No lo había pensado, pero tampoco suena tan descabellado. Las diferencias entre Ernesto Pérez Astorga y Tato Vega Yunes no parecen limitarse a las oficinas de la Sedecop; van más allá de lo administrativo. Al final, uno de los dos no sólo está defendiendo un espacio: está protegiendo un sueño.
Y el problema, dicen, empieza con Tato.
Es evidente que Tato Vega Yunes quiere ser candidato a diputado, y eso es lo que incomoda al titular de la Sedecop. A Pérez Astorga no le molestan, en sí mismas, las aspiraciones políticas de Tato; tampoco que, en un escenario lejano, obtenga la candidatura o llegue a ocupar una curul en el Palacio Legislativo. Nada de eso parecería quitarle el sueño.
Lo que realmente le inquieta es lo que vendría después.
Porque si Tato Vega llegara a convertirse en diputado, de inmediato aparecería en la lista de los aspirantes naturales a la Presidencia Municipal de Xalapa. Y es ahí donde comienza la verdadera incomodidad.
Si hay una espina que Ernesto Pérez Astorga carga desde hace años, es la de alcanzar lo que su padre nunca pudo: gobernar la capital del estado.
El empresario llantero Ernesto Pérez Villarreal, xalapeño de nacimiento, siempre quiso ser presidente municipal de Xalapa. Sin embargo, cada vez que esa posibilidad asomaba, Rubén Pabello Acosta se encargaba de cerrarle el paso. Eran los tiempos en que, al menos, El Diario de Xalapa tenía el peso suficiente para influir en las decisiones políticas.
Hoy la historia parece repetirse, aunque con otros protagonistas.
Desde 2024, Pérez Astorga soñaba con que Ricardo Ahued lo impulsara para llegar a la alcaldía. Sin embargo, la política cambió de eje y quedó claro que, en Veracruz, el respaldo de la Gobernadora pesa más que cualquier otra voluntad.
El problema para Astorga es que sueña, pero poco hace para convertir ese sueño en realidad. Concibe la candidatura como un premio que debe llegar desde arriba, no como una construcción de abajo hacia arriba. Espera la designación más de lo que trabaja la posición.
Es cierto: en una dependencia como la Sedecop pueden existir diferencias de criterio, estilos distintos e incluso rivalidades naturales. Pero, si los rumores tienen algo de cierto, el fondo del asunto no es administrativo ni laboral.
Es el temor de que el sueño de Tato termine convirtiéndose en el obstáculo para el suyo.
Y en política hay una diferencia enorme entre perseguir un sueño… y vivir cuidando que nadie más lo alcance primero.
Astorga y Tato