Hace unas semanas, Rocío Nahle se burlaba del auditor especial del Gasto Federalizado de la ASF, Aureliano Hernández Palacios, porque al xalapeño se le ocurrió pedir las listas de asistencia de los maestros de Veracruz. Qué ocurrencia!
¿Cómo se le ocurre a un auditor querer saber si quienes cobran también trabajan?
La Gobernadora calificó la petición como una “locura” y hasta puso en duda el conocimiento que Aureliano tenía de Veracruz. Que si sabía dónde estaba Uxpanapa, que si conocía las dificultades para llegar a determinadas comunidades, que si entendía la geografía veracruzana… Y remató diciendo que le mandarían “cajas y cajas”.
Pues se las mandaron. Y Aureliano las abrió. Quizás ése fue el problema porque resulta que el hombre que, según la Gobernadora, no conocía Veracruz, empezó a conocer bastante bien la nómina de Veracruz.
La segunda entrega de la fiscalización de la Cuenta Pública 2025 dejó al Gobierno estatal 137 millones 755 mil 328 pesos pendientes de aclarar por observaciones en Salud, Educación y asistencia social.
Ojo: pendientes de aclarar. No significa automáticamente que alguien se los haya robado, guardado debajo del colchón o utilizado para comprarse un terrenito frente al mar. Para eso existen los procesos de solventación… pPero tampoco son 137 millones de estampitas.
En Salud aparecen 87.4 millones de pesos observados. La mayor parte corresponde a sueldos de 2024 que habrían sido pagados con recursos federales de 2025 sin que, según la ASF, estuviera acreditada la autorización o justificación correspondiente.
Aunque donde el asunto adquiere tintes de realismo mágico es en Educación. Allí quedaron pendientes de aclarar unos 48.7 millones de pesos del FONE. La ASF encontró pagos por alrededor de 39 millones a 105 trabajadores con plazas ubicadas en lugares geográficamente incompatibles. Dicho de otra manera: gente con una extraordinaria capacidad para estar aquí y allá… la omnipresencia, chingao!
Quizás la SEV tenga entre sus prestaciones el don de la ubicuidad y nosotros sin saberlo. También aparecen pagos a trabajadores con licencia sin goce de sueldo. Bueno… sin goce de sueldo es una forma de decir. Otros ya habían sido dados de baja. Pero la nómina, noble y sentimental, se resistía a olvidarlos. Hasta que llegamos a la joya de la corona: 648 mil pesos pagados a 14 trabajadores registrados como fallecidos. Ahí sí hay que reconocer que el magisterio veracruzano está alcanzando niveles de compromiso laboral difíciles de encontrar en otras entidades. ¡Ni la muerte los detiene!
Uno imaginaba que para faltar al trabajo había pretextos aceptables: enfermedad, accidente, permiso… Pero estar muerto parecía bastante definitivo. Hasta que llegó la nómina. Ahora entendemos por qué Aureliano quería las listas de asistencia. ¡Caray!
Y todavía faltan 319 mil pesos que el DIF estatal habría pagado a 88 beneficiarios registrados también como fallecidos.
Ya no sabemos si estamos revisando la Cuenta Pública o el reparto de El Sexto Sentido.
Pero la cosa no termina en el Gobierno estatal.
Separadamente, diez ayuntamientos veracruzanos acumulan alrededor de 942.3 millones de pesos pendientes de aclaración, colocando a Veracruz en segundo lugar nacional en ese rubro, sólo detrás del Estado de México.
Destacan Soteapan, con 189.9 millones; Tempoal, con 173.3; y Pajapan, con 93.3 millones.
Sumados Gobierno estatal y esos municipios, estamos hablando de alrededor de mil 80 millones de pesos pendientes de aclaración en Veracruz.
Pero no hay que revolver gimnasia con magnesia: una cosa son las observaciones al Gobierno de Nahle y otra las correspondientes a los ayuntamientos.
Cada santo deberá responder por su milagrito.
Lo delicioso –periodísticamente hablando– es recordar aquel episodio de septiembre.
Nahle cuestionó la petición de Aureliano. Parecía absurdo pedir listas. Parecía que el auditor desconocía la realidad de Veracruz. Parecía burocracia desde un escritorio.
Aureliano respondió entonces, sin demasiado escándalo, que la revisión se hacía en las 32 entidades y que precisamente las listas servirían para comprobar que quienes cobraban devengaban el salario. Pues parece que no era tan descabellada la petición porque después de abrir aquellas “cajas y cajas”, aparecieron trabajadores con plazas incompatibles, empleados dados de baja, personas con licencia sin goce de sueldo y hasta fallecidos recibiendo pagos. Por supuesto, ahora corresponde al Gobierno estatal aclarar, justificar y solventar lo que tenga que solventar. Quizás todo tenga explicación. Quizás los muertos también.
Hace unas semanas escribíamos que Aureliano Hernández coleccionaba los “No” de Rocío Nahle. Habrá que actualizar la colección porque quizás Aureliano no conozca cada camino de Uxpanapa, cada comunidad serrana ni cada brecha de Veracruz, pero después de esta auditoría… parece que ya conoce bastante bien su nómina.