mayo 3, 2026

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Formas de hacer política; cambiaron, aún falta más

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El voto de silencio de quienes han sido mandatarios de la nación y en los estados del país, con el ánimo de una NO injerencia, ha venido quedando para la historia.

En 1999 tuve la oportunidad de conocer y platicar con el Presidente de México Luis Echeverría Álvarez – mandatario de 1970 a 1976 – durante una semana en Tlacotalpan, Ver., por encomienda de mi jefe, el Gobernador de Veracruz Miguel Alemán Velasco. Y pude decirle de mi paso por la CONASUPO y siendo directores generales: primero don Ignacio Ovalle Fernández y después Javier Bonilla García, y el delegado en Veracruz lo era mi entrañable amigo Jorge Javier Pabello Olmos.

Ese año de 1999, don Andrés Manuel López Obrador era dirigente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), y ya era la segunda fuerza política en México, y don Luis Echeverría sabía bien de él por su colaborador Ignacio Ovalle, y me dijo: “el político tabasqueño, de llegar a la Presidencia de México, moverá las formas de hacer política”.
Y creo que don Luis tuvo toda la razón.

Años después, otro personaje, también mi jefe en el ISSSTE, don Gonzalo Martínez Corbalá, me transmitió en relación a la corriente de pensamiento y acción de AMLO: “romperá los esquemas tradicionales con su forma de hacer política, de las circunstancias dependerá la durabilidad”.

Y es que la “ley no escrita”, pero vista desde la tradición en el sentido de los expresidentes de México y exgobernadores, al concluir su mandato realizan el “voto de silencio” o la “no injerencia política” en asuntos públicos durante el sexenio de quien les sucede en el poder, había venido siendo una norma no formal, pero de plena observancia, no regulada en documento alguno, relativa al respeto de la investidura de quien encabeza al gobierno y régimen en turno.

Así pues, el libro titulado Grandeza de Andrés Manuel López Obrador, desde donde busca reivindicar el legado social y ético de nuestras civilizaciones mesoamericanas con enfoque de la historia universal, resistencia de siglos y de su plena vigencia en el presente, ha venido a romper una tradición de silencio de un exjefe del Poder Ejecutivo, sin que esto resulte algo malo o erróneo; simplemente refuerza las palabras de Luis Echeverría Álvarez en el sentido de que AMLO podría llegar a romper estereotipos o formatos que se creían preestablecidos en el diccionario político y vida de México de manera definitiva.

Cabe decir que hasta ahora – unos más y otros menos – hay varios de los expresidentes que se han mantenido activos en la esfera pública, a través de la academia, foros y conferencias, fundaciones o ahora en las redes sociales, opinando sobre la situación política nacional e internacional o de los temas coyunturales. Luego entonces, NO debería sorprender la aparición de AMLO ni la de otros gobernantes.

De esa manera, la injerencia en la política en estos días por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien tras dejar un año y medio después el encargo, se viene pronunciando públicamente sobre temas de la actualidad de México, rompiendo la tradición del “voto de silencio” y provocando un debate y hasta combate entre algunos actores, pues hay quienes creen que se trata de una forma de mostrar el músculo detrás del escenario que encabeza doña Claudia Sheinbaum Pardo.

Ahora bien, en el caso del tema Sinaloa, por la intencionalidad de los Estados Unidos de abrir investigación con carácter de extradición del gobernador de Sinaloa Rubén Rocha, así como a Juan de Dios Gámez, alcalde de Culiacán, mientras que Enrique Inzunza, senador por aquella entidad, dice que no solicitará licencia para separarse de su cargo.

DE SOBREMESA

La relación bilateral por temas de seguridad entre México y Estados Unidos atraviesa por momentos de tensión ante la solicitud de detención y extradición del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios, acusados por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York por nexos con el narcotráfico.

Las SRE y la FGR, ante esa solicitud, se entiende que coordinan las respuestas diplomáticas y jurídicas para que, dentro de 60 días, contribuyan con los documentos necesarios en la mano para evitar o no la detención y posible extradición que se solicitó por EE. UU., quien debe presentar pruebas irrefutables para llegar a evaluar esa viabilidad legal.

Situación de Rocha Moya: El gobernador de Sinaloa solicitó licencia temporal a su cargo el 1 de mayo, tras la acusación, asegurando que tiene “la conciencia tranquila” y calificando el hecho como un ataque a la soberanía.

UN CAFÉ LECHERO LIGHT

Las reacciones en las próximas horas de nuestras autoridades, y en especial de la Presidenta Claudia Sheinbaum, seguirán en el sentido de que México no permitirá la intromisión de gobiernos extranjeros y no se extradita a nadie sin pruebas sólidas, salvo que se den acusaciones contundentes; de lo contrario, se tratará de misiles políticos.

En resumen, la relación México y Estados Unidos seguirá en la cuerda bilateral del respeto mutuo dentro del marco legal y de colaboración sin presiones externas.

Y por último, la oposición a Morena bien haría en no caer en la desinformación – salvo que tenga pruebas claras y contundentes – pues se trata de actos que atentan contra la soberanía, y aquí todos deben brindar solidaridad y apoyo a la Presidenta Sheinbaum.

¡ES CUANTO!

enriquezambell@gmail.com
enamjl62@gmail.com

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