La noche de este miércoles, los más importantes e influyentes diarios de la Ciudad de México: Reforma, El País, El Universal, Milenio, La Jornada, El Sol de México y Eje Central tenían en forma destacada en sus principales espacios de sus ediciones digitales la información de que habrá más acusaciones contra políticos mexicanos por nexos con los cárteles, según declaró el fiscal general de Estados Unidos, Todd Blanche, y la advertencia de Donald Trump de que si México no hace su trabajo en la lucha contra el narcotráfico “nosotros lo haremos”, aunque “se molesten en México”, al tiempo que el periódico digital más joven de la capital del país, La Aurora de México, publicó una información de la Embajada de Estados Unidos en México de que altos funcionarios del Departamento de Estado, Monica Jacobsen y Chris Landberg, viajaron a El Paso “para coordinar con socios interinstitucionales la implementación de las prioridades del presidente contra los cárteles”.
¿Estados Unidos, la esperanza de México contra los cárteles? Habrá que esperar este jueves la respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien seguramente insistirá en que defiende la soberanía mientras se niega a entregar al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, como se lo pidieron los norteamericanos, a quien acusan de sus ligas con el narcotráfico.
Lo que me llama la atención es que Sheinbaum habla del “pueblo” de México, pero hasta hoy no he visto que nadie en algún lugar del país haya salido a oponerse a que los gringos se lleven a los jefes de los cárteles y sus cómplices políticos de Morena, y menos a que no combatan a los grupos delictivos que, cómo negarlo, se han apoderado del país. Solo habría que preguntar a los familiares de las víctimas mortales y de los desaparecidos y desaparecidas a causa de la delincuencia qué piensan y se tendría una respuesta contundente. Tras el anuncio y advertencia de las autoridades norteamericanas, imposible evadir el tema. Esperemos a ver qué pasa.
Agresiva funcionaria agrede a subalterna
Creo que no solo se trata de postular candidatos no corruptos para que Morena gane las elecciones el próximo año, sino también acabar con abusos y arbitrariedades, además del cumplimiento de obras y servicios que prometieron y que no han cumplido. Como dice la sabiduría popular, de grano en grano llena la gallina el buche, y hay muchos granos de agresiones contra trabajadores por parte de quienes llegaron como jefes al gobierno.
Vi el video y leí la denuncia que hizo ante medios la joven Litzy Rubí Ronzón Montiel, quien por lo menos hasta ahora sigue siendo la jefa de Estadística Catastral de la Dirección General de Catastro y Valuación de la Secretaría de Gobierno, a quien su jefa inmediata superior, la Directora General, Rachel Guadalupe Hernández Domínguez, la despidió y quizo hacerla firmar su renuncia “voluntaria” a la fuerza, para lo cual incluso la agredió físicamente.

“Me negué a firmar ese documento porque no es un documento que yo hice, que no acepté y se me fue a los golpes, me lesionó el brazo, lo traigo lastimado, si se puede ver, está inflamado y me duele al tacto”, declaró a los compañeros de los medios de comunicación de la capital. La agresión quedó grabada en un video que circula en las redes sociales, donde se advierte claramente que a pesar de que la joven le dice que la suelte, la otra la aprieta más fuerte.
“Le digo suélteme. A pesar de que le supliqué que me soltara, no me soltó después de un lapso. Le dije que me dejara salir y me dijo que no me dejaría salir hasta que lo firmara”, relató.
Por si lo anterior fuera poco, posteriormente llegó el titular de la Dirección Jurídica, quien le recomendó” a la joven que firmara la renuncia, pero Litzy Rubí les respondió que sí se iría, pero que primero le pagaran sus prestaciones de Ley.
Sin duda, el proceder de la directora Rachel Guadalupe constituye uno o varios delitos, por lo que Litzy Rubí acudió a la Fiscalía General del Estado para presentar una denuncia, pero no se la quisieron recibir argumentando que había mucha gente.
Aunque el área es parte de la Secretaría de Gobierno, lo que se supo es que la abusiva funcionaria fue puesta en el cargo por la gobernadora Rocío Nahle, de lo que se vale la agresora para presumir que no solo es su amiga desde Coatzacoalcos, sino hasta su comadre. ¿Estará enterada Rocío? La pregunta es si así creen en Morena que muchos veracruzanos violentados y atropellados van a ir a votar por sus candidatos.
El blanco del centro histórico de Xalapa; la patrulla naranja de Catemaco
En noches pasadas, una que estaba totalmente despejada, propia de la primavera, pasé por el centro de Xalapa, en su corazón histórico, y sí, me llamó la atención y me gustó cómo luce tras el trabajo de remozamiento lo mismo del palacio de gobierno que de la Catedral y edificios contiguos. Su alumbrado y su tono claro, todo unificado, hacen lucir el entorno y, para mi gusto, dignifican el espacio y ponen a Xalapa a la altura de capitales que cuidan su patrimonio urbano y presentan una muy buena imagen.

Con el antecedente de que sabía que fue un trabajo que ordenó la gobernadora Rocío Nahle, con todo el apoyo del secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, exalcalde de la ciudad en dos ocasiones, quien logró el apoyo de constructores, me dije para mis adentros que había que reconocerle a Rocío que, contrario a lo que hicieron gobernadores priistas, panista y el primer morenista, que embadurnaron el palacio con el color de su partido, ella optó por el color blanco, neutro, y quitó el guinda que había dejado Cuitláhuac García Jiménez.
Autoridades embadurnaron de rojo, azul o guinda los palacios
Fueron los priistas los que iniciaron el desorden pintando de rojo el palacio. Cuando llegaron los panistas, entonces todo fue azul. El morenismo no se quedó atrás y el tono cambió a guinda. A los gobernantes lo que menos les importó fue que se viera espantoso el edificio histórico con los manchones del color de su interés. Xalapa y su buena imagen pasaban a segundo plano. Viendo que eso se hacía en la capital, los alcaldes los siguieron y embardunaron de rojo, azul o guinda los palacios municipales.
Todavía me pregunto qué hizo a que Nahle optara por el blanco, corriendo el riesgo de que los morenistas hasta la acusen de que traiciona a su partido al no inclinarse por el guinda. Ojalá y no ceda a la presión o caiga en la tentación de hacerlo ante las elecciones del próximo año.
Un templo, blanco, para cualquier religión
Hace muchos años, cuando conocí por primera vez el “templo de la Paz” (en realidad se llama capilla Ecuménica La Paz, también conocida como capilla de La Paz), en la parte más alta del cerro de El Guitarrón, en Acapulco, me gustó precisamente por el color blanco, sin ningún símbolo religioso de alguna religión, salvo una cruz en lo alto de una pared que dejaron como ventila y entrada de luz, todo a propósito para que pueda orar ahí cualquier ser humano de acuerdo a la religión que tenga. De eso me acordé cuando vi como luce ahora el centro de Xalapa.
En Catemaco entregaron patrulla ¡naranja!

Quise ir al tema también porque el pasado 30 de abril me llamó la atención que el alcalde de Catemaco, Manuel Eduardo Toscano, entregó una nueva camioneta a la Policía Municipal, sin el tradicional color azul oscuro, o negro, o verde oliva militar, sino ¡naranja!, o sea, con el color de su partido Movimiento Ciudadano. Desconozco si hay una ley que lo prohíba, pero no supe que los catemaqueños o catemaquenses protestaran por ello. Claro a lo mejor el munícipe se guió por lo que vio en Xalapa donde hay patrullas guinda porque el ayuntamiento es de Morena.
Cabe mencionar que el palacio municipal está pintado de un color gris claro tirándole a blanco, con los acabados pintados en color rosa, y precisamente este miércoles, Toscano asistió en Coatzacoalcos a la Segunda Reunión Regional de Trabajo para el Saneamiento Financiero Municipal que encabezó la gobernadora Nahle, pero el alcalde no llegó vestido con color naranja, sino que iba como un palomo, todo de blanco incluidos zapatos, cinturón y gorra y así saludó a Rocío, que también llevaba blusa blanca.
¿Cuadra bien el naranja en la patrulla? Pensé en un color “primavera”, por decirlo de alguna manera, vistoso para una ciudad turística como Catemaco, un color más claro que el oscuro de las patrullas de Seguridad Pública, como recomiendan los especialistas para la época de calor porque, dicen, repelen la radiación solar y absorben menor calor. Claro, pensé, a la hora de la acción, un macanazo duele igual sea la porra del color que sea, así sea naranja.
Las azules, negras o verdes dan miedo; ¿ayudará el cambio de color?
Pero también pensé que las patrullas azules, o negras, o verde olivo hasta miedo dan cuando las ve uno sabiendo que en ellas viajan a veces verdaderos malandrines, que en lugar de sentirse uno seguro se siente más inseguro que nunca y busca alejarse lo más que se pueda porque lo que menos que puede sufrir es que lo bolseen, como a Chuchita. En fin, ojalá y Toscano haga que el naranja le dé confianza al ciudadano, que además de cambio de color haya también un cambio en el actuar de la policía.
¿Pueden acusar a Toscano de que está haciendo propaganda anticipada con su patrulla naranja? Ya veremos qué pasa, pero, para mi gusto, ojalá y él y las autoridades municipales en general no vayan a embadurnar los palacios municipales con los colores de sus partidos.
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