abril 19, 2026

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Inflación alimentaria: la pobreza que no se mide

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En el marco del 60 aniversario de la Facultad de Economía de la Universidad Veracruzana (UV), que se llevará a cabo esta semana, del 20 al 24 de abril, el debate económico no puede quedarse en la superficie. Hoy, más que nunca, es indispensable cuestionar la forma en que se mide la inflación en México, porque de ello depende —ni más ni menos— la comprensión real de la pobreza. La narrativa oficial insiste en destacar la desaceleración de la inflación. Pero esa afirmación, aunque técnicamente correcta en términos de inflación subyacente, es profundamente engañosa cuando se contrasta con la realidad cotidiana de millones de familias mexicanas. De acuerdo con cifras del INEGI y el Banco de México, en los últimos 12 meses se observa un comportamiento claramente diferenciado:

•          Inflación general anual (2025–inicios de 2026): entre 4.4% y 4.8%

•          Inflación subyacente: con tendencia a la baja, ubicándose alrededor de 4.0%

•          Inflación no subyacente: con episodios de alta volatilidad, pero con picos que han alcanzado 6% a 8% anual, particularmente en alimentos y energéticos

Más aún, dentro del componente no subyacente: los alimentos agropecuarios han registrado incrementos superiores al 7% anual en varios meses; incluso, productos clave como huevo, carne, tortilla, frutas y verduras han tenido alzas acumuladas muy por encima del promedio inflacionario que en ocasiones se registran incrementos hasta del 17%. Esto significa que el costo real de alimentarse en México está creciendo a una tasa muy superior a la inflación que se comunica oficialmente.

El problema no es técnico, es político: la inflación subyacente —la que excluye alimentos y energéticos— se utiliza como referencia principal porque es más estable. Pero esa estabilidad estadística se construye eliminando justamente los productos que más afectan el gasto de los hogares. De acuerdo con el CONEVAL: los hogares en pobreza destinan entre 40% y 50% de su ingreso a la compra de alimentos; en contraste, los hogares de mayores ingresos destinan menos del 20%; por lo tanto, cualquier incremento en alimentos tiene un efecto desproporcionadamente regresivo. En otras palabras: la inflación que más golpea a los pobres es la que menos se comunica.

A esto se suma un problema estructural aún más grave: la Canasta Básica Alimentaria no se construye con enfoque regional. Según CONEVAL, el valor de la canasta alimentaria urbana y rural se actualiza mensualmente, pero bajo una metodología nacional que no captura adecuadamente: diferencias territoriales de precios; patrones culturales de consumo; y, disponibilidad local de alimentos. Esto genera una distorsión crítica: la pobreza puede estar subestimada en regiones donde el costo real de alimentarse es más alto. El caso de Veracruz ilustra con crudeza esta problemática. Datos del propio CONEVAL y análisis regionales muestran que: más del 60% de la población presenta algún nivel de pobreza; el estado ha perdido capacidad productiva en el sector agrícola; se ha incrementado la dependencia de alimentos provenientes de otras entidades.

Al mismo tiempo, investigaciones regionales de académicos economistas de la UV, han documentado que en Zonas Metropolitanas (ZM) como la de Orizaba y la de Xalapa, hasta el 70% de los productos agropecuarios consumidos provienen de fuera del estado, lo que implica una fuga constante de liquidez económica. El resultado es devastador: se encarece la canasta básica; se debilita el mercado interno; y, se amplifica la pobreza alimentaria. Si se realiza un ejercicio simple —pero revelador—, comparar la inflación subyacente vs la no subyacente en los últimos 12 meses, el resultado es claro: la inflación “oficialmente destacada” crece menos; y, la inflación que afecta alimentos crece más. Esa brecha es, en los hechos, un indicador indirecto del deterioro del poder adquisitivo. Y, por extensión, del crecimiento de la pobreza. Mientras el discurso público insiste en la estabilidad de precios, la realidad es otra:

•          Comer es más caro

•          Producir alimentos es más costoso (fertilizantes, energía, transporte)

•          Y los ingresos no crecen al mismo ritmo

El problema se agrava con factores internacionales: incremento en precios energéticos; tensiones geopolíticas; encarecimiento de fertilizantes. Pero también con decisiones internas: abandono del campo, falta de política agroalimentaria integral; y, ausencia de planeación regional. En otras palabras: la forma en que se mide la inflación en México permite construir una narrativa de estabilidad que no corresponde con la realidad social. No es que los datos sean falsos, es que están incompletos. En este contexto, la discusión que hoy se abre en la Facultad de Economía de la Universidad Veracruzana no es meramente académica. Es profundamente política, social y estratégica. México necesita:

  1. Revisar la metodología de medición de la inflación, incorporando indicadores complementarios centrados en alimentos.
  2. Regionalizar la estimación de la canasta básica, para reflejar las realidades territoriales.
  3. Reconstruir el sector agroalimentario, como eje de seguridad nacional.
  4. Recuperar el poder adquisitivo, no desde el discurso, sino desde el ingreso real frente al costo de vida.

Porque mientras los indicadores oficiales hablan de estabilidad, millones de mexicanos enfrentan una realidad distinta: la imposibilidad creciente de acceder a lo más básico. Y esa brecha —entre lo que se mide y lo que se vive— es, hoy por hoy, el verdadero rostro de la desigualdad en México. En síntesis:  la inflación que no se ve… es la que más duele. En el contexto del aniversario de la Facultad de Economía de la UV, este debate adquiere una dimensión mayor. No se trata solo de cifras. Se trata de la capacidad de millones de mexicanos para alimentarse dignamente, porque mientras la inflación subyacente baja en los informes, la inflación alimentaria sube en los mercados. Y esa diferencia —silenciosa pero brutal— es hoy el termómetro más preciso de la desigualdad en México.

Imagen de portada: Creció tasa de inflación en alimentos/// https://oscarglenn.com/

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