Del Escritorio del Director
La policía de Michoacán mostró todo su poder para enfrentar a la manifestación pacífica de la ciudadanía que acudió a manifestar su hartazgo frente al ambiente de violencia que priva en el estado y, los elementos policiacos lo hicieron como si estuvieran enfrentando a al Crimen Organizado y no, a la ciudadanía entre la que destacaba la participación de la juventud en el ejercicio de sus libertades.
Si bien es cierto que se tiró la puerta de palacio y se tiraron algunos muebles, pocos, por cierto, finalmente no hay que perder de vista que el palacio es o debe ser, la casa del pueblo y el malestar social es más grande que la instrucción de un gobernador que en las arengas era repudiado.
El motivo de la Marcha Pacífica, es de todo México conocido: El crimen del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, que es la “gota que derramó el vaso”, porque apenas unas horas antes habían asesinado al líder limonero Bernardo Bravo y, días antes a un sobrino de Hipólito Mora, exlíder de las autodefensas.
La reacción de la policía es altamente repudiada por la sociedad entera, porque los golpearon y apuntaron directamente al cuerpo con sus armas y porque hubo violación flagrante de los derechos humanos de los jóvenes, particularmente, de dos mujeres, a las que dieron un trato verdaderamente criminal.





Fotos: QUADRATIN Y REDES SOCIALES
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