marzo 4, 2026

En Esta Hora

Porque la noticia… no puede esperar

El ataúd de oro

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Por Eleaney Sesma

El lunes no solo sepultaron a un hombre, sepultaron un símbolo o eso quisimos creer. Lo que quedó en la retina no fue el saldo de violencia, ni las comunidades fracturadas, ni las madres que buscan a sus hijos entre fosas clandestinas, ni las vidas marcadas por el miedo, fue el ataúd de oro.

El ataúd sobre ruedas, brillante, lujoso con el cuerpo de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, o eso dijeron.

Una escena que seguro aparecerá en la próxima serie de streaming, de esos episodios que hemos consumido por años en historias de narcotraficantes. Corridos, series, películas, personajes complejos, antihéroes carismáticos y biografías no autorizadas en las que el criminal ya no es solo noticia: es personaje. Tiene “soundtrack”, estética, narrativa, dirán los expertos en cinematografía.

No sabía si apagar la televisión o seguir enfurruñada viendo la crónica del sepelio del michoacano, que tenía en jaque a gran parte del mundo. Y pensaba que justo ahí está el problema, la gran tragedia nacional es que la muerte de un capo se convierta en un espectáculo que miles de usuarios siguen a través de las plataformas digitales. Como si se tratara de una epopeya moderna, la  figura de un  gallo que emerge entre 500 coronas de flores junto a un ataúd dorado, como símbolo de los excesos del capo.

Días antes, en una “fiesta privada”, el excandidato del partido verde al gobierno de Guerrero, Pedro Segura Valladares interpretó “El del Palenque”, con el acompañamiento del grupo “Los Alegres del Barranco” canción vinculada a la figura del Mencho. Ese pasaje que parecía privado se convirtió en noticia y fue difundida por el periodista Carlos Loret de Mola, convirtiéndose en tema de la agenda periodística, por las amenazas e intimidaciones que Segura Valladares lanzó a través de sus cuentas personales a Loret De Mola.

Mientras en la televisión seguía la narrativa, busqué en el celular el video de Pedro Segura y “mi pepe grillo” me repetía ¿Qué estamos normalizando cuando un político canta canciones ligadas al crimen organizado como si fueran parte del folclor? ¿Qué mensaje se envía cuando la incomodidad no es el homenaje, sino que alguien lo exhiba?

La violencia en México no se sostiene solo con armas, también con silencios, esos que exige Pedro a Loret de Mola, solté el celular y miré el televisor. Pensé que la violencia que padecemos desde hace varios años, también se sostiene con relatos y símbolos de la “narcocultura” que hoy es moda  y que así legitiman el poder, los excesos, el consumo de drogas y el crimen organizado; presentándolos como símbolos de estatus y éxito.

Escuché el sonido de un mensaje en el WhatsApp y de nuevo tomé el celular, justo para ver como me llegaba un enlace con el ataúd de oro del Mencho y una frase del remitente que decía: “Ya pa’que”.  Miré de nuevo el féretro brillante, pensé que no es solo un exceso, ni una excentricidad, es una metáfora.

Refleja un país herido por la violencia, que aplaude la muerte de un capo que trascendió fronteras, dejando símbolos de una cultura que potencializa el crimen. Tal vez el verdadero duelo que México no ha querido hacer es por la sensibilidad perdida, porque el narco no solo controla territorios también influye en el imaginario colectivo.

Decidí apagar el celular y dejar de mirar y escuchar más apologías del delito y me quedé pensando que mientras sigamos mirando el oro del ataúd… dejaremos de ver la sangre que tiñe nuestra patria.

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