría haber sido la gota que derramó el vaso.

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Natalie Harp junto a Trump. Foto: Saul Loeb / AFP / Getty
En cualquier caso, y como mencionaba anteriormente, me pude percatar de varios memes en redes sociales los cuales obviamente no fueron nada generosos con la exsecretaria de prensa; sin embargo, algunos de los reels que mostraban su día a día al toparse con reporteros en los jardines de la Casa Blanca, daban la impresión de que era respetuosa y muy dócil, incluso alentándolos a que le mandaran mensajes de texto o mails en cualquier momento. Aunado a su inexperiencia y falta de preparación, quizás ese fue su primer error al aceptar el trabajo: ser demasiado amable para ese puesto.

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