Por Jorge Ramón Rizzo*
Tenía que darse una detención como la sucedida en Argentina, para reflejar que efectivamente aplicarán una política de cero impunidad ante la corrupción institucional, independientemente del rango o los lazos familiares de los implicados.
Estoy hablando de lo sucedido este 23 de abril en el barrio de Palermo, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, donde fue detenido el contralmirante Fernando Farías Laguna, máximo cabecilla de la “Red de Huachicol Fiscal”, quien hasta el último momento negó ser el susodicho e intentó evadir a la justicia utilizando documentación falsa de Guatemala.
Y es que, la red de corrupción liderada por el contralmirante Fernando Farías Laguna y su hermano, el vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna, involucraba a altos mandos militares, funcionarios de aduanas y empresarios que operaban bajo el apodo de “Los Primos”.
De acuerdo con las investigaciones y reportes de medios como El País de España y Grupo Fórmula de México, el papel del exsecretario de Marina, Rafael Ojeda Durán, ha sido un punto crítico en las investigaciones debido a sus vínculos familiares con los líderes de la red y las advertencias que recibió de subalternos sobre sus actividades ilícitas.
Fernando y Manuel Roberto Farías Laguna son sobrinos políticos de Ojeda Durán. Manuel Roberto incluso se desempeñó como su secretario particular, una posición de máxima cercanía que habría facilitado el tráfico de influencias dentro de la institución, para operar sin obstáculos toda la red.
Dominaron las importaciones simuladas, el uso de estructuras oficiales y una red internacional para mover cargamentos y cargamentos de combustible. Todo ello, prácticamente “en las narices” del entonces secretario de Marina.
Investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) sugieren que los hermanos Farías Laguna habrían aprovechado su parentesco con el alto mando, para operar con impunidad en puertos clave como Tampico y Altamira.
Reportes a los que tuvo acceso Focus Group indican que incluso después de emitirse órdenes de captura, ambos mandos siguieron cobrando su salario en la nómina de la Semar durante la gestión de Ojeda. Fue el actual secretario de Marina, Raymundo Morales, quien procedió con la baja definitiva de los hermanos Farías Laguna en enero de 2026, marcando con ello, una clara distancia con la administración anterior respecto a este caso.
Hasta el momento, no existen pruebas que involucren directamente al exsecretario Rafael Ojeda en las actividades delictivas de “Huachicol Fiscal”. Sin embargo, el caso ha puesto bajo la lupa su gestión por la presunta negligencia al no actuar contra sus familiares tras ser alertado por sus propios subordinados. Ya que desde junio de 2024, el contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar envió una carta directamente a Ojeda Durán denunciando la red de corrupción de sus sobrinos en las aduanas.
A pesar de la gravedad de las pruebas presentadas, no se tomaron medidas protectoras para el denunciante, quien fue asesinado en noviembre de 2024 en Manzanillo. Siendo éste suceso, una pieza más en el rompecabezas que agregaría el delito de homicidio, a los cinco principales que ya se les imputan:
- Delincuencia Organizada
- Contrabando y Huachicol Fiscal
- Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita
- Corrupción y Tráfico de Influencias
- Falsificación de Documentos
La captura de Farías fue el resultado de una operación coordinada entre la Unidad de Inteligencia Naval de la Semar, la Fiscalía General de la República (FGR) e Interpol México, ya que el arresto fue posible gracias a una ficha roja de Interpol y a la coordinación de las instancias referidas. Sigue la extradición, que puede ser un proceso de varios meses más.
Para concluir, éste arresto no solo descabeza a una de las organizaciones criminales más sofisticadas de contrabando de hidrocarburos, sino que pone a prueba al régimen gobernante de México, para ver ¿Hasta dónde son capaces de “escarbar”? En este caso que generó “bajita la mano” un perjuicio de 600 mil millones de pesos.
*Periodista/Tlaxcala
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