marzo 30, 2026

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El deseo de ser alcalde en municipios violentos

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La elección extraordinaria de este domingo en Tamiahua es una muestra clara de cómo es la política en Veracruz y todo México: una encarnizada lucha por el poder y un pueblo con los mismos problemas (o más fuertes) desde hace años.

Tamiahua está ubicado al norte del estado, rodeado por el Golfo de México, Tuxpan, Álamo, Tamalín, Naranjos, Cerro Azul y Ozuluama, entre otros municipios. Oficialmente, de acuerdo al censo de 2020, su población no rebasa los 22 mil habitantes, quienes viven en la cabecera y otras 168 localidades.

Tiene una gastronomía exquisita y una hermosa laguna de la que viven muchos de sus habitantes, pero también, como los demás poblados de esa zona, padece la inseguridad, las extorsiones y las balas de los grupos criminales.

A inicios de febrero pasado, en parte para justificarse y en parte mostrando la realidad de Tamiahua, el dirigente del PRI estatal, Adolfo Ramírez, señaló las dificultades para postular candidato debido al miedo a la delincuencia organizada.

Hay que decir de Tamiahua que es un lugar sumamente inseguro, hay delincuencia, hubo amedrentamiento a los candidatos en la elección pasada. La gente de Tamiahua tiene miedo de competir porque interviene en los procesos electorales la delincuencia organizada, expresó el dirigente priista ante reporteros.

Vale recordar, hubo ayer elección extraordinaria debido a la anulación de los comicios de junio del año pasado, pues los tribunales confirmaron el rebase en el tope de campaña (nada más en un 63%) por parte de quien obtuvo más votos: Citlali Medellín, postulada por el Partido Verde, quien ya había sido alcaldesa, luego ganó la diputación local por el distrito de Tuxpan y tras lograr la curul pretendió ser nuevamente presidenta municipal.

Quiso ser otra vez candidata en los comicios extraordinarios, pero como violó la ley electoral estaba imposibilitada de participar y Citlali Medellín, quien como alcaldesa tuvo una actuación, por decir algo, controvertida, se quedó con las ganas.

La cuestión es ver cómo un municipio de poco más de 20 mil habitantes, con pobreza, con una economía centrada en la pesca de camarón y cosecha de ostión, con una laguna eternamente padeciendo la contaminación, que podría ser un gran sitio de atracción turística pero no es así al carecer de buena infraestructura y de unos años para acá padeciendo la inseguridad, genera tanta pasión en algunos políticos dispuestos a pelearse con todo y contra todos para gobernarlo.

Y una vez en el poder no hacen gran cosa, pues basta ver cómo está para darse cuenta que su interés está en otro lado, no en lograr beneficios para los pobladores.

¿En cuántos municipios veracruzanos se repite lo que pasa en Tamiahua? La respuesta es: en la gran mayoría. La guerra desatada por las presidencias municipales es, en un buen número de casos, por un lado, como parte del control político estatal y, por otro, para hacer negocios.

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