La que termina ha sido una semana verdaderamente horribilis (como dijera la Reina Isabel II del año 1992 para su país) para Morena en general y para la presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora Rocío Nahle en particular. Con diferencia de horas recibieron golpes que las cimbraron y cimbraron a sus gobiernos y ponen en riesgo un buen resultado en las elecciones dentro de 12 meses.
En lo local, pienso que la gobernadora debiera hacer un alto, tomarse el tiempo necesario para hacer una reflexión en forma autocrítica de cómo va y darle una fuerte sacudida al equipo de colaboradores que tiene, así como también meter la mano a fondo en su partido para hacer un cambio en la dirigencia y colocar a gente suya que tenga capacidad de liderazgo con el propósito de lograr una unidad de la que hablan todos ellos pero que no tienen en los hechos.
No es la prensa crítica, independiente, plural, que no le gusta; no es la oposición; no son los pocos críticos y autocríticos de adentro como Manuel Huerta los que con apenas días de diferencia la alertaron y le dijeron que va mal su administración o que no va bien como ella pudiera pensar: el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, estalló, dio un fuerte manotazo, “que se escuchó en todo el palacio” contra “un grupo de (funcionarios) ineptos que no están sirviendo”, es decir, compañeros suyos, que ella nombró.
La verdadera lealtad se demuestra diciéndole la verdad al superior, o a la jefa, aunque se enoje de momento. Hacerlo, además, requiere de valentía y honestidad. Él tuvo y tiene las cualidades para hacerlo y lo hizo. Un hombre que le sirve, que le tiene aprecio, agradecimiento y que le es leal no puede ser ignorado. No solo hay ineptitud en el gobierno, sino también desconocimiento, inexperiencia, improvisación, deshonestidad (ocupar un cargo para el que no se está preparado es una forma de deshonestidad) y ambición por los cargos y el botín que ellos les representan, y por eso se dan todos los días con todo lo que tienen a la mano, solo falta que se agarren a cubetazo limpio.
“El tiempo pasa”, ha advertido Ahued
Ricardo, dos veces alcalde de Xalapa, sabe muy bien de tiempos políticos y les recordó a todos esos “ineptos” y a quienes deban tomar nota que “el tiempo pasa, los gobiernos pasan, que nosotros venimos de paso y tenemos que ayudar a la gobernadora”. En efecto, así es. Ya solo les restan cuatro años y medio para que termine la administración, sin tomar en cuenta la elección de diputados en 2027, la de nuevos alcaldes en 2029 y la de la gubernatura en 2030.
La gobernadora dijo que conoce al profesor Atanasio García Durán desde antes de que conociera a su hijo Cuitláhuac García Jiménez. Tata Nacho, no se olvide, fue incluso diputado local del PRD y presidente de la mesa directiva de la LX Legislatura del Estado, posición que alcanzó con todo el apoyo del entonces gobernador Fidel Herrera Beltrán, quien, según versiones, al mismo tiempo le dio una beca a su hijo Cuitláhuac García Jiménez para que fuera a estudiar a Europa.
O sea, no es un improvisado en la política. Siendo indulgente con él, se puede decir que las reporteras lo agarraron “frío” a la hora de declarar. El video lo muestra sereno, lo único sí es que cayó en el recurso de mis compañeras periodistas, quienes le hicieron preguntas con respuestas, algo así como con las bolas ensalivadas que le tira el pitcher al bateador y lo poncha (como en sus mejores tiempos lo hacía el inolvidable maestro Alfonso Valencia Ríos): ¿verdad que esto y lo otro? El otro: sí, o no. Él dijo que sí. “Cuando empezó a decirse eso (que sí afecta a Veracruz que la gobernadora no sea originaria del estado) yo no lo creía, pero ahora lo creo firmemente”. Remató con un “se desconoce (la situación del estado) y no se tiene la visión que se debe”.
¿Mintió Atanasio con lo que declaró?
¿Cometió un grave pecado? Más allá de las pasiones que animan a unos y a otros, de los intereses, de las preferencias, de las simpatías, ¿mintió? Ahí está el quid del asunto. Lo único que hizo fue confirmar la reservas que tuvieron miles de veracruzanos cuando se formalizó la candidatura de una persona no nativa de Veracruz, que ya en el poder la gobernadora no ha podido o no ha querido borrar, manteniéndose lejos de los veracruzanos a partir de que escogió vivir en una mansión de 30 mil pesos la renta al mes (ha dicho) en un fraccionamiento exclusivo de Boca del Río solo para ricos o millonarios.
Desde un inicío debió legitimarse con los veracruzanos para que la vieran como los suyos. Para el colmo de su situación, trajo a fuereños, también alejados de los veracruzanos, para ocupar los principales cargos, con la excepción de Ricardo Ahued. Lo que dijo Atanasio es lo que continúan diciendo miles de veracruzanos. ¿También mintió cuando señaló que el eslogan “Por amor a Veracruz” no alcanza para mejorar las condiciones del estado?
Dijo lo que piensa, en su familia incluyendo a Cuitláhuac
La defensa del gobierno de su hijo es comprensible. La hizo como padre. Los veracruzanos, creo que con la excepción de muy pocos, sí consideran que ha sido el peor gobernador que ha tenido el estado. Pero la crítica que hizo de la gobernadora sin duda es la de su familia, incluyendo a Cuitláhuac. Lo deben platicar en su mesa, y él solo dijo lo que piensa y cree, creo que sin pensar en la dimensión de lo que decía ni en el escándalo que iba a desatar ni el golpe que significaba para su partido. Tal vez traía cargando sus deseos de justificar a su vástago cuando las reporteras le dieron la oportunidad para desahogarse, algo así como vio caballo y se le ofreció viaje.
Hizo bien la gobernadora en expresar su respeto por él, “mucho”, y por lo que dijo, “es su opinión, no hay división”, pero lo mejor hubiera sido ir más allá: de inmediato lo hubiera invitado al despacho oficial a tomar café para que les tomaran una foto juntos y demostrar, con imágenes, que hay diferencia de opiniones pero entendimiento, que lleva a la unidad.
Las de Ahued y Atanasio deben ser dos señales de alerta, dos focos amarillos o rojos, dos advertencias que la gobernadora no debe desdeñar. Es ella y su futuro político o es el fracaso.
Rocío no pudo llegar a Huayacocotla, por las “condiciones climatológicas”
Siempre no, la gobernadora Nahle no pudo llegar a Huayacocotla debido a las condiciones climatológicas, según un boletín oficial. Ni modos. De todos modos, envió un mensaje en el que aseguró que la zona norte de Veracruz no se ha olvidado ni se va a olvidar y que este jueves se daría el banderazo de inicio de puentes y carreteras que se destruyeron en la pasada contingencia por las lluvias en octubre de 2025. Por lo menos, el anuncio se hizo. No vi alguna foto de algún banderazo, ni maquinaria, ni nada que diera la idea de que, en efecto, los trabajos se iniciaron. Confiemos en que sea cierto. Si no, todos los habitantes de la sierra de Huayacocotla y de la Huasteca, que querían exponerle la situación del incumplimiento oficial que ha habido con sus comunidades, el siguiente mensaje se lo darán a Morena en las urnas en junio de 2027.
Historias similares
La impertinencia de Atanasio
Alerta roja por el Gusano Barrenador
Fuego amigo o lengua larga