abril 23, 2026

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México: un país bajo derrame

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*La crisis silenciosa del petróleo en el país ha dejado en un lustro (2020-2025) un total de 3,951 derrames, equivalentes a un promedio de dos diarios, con productos que van desde sustancias altamente peligrosas hasta materiales de fuerte impacto ambiental.

Édgar Ávila Pérez / El Universal
Parte I

Ilustración: Eko / EL UNIVERSAL

Veracruz, Ver.- El viscoso crudo invadió durante varios días del mes de octubre del año pasado los ríos Pantepec y Tuxpan, en el norte de Veracruz, lo que significó el segundo golpe para una región que lidiaba con el azote de lluvias torrenciales y desbordamientos de cauces, cuya fuerza del agua terminó por fracturar el oleoducto de 30 pulgadas Poza Rica–Madero.

Apenas cinco meses después, en marzo pasado, el litoral del Golfo de México se tiñó de negro. Manchas de hidrocarburo castigaron la costa veracruzana antes de alcanzar las playas de Tabasco y Tamaulipas, producto de una fuga en un oleoducto submarino del complejo Abkatún-Pol-Chuc, dentro de la zona de Cantarell, en la Sonda de Campeche.

La indignación social que despertaron ambos casos por los daños ambientales es solo la punta del iceberg de una crisis sistémica: en el último lustro (2020-2025), Petróleos Mexicanos (Pemex) ha acumulado 3,951 derrames en su infraestructura y en toda su cadena de exploración, producción y logística.

La cifra equivale —en los hechos— a casi dos emergencias cada día en territorio nacional.

Dos informes oficiales de Pemex, obtenidos mediante transparencia por El Universal —elaborados por la Dirección de Planeación, Coordinación, Desempeño y Sostenibilidad, y por la Subdirección de Servicios y Administración de Bienes—, documentan una recurrencia de fugas y derrames.

Los registros del Centro de Coordinación y Apoyo a Emergencias y de la Unidad de Seguridad y Protección Civil revelan, además, la profundidad del problema: no se trata solo de crudo, sino de una gama de sustancias que van desde hidrocarburos, agua aceitosa, refinados, condensados, combustóleo, diésel y hasta gasolina magna.

Si bien —advierte el analista y asesor de la industria energética Ramsés Pech— la actividad petrolera en cualquier parte del mundo implica un riesgo latente, en el caso de México confluyen al menos tres factores que elevan la probabilidad de accidentes, incidentes y derrames: una infraestructura envejecida, la reducción en las labores de mantenimiento y la contratación de empresas con experiencia cuestionable.

Desde su óptica, hay dos puntos de quiebre: en 2015, el recorte de más de cien mil millones de pesos debilitó la producción y aceleró el deterioro de la infraestructura de Petróleos Mexicanos; y, entre 2018 y 2020, la falta de pagos a contratistas y la incorporación de empresas sin experiencia elevó los riesgos operativos.

“En 2020 es cuando se acrecienta la deuda con proveedores. También hay que revisar qué tipo de empresas han sido contratadas para dar mantenimiento: muchas han llegado mediante asignaciones directas y varias fueron creadas prácticamente de la noche a la mañana. La pregunta es si cuentan con la experiencia y la capacidad técnica necesarias. Por lo que he podido observar, en muchos casos la respuesta es no”, advirtió.

Cinco años de derrames: la tendencia que no cede

Las cifras oficiales muestran que, pese a las variaciones anuales, los derrames no han sido contenidos y se mantienen en niveles superiores a los registrados al inicio del periodo.

La tendencia al alza es cercana al 100 por ciento: de 371 siniestros en 2020, la cifra ascendió a 739 en 2025, lo que representa prácticamente un incremento del doble en el periodo analizado.

En 2020 se contabilizaron 372 eventos, según los documentos oficiales; para 2021 la cifra ascendió a 523, lo que representó un aumento del 39 por ciento. El crecimiento continuó en 2022, cuando los incidentes alcanzaron 844, lo que representó un alza del 63 por ciento.

En 2023 se registró un leve descenso del 6 por ciento, con 772 casos, seguido de una baja en 2024 del 11 por ciento, al ubicarse en 701; sin embargo, en 2025 la tendencia volvió a repuntar con 739 eventos, lo que implica un incremento del 5 por ciento respecto al año anterior.

Aunque existen descensos en 2023 y 2024, estos no lograron revertir la tendencia general, que cierra el periodo con niveles muy superiores a los registrados en 2020 en la vasta red de infraestructura distribuida en todo México.

“¿Es una industria peligrosa?”, pregunta Pech, el especialista en el sector de hidrocarburos en México y a nivel global, y responde: “Sí, las 24 horas del día se manejan reacciones químicas, presiones, temperaturas, calor y cada día es un riesgo latente. Es una industria que contamina, con problemas operativos y de riesgos altos”.

Sin embargo, matiza que en el siglo XXI existen normativas, leyes y regulaciones diseñadas para acotar accidentes, incidentes y derrames; pero —insiste— el factor determinante no es solo el riesgo inherente a la actividad, sino el cumplimiento estricto de los procedimientos.

“Si no le das mantenimiento a la infraestructura operativa, es muy complicado operar sin riesgos: puedes tener una válvula con una vida útil de 10 años que ya tiene 20; eso significa que perdió resistencia a la presión. Tienes ductos con más de 30 años, afectados por robos de combustible, cuya hermeticidad y calidad del acero ya no es la misma. Y tienes infraestructura marina de 30 o 40 años que, si no ha recibido pintura o mantenimiento, imagina el nivel de riesgo que eso representa”, afirma.

Y actualmente, Petróleos Mexicanos —dice— enfrenta un problema adicional: cada vez son menos las empresas dispuestas a prestar servicios de mantenimiento, debido a que los pagos pueden retrasarse hasta por un año.

El espectro de peligrosidad

La variedad de productos derramados abarca —según especialistas consultados— aquellos considerados altamente peligrosos por su elevado riesgo inmediato de explosión, incendio o toxicidad aguda, así como otros de riesgo medio-alto, asociados a un fuerte impacto ambiental debido a su inflamabilidad o toxicidad moderada; e incluso sustancias de menor peligrosidad inmediata, pero con riesgo ambiental u operativo por su carácter contaminante o corrosivo.

Los hidrocarburos —que representan un riesgo elevado por su alta inflamabilidad, volatilidad y potencial de explosión, además de su impacto contaminante en aire, suelo y agua— son el producto más derramado en las instalaciones de Pemex, con 1,192 siniestros que representan el 30 por ciento del total.

El agua-aceite —con un riesgo principalmente ambiental por contaminación persistente de suelos y cuerpos de agua— ocupa la segunda posición con 1,072 casos, equivalentes al 27 por ciento del total; mientras que, en tercer lugar, se ubica el aceite crudo —con un riesgo de contaminación prolongada y su inflamabilidad en determinadas condiciones— con 716 siniestros, que representan el 18 por ciento.

Sin embargo, los productos derramados muestran una amplia gama de peligrosidad que va desde sustancias de alto riesgo inmediato por su elevada volatilidad, inflamabilidad y toxicidad, como la gasolina en todas sus variantes, el diésel, la turbosina, el propano y el propano-propileno, entre otros.

En un segundo nivel se ubican los de riesgo medio-alto, como el aceite crudo en sus distintas variantes (crudo, Istmo y Maya), combustóleo, refinados y los hidrocarburos en general, así como el gas-aceite y agua-aceite.

Y se encuentran los materiales de riesgo ambiental u operativo, como el agua residual, el agua salada o salmuera, el lodo de emulsión inversa y el COPE, además del coque en su forma sólida.

En conjunto, estos materiales configuran un amplio espectro de peligrosidad que ha derivado en una cadena sostenida de incidentes dentro de la industria petrolera mexicana, donde la recurrencia de fugas y derrames refleja tanto la diversidad de sustancias involucradas como la complejidad de su manejo y control operativo.

DERRAMES*
2020-2025
TOTAL: 3951

DERRAMES POR AÑO
2020: 372
2021: 523
2022: 844
2023: 772
2024: 701
2025: 739

PRODUCTO CON MAYORES DERRAMES*

Hidrocarburos: 1192 derrames
Agua aceite: 1072
Aceite crudo: 716
Refinados: 230
Aceite: 106
Condensados: 52
Diésel: 46
Crudo: 43
Combustóleo: 40

PRODUCTOS DERRAMADOS*
Aceite
Aceite crudo
Aceite de calentamiento
Aceite de lubricante
Aceite térmico
Agua residual
Agua salada
Agua-aceite
Aromáticos
Combustóleo
Condensado
Condensados
Condensados amargos
COPE
Coque
Crudo
Crudo Istmo
Crudo Maya
Diésel
Fluido de calentamiento
Gas-aceite
Gasóleo Ligero
Gasóleo Pesado
Gasolina
Gasolina regular
Gasolinas amargas
Hidrocarburos
Isobutano
Lodo de emulsión inversa
Magna
Metil Dietanol Amina
MTBE
Nafta ligera
Pemex Magna
Pentanos / Hexanos
Premium
Propano
Propano / Propileno
Refinados
Salmuera
Turbosina
Vapores de hidrocarburos

Fuente: *Documentos oficiales Pemex

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