No obstante la crisis política que desde hace semanas enfrentan en esa importante área burocrática del Sector Salud, ni la presidenta Claudia Sheinbaum se atreve a renunciar a Zoé Robledo, quien ya lleva casi ocho años como director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, ni la gobernadora Rocío Nahle accede a pedir la destitución del delegado del IMSS-Bienestar en Veracruz, Roberto Ramos Alor, quien tuvo que dimitir como secretario de Salud del estado en mayo de 2022, a la mitad del sexenio del ex gobernador Cuitláhuac García.
En el caso del chiapaneco sorprende su blindaje político. Según escribió el viernes pasado el columnista de La Jornada, Julio Hernández, “Zoé Alejandro Robledo Aburto es una pieza extraña en el armado de gabinete que realizó Andrés Manuel López Obrador, luego heredado a Claudia Sheinbaum, quien lo confirmó como titular del citado instituto”.
El autor de la columna política Astillero reseñó que Robledo Aburto, “nacido en Tuxtla Gutiérrez 47 años atrás, politólogo por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), con maestría en derecho por la UNAM y estudios complementarios en Madrid y Harvard, apuntaba para muchos ámbitos del servicio público, no para el de salud pública. Con carrera política chiapaneca (diputado local y federal y senador) el primer asomo al gabinete obradorista fue como subsecretario de Gobernación, a título de cuña operativa en el equipo de la decorativa Olga Sánchez Cordero”.
Y señala que, “luego, Zoé Alejandro fue utilizado para cubrir otra falla en el diseño obradorista del gabinete, pues el sabidamente panista y calderonista Germán Martínez, a quien habían ofrecido inicialmente ser primer Fiscal General de la República (antes de otra pifia, la de colocar a Alejandro Gertz), había sido designado director del IMSS, cargo que botó en mayo de 2019 para ejercer, a título de opositor a la 4T, la senaduría que también le había regalado la cúpula guinda”.
“Nada explica la razón del nombramiento de Robledo en el Seguro Social. Acaso el febril asalto de cargos de todos niveles por paisanajes tabasqueños y chiapanecos. Zoé, ha de decirse, es hijo de Eduardo Robledo Rincón, priísta de larga carrera que fue gobernador de Chiapas durante 70 días, del 8 de diciembre de 1994 al 14 de febrero de 1995, cuando hubo de dimitir ante la exigencia implacable del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que junto con otras organizaciones lo acusaban de haber llegado al puesto mediante fraude electoral y de ser incapaz de sostener la gobernabilidad de la siempre difícil entidad federativa”, concluyó el columnista del diario capitalino más afín al régimen de la Cuarta Transformación.
Caso muy diferente es el del doctor Ramos Alor, cuya carrera política en Veracruz se la debe toda a la gobernadora Nahle. Ella se lo recomendó a Cuitláhuac García para la Secretaría de Salud, luego lo impulsó a la diputación federal y, al inicio de la nueva administración de la presidenta Sheinbaum, lo propuso como coordinador del IMSS-Bienestar en la entidad, instancia que desde 2023, tras la firma del convenio de la Federación con los 24 estados gobernados por la alianza Morena-PT-PVEM, maneja directamente los fondos federales transferidos al sector salud estatal.
Sin embargo, en las visitas que realizan funcionarios del IMSS a todos los hospitales del país, trabajadores han aprovechado para denunciar “múltiples carencias” que afectan sus labores cotidianas y que los obligan incluso a poner de su bolsillo para comprar materiales de los cuales hay desabasto.
En videos difundidos en grupos de chat de trabajadores y que fueron proporcionados al diario La Jornada, se observa a médicos y enfermeras realizando señalamientos sobre la falta de insumos básicos, como tiras para medir glucosa, jeringas, sondas, además de mobiliario descompuesto.
De acuerdo con la estrategia “Escucha Activa Piso por Piso” desplegada por el IMSS –que hasta el pasado viernes había sumado 166 recorridos de sus 277 hospitales–, se ha corroborado la necesidad de equipo e insumos médicos, de personal, mobiliario e infraestructura. En un videomensaje, el director del IMSS, Zoé Robledo, detalló que hasta entonces se reportaron en las visitas 7 mil 474 requerimentos, de las cuales 3 mil 122 son de alta prioridad: 972 registros sobre la necesidad de monitores de signos vitales, camillas, oxímetros y bombas de infusión; en materia de insumos, se han recibido 751 señalamientos sobre agujas, sondas, jeringas y tiras para medir glucosa, y en el rubro de mobiliario han sido 522 requerimientos de climatización, abasto de agua, baños, tomas de oxígeno, sillas y camas. En cuanto a necesidades de personal, se han registrado 385 observaciones sobre enfermería, médicos, camilleros y cobertura de ausencias.
Por ejemplo, durante una visita realizada el jueves pasado por Karla Guadalupe López, titular del IMSS Ciudad de México zona sur, al Hospital General de Zona No 32, en Villa Coapa, trabajadores espetaron de forma airada que contaban con una silla de baño para 60 personas y que les parecía una “burla” que “todavía que ponemos de nuestro dinero (para comprar insumos), nos vengan a decir que aquí no está pasando nada”.
A su vez, en el Hospital General Zona 2-A “Troncoso”, las quejas se centraron en la falta de personal para cubrir los turnos en las diversas áreas, así como de equipo. Asimismo, criticaron que cuando hay visitas de supervisión, “aparecen los medicamentos”, las áreas de urgencias no están atiborradas de pacientes y hay consultas, pero cuando la revisión acaba, todo vuelve a estar como siempre.
Como han venido denunciando también médicos, personal de enfermería y empleados de algunos hospitales que ha visitado la gobernadora de Nahle. El caso más reciente fue el del Hospital Civil de Yanga, municipio ubicado en la región de Córdoba, donde trabajadores comentaron que dos días antes de la visita de la mandataria veracruzana llegaron dos camionetas del Gobierno del Estado con medicamentos, los cuales fueron acomodados por el propio personal en los anaqueles de la farmacia del nosocomio, pero que 48 horas después arribaron otros dos vehículos oficiales… ¡para retirar los mismos medicamentos!
En Veracruz vienen ocurriendo algunos casos realmente inhumanos. Hace diez días, el colega Gustavo Cadena Mathey hizo un llamado en su columna a las autoridades de la Secretaría de Salud, del DIF, de la Comisión de Derechos Humanos, o incluso de la sociedad civil, para que se acercaran a tenderle la mano a una mujer prácticamente abandonada.
Retomó lo que ya había comentado días antes: una llamada angustiosa desde el municipio de Rafael Lucio, cercano a la capital veracruzana, en el que una mujer de 53 años ¡lleva un año con el útero de fuera!
De acuerdo con la versión del columnista, “el Centro de Alta Especialidad de Xalapa prometió operarla y nunca cumplió. Su familia suplica ayuda: que alguna autoridad, institución o persona solidaria atienda este caso”. Dio como contacto el número del teléfono celular de una señora llamada Erika, el 22-81-45-12-97. Su grito, dijo, es desesperado: “Se lo suplico: alguien de Xalapa nos puede ayudar, las mujeres, Derechos Humanos, quien sea… ¡por favor!”.
Ojalá que, por piedad, se solidaricen y respondan pronto a su desesperado clamor. Esperemos que hagan valer su eslogan: “Es tiempo de mujeres”.