Julio Scherer Ibarra alborota el avispero de Morena, y provoca alarma en la cima de la militancia de ese movimiento.
Hay que precisar que el exconsejero Jurídico del Ejecutivo Federal fue figura clave del proyecto gubernamental de López Obrador.
“La cercanía es un privilegio, pero también una condena”, escribe el hijo del inolvidable maestro Don Julio Scherer García, al reflexionar sobre las amistades con los hombres públicos y el precio que suelen exigir. (revista Proceso).
Mientras en México las fiscalías estatales practican el arte del silencio cómplice, en Estados Unidos las investigaciones avanzan con paso firme.
Allá no hay mañaneras que distraigan, ni discursos que tapen expedientes. En Cortes de Nueva York y Texas, el nombre de Jesús Ramírez Cuevas, “El Bañagatos”, aparece en documentos anexos a indagatorias por presunto lavado de dinero y financiamiento electoral irregular.
No hay todavía procesos formales en su contra, pero el simple hecho de figurar en esos archivos ya es una señal de alarma.
En México, en cambio, reina la pasividad. Nadie investiga, nadie pregunta, nadie incomoda.
Las fiscalías, que deberían ser garantes de legalidad, parecen oficinas de trámite político. Se limitan a observar, a esperar órdenes, o peor aún, a mirar hacia otro lado.
De acuerdo con fuentes del propio gabinete federal, la presidenta Claudia Sheinbaum conoce estos antecedentes. Sabe lo que ocurre en tribunales extranjeros. Sabe lo que se mueve en los pasillos judiciales de Estados Unidos. Y, sin embargo, opta por el silencio.
La pregunta es inevitable: ¿prudencia institucional o protección política?
El tema no surge de rumores ni de filtraciones anónimas. Forma parte del libro Ni venganza ni perdón, escrito por Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez, y publicado por Editorial Planeta. Un texto que ya circula y que ha comenzado a sacudir los cimientos de Morena.
No se trata de un panfleto opositor ni de una vendetta personal. Es una radiografía incómoda del poder. Un retrato hablado de cómo, bajo el discurso de honestidad y transformación, se esconden prácticas que recuerdan a los peores tiempos del pasado.
La paradoja es evidente: Morena llegó prometiendo limpiar la vida pública, erradicar la corrupción y desterrar la impunidad.
Hoy, muchos de sus cuadros más cercanos aparecen vinculados —aunque sea indirectamente— a investigaciones internacionales.
Y el movimiento que se decía distinto, actúa igual que sus antecesores: negando, minimizando y encubriendo.
El libro no acusa con estridencia. No sentencia. Presenta datos, documentos, contextos. Y deja que el lector saque sus conclusiones.
Pero el mensaje es claro: hay zonas oscuras que el poder se niega a iluminar.
Lo más grave no es que existan investigaciones en el extranjero. Eso puede ocurrirle a cualquier funcionario. Lo verdaderamente preocupante es que en México no pase absolutamente nada. Que no haya carpetas abiertas, ni comparecencias, ni explicaciones públicas.
Scherer Ibarra y Fernández Menéndez han sacudido el avispero. Han colocado el espejo frente al régimen. Y lo que se refleja no es precisamente la imagen de pureza que Morena presume.
Hoy, la 4T enfrenta una prueba de coherencia.
O investiga, aclara y actúa con transparencia, o confirma lo que muchos ya sospechan: que el discurso moral fue solo una estrategia electoral y que, una vez en el poder, la impunidad volvió a ser política de Estado.
Porque en política, como en la vida, el silencio no es neutral. Siempre protege a alguien. Y en este caso, parece defender demasiado.
Quien no presenta objeción alguna y se mantiene callado, da a entender que muestra su aprobación a lo que se ha propuesto.
En pocas palabras: “El que calla otorga”, invoca un viejo refrán.
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