Por donde empezamos.
Ni a cuál irle todos andan por el mismo rumbo.
Con la contienda electoral del 2027 a la vuelta de la esquina, estos negocios electorales andan más preocupados por la venta de candidaturas que por meterse de lleno a trabajar con las bases, le ha venido valiendo madre la formación de cuadros y ahora, en parte, aquí están las consecuencias.
Hacia el interior del partido en el poder la cosa está cabrona. Entre ellos mismos se carcomen, luego entonces entre ellos mismos se habrán de hundir. No logran conciliar acuerdos, son obtusos.
Los grupos reclaman espacios y exigen posiciones, no hay rumbo, no existe liderazgo.
El próximo año, con una pírrica victoria, podrán echar las campanas al vuelo, pero no podrán remontar esa pérdida de votos que han venido sufriendo.
En el partido blanquiazul la situación es incómoda por la llegada de una dama a la dirigencia estatal. Los azules no terminan de pasar el bocado y, aparte, enfrentan fuertes diferencias por la repartición de posiciones y privilegios.
A Enrique Cambranis no le calienta ni el sol.
A los Yunes del Estero, en estos momentos, es mínima la importancia que le prestan a la dirigencia estatal. Ya vendrán los días en que se habrán de ocupar totalmente de ella.
En el Partido del Trabajo hay alegría y descontento. El alteño, el tal Vicente Aguilar, anda bastante molesto por la forma tan vil en que lo corrieron. Solo está esperando la repartición de candidaturas, y agenciarse algunas, para abandonar la antigua casona de Sebastián Camacho. Por otro lado, la felicidad es inmensa ante la llegada de los nueve coordinadores regionales. Los mismos que tendrán bajo su responsabilidad elegir a los mejores petistas, otros dicen que a los de más billetes. Aquí se antoja difícil la entrega de buenos resultados para algunos coordinadores ya que desconocen a los actores políticos en gran parte del territorio asignado.
Si algo tiene el alteño, el tal Vicente, es que conoce, al dedillo, la geografía política veracruzana.
En el Revolucionario Institucional, las cosas están peor. El olor nauseabundo que despide el inmueble ubicado en la esquina de Ruiz Cortines y Francisco Moreno se percibe a kilómetros de distancia.
El ex alcalde, ese que hace las veces de dirigente, más no de líder, y del cual ni su nombre recordamos, no da una. Eso y nada es lo mismo, cómo dijeran los panistas.
El PRI está en lona.
Sin candidatos y sin presencia.
El Verde Ecologista, sin perder el rumbo y fiel a su estilo y costumbre, busca el beneficio familiar. Seguramente habrá de llevar como candidato al hijo del finado gobernador Fidel Herrera, primo del dirigente estatal. El cachorro, colgándose del apellido, ambiciona figurar en el mapa político veracruzano, su corazón y su mentecita están enfocados en el 2030.
Por todos es conocido que la actual dirigencia estatal del Verde es solo una figura decorativa, ya que este negocio es regenteado por el hijo de Armando, por un ex alumno de Jorge Carvallo.
Él es quien realmente lleva las riendas ecologistas veracruzanas. Los alcaldes en funciones, emanados del Verde, le rinden pleitesía al greñudo personaje. Ante el rinden cuentas.
Y, por último, en Movimiento Cuidando habrán de continuar cosechando votos de castigo, estarán creciendo gracias al resentimiento del electorado hacia otros institutos políticos.
En Veracruz a las vacas sagradas emecistas les interesa el negocio venidero. Y sino nada más vea la forma tan vil en que abandonaron a sus alcaldes, esos que fueron desaforados y que podrían ir a parar a la cárcel.
A Jorgito, jamás se le escuchó pronunciarse en defensa de los ediles veracruzanos y el tal Luis, tuvo la ocurrencia de emitir un escueto comunico de prensa al respecto.
Así que ya saben a lo que se atienen los futuros ediles veracruzanos emecistas.
Los otros institutos políticos locales que habrán de figurar en la boleta electoral del próximo año, están afinando detalles. Uno sentado en sus laureles y el otro, el Cardenista, creciendo como la espuma, a pasos agigantados.
Provecho.
Crisis de partidos políticos en Veracruz