Información de The México Times
La mandataria estatal Rocío Nahle aseguró que ya existe diálogo con el Grupo Porres y el Gobierno federal para encontrar una alternativa que permita conservar la actividad del ingenio, ante el impacto económico que representaría su cierre para trabajadores, productores de caña y comunidades de la región.
El Gobierno de Veracruz trabaja para evitar el cierre definitivo del Ingenio San Pedro, al considerar que su permanencia es estratégica para miles de familias que dependen directa e indirectamente de la producción cañera y azucarera en esa zona del estado.
Durante su conferencia de prensa, la gobernadora explicó que, tras conocer la intención de suspender actividades, buscó establecer comunicación con los propietarios de la factoría y posteriormente sostuvo encuentros con representantes sindicales, trabajadores y productores de caña.
“Nosotros lo que queremos es que trabaje el ingenio, que no se pierdan los empleos ni la actividad económica de esa región”, sostuvo.
La mandataria señaló que el sector azucarero ha enfrentado altibajos durante los últimos años debido a los bajos precios del azúcar, la producción nacional, las condiciones del mercado internacional y el ingreso de producto proveniente del extranjero.
Indicó que el precio del endulzante se ha mantenido deprimido durante cerca de tres años, situación que ha obligado a distintos grupos empresariales a replantear sus operaciones.
Ante el riesgo para el Ingenio San Pedro, detalló que solicitó la intervención de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien instruyó a las autoridades federales del sector agrícola establecer comunicación con los propietarios del ingenio.
Como parte de las gestiones, esta semana se prevé una reunión entre autoridades y representantes del Grupo Porres, con el objetivo de analizar las alternativas disponibles para garantizar la continuidad de la planta.
La gobernadora añadió que personalmente acudió a conocer las condiciones del ingenio, el cual, dijo, viene de una zafra exitosa y mantiene capacidad productiva de 1 millón doscientas mil toneladas, aunque requiere trabajos importantes de mantenimiento.
Reconoció que un empresario puede determinar si continúa o no con una inversión; sin embargo, subrayó que las autoridades tienen la responsabilidad de buscar soluciones debido a las consecuencias sociales y económicas que tendría el cierre.
Recordó que otros ingenios de la región, como San Francisco y San Gabriel, ya dejaron de operar, provocando afectaciones importantes, por lo que San Pedro representa una de las principales fuentes de actividad que permanecen en esta zona cañera.
“Puede haber una, dos, tres o cuatro opciones; tendremos que tomar la mejor. Lo importante es mantener trabajando el ingenio”, expresó.
La prioridad, enfatizó, será proteger los empleos, garantizar alternativas para los productores de caña y evitar que se reduzca la derrama económica en una región históricamente vinculada a la industria azucarera.