Hoy vemos a una Anilú Ingram supuestamente muy morenista renunciando a la Delegación del INFONAVIT, cuando en el no muy lejano 2024 promovía en sus redes sociales a la derrotada panista Xóchitl Gálvez.
No se puede olvidar que Anilú, al no ser designada candidata del PRI a la gubernatura del estado, abandonó las fiolas del tricolor y se puso la VERDE, no de la selección de futbol, sino la camiseta del Partido Verde Ecologista de México.
Al darse cuenta que el brionco había sido muy precipitado y no veía un buen futuro inmediato, se tomó unos días de reflexión y tres Doritos después se declaró morenista y apologista de Claudia Sheinbaum.
Pareciera que a la expriista no le cae el veinte de que la Presidenta de México sabe muy bien que quien traiciona una vez, traiciona siempre y, ese mano en la mano, ha quedado simplemente registrado en la historia como anecdota más del servilismo político.
