Miami, Florida.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezó este sábado la Cumbre “Escudo de las Américas” en el Trump National Doral Miami, un encuentro regional que reunió a líderes de 12 países de América Latina y el Caribe para fortalecer la cooperación en materia de seguridad, migración y combate al crimen organizado.
La iniciativa, anunciada por el Departamento de Estado estadounidense, busca promover la “libertad, seguridad y prosperidad” en el hemisferio occidental, con un enfoque particular en contrarrestar la influencia de potencias extranjeras como China y en enfrentar el narcoterrorismo transnacional.
El secretario de Estado, Marco Rubio, se unió a Trump en la apertura de la cumbre, destacando la necesidad de una coalición unida para “restablecer la ley y el orden” mediante políticas de tolerancia cero contra los cárteles de la droga.
Al finalizar el evento, los participantes firmaron la Proclamación de Compromiso para Contrarrestar la Actividad Criminal de los Cárteles, un acuerdo que establece una coalición militar histórica entre Estados Unidos y los países aliados para combatir el narcotráfico y el crimen internacional.
Entre los líderes invitados destacaron mandatarios alineados con políticas conservadoras y de mano dura contra el crimen, como el presidente de Argentina, Javier Milei; de El Salvador, Nayib Bukele; de Ecuador, Daniel Noboa; de República Dominicana, Luis Abinader; y representantes de Paraguay, Honduras, Uruguay y otros naciones como Bolivia y Panamá.
Notables ausencias incluyeron a México, Colombia y Brasil, países con gobiernos de izquierda que la administración Trump considera no alineados con sus prioridades en seguridad y migración.
La Casa Blanca enfatizó que la cumbre representa un esfuerzo por redefinir las alianzas regionales, ignorando foros tradicionales como la Cumbre de las Américas para enfocarse en socios “confiables”.
Durante su discurso principal, Trump reiteró acusaciones contra México, afirmando que los cárteles controlan el país y son el “epicentro de la violencia” que afecta a Estados Unidos con flujos de drogas y migración ilegal.
Reveló detalles de una conversación telefónica con la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, a quien describió como una “mujer hermosa” pero criticó por rechazar ayuda estadounidense para erradicar los cárteles. “El gobierno de Estados Unidos hará lo que sea necesario para defender nuestra seguridad nacional”, advirtió Trump, escalando tensiones bilaterales.
La cumbre incluyó sesiones cerradas sobre estrategias contra el narcotráfico y un almuerzo con Rubio, donde se discutieron medidas para limitar la injerencia extranjera en la región.
Expertos señalan que esta cumbre podría marcar un giro en la política exterior estadounidense hacia América Latina, priorizando bloques ideológicos sobre la inclusión hemisférica, reminiscentes de iniciativas pasadas como la Iniciativa Mérida, pero con un tono más confrontacional.
La Cumbre “Escudo de las Américas” concluye en un contexto de crecientes desafíos regionales, con más de 30,000 homicidios anuales en México relacionados con cárteles según datos de la ONU, y un auge del crimen organizado en países como Ecuador y Honduras.

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