octubre 8, 2026

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Acefalitis esmeralda

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En el PVEM de Xalapa no hay dirigente. Su anterior cabeza, Priscila Nataly Labastida, es ahora regidora, y el partido quedó con una vacante que, por lo visto, no les quita el sueño.

Le llamaremos “acefalitis esmeralda”: ausencia de cabeza en un partido que, mientras tenga de dónde cobrar, no ve la necesidad de pensar.

A los verdes parece tenerlos sin cuidado. O, en el peor de los casos, sí les preocupa, pero no encuentran con qué llenar el hueco. Tampoco conviene poner una maceta nomás para presumir que ya tienen estructura.

Hay quienes suponen que ese lugar podría ocuparlo la nueva estrella que anuncian para el Tucán: Américo Zúñiga Martínez, quien llegaría con honores, guirnaldas de olivo, insignias y, si se descuidan, militantes aventándole pétalos a su paso.

Otros consideran que, para el tamaño del animal –zoon politikon, que conste–, una dirigencia municipal le quedaría chica.

Entonces, si Américo no va a la municipal… ¿quién?

Uno voltea a ver el aparador xalapeño y encuentra a Priscila Nataly y a Rafael Alarcón, dos de las figuras más relevantes que tiene el Verde en el municipio en estos momentos.

Pero la regidora dejó la dirigencia. Y en el caso del joven Alarcón, dudo que le seduzca cambiar la Dirección de la Juventud por una dirigencia partidista: desde su cargo tiene más cancha para trabajar, abrir el abanico y relacionarse con jóvenes que no necesariamente traen un tucán bordado en la conciencia. Reducir ese margen al trabajo de un partido sería achicarse el terreno. Y todavía tendría que agradecer la distinción.

Sí, las figuras municipales del Verde son contadas. Algunas de las que había ya se fueron y, al parecer, se llevaron algo más que agua a su molino.

Algo, eso sí, hay que reconocerle al PVEM municipal: se “desjuniorcizó”. Dejó de funcionar como estancia política para hijos de papi o mami y abrió espacio a jóvenes con ganas de trabajar.

Ya era ganancia que el currículum empezara a traer actividades y no únicamente apellidos.

Ahora, si de fortalecer al Verde en Xalapa se trata, Edgar Herrera tendría que empezar por coordinar fuerzas con Daniela Griego. Ante la ausencia de un liderazgo nato xalapeño en el partido, convendría buscar a alguien capaz de trabajar con esa aliada.

Fueron aliados, son aliados y deben seguir siendo aliados. La alianza también tendría que servir para algo después de recoger las lonas de campaña.

Entonces, ¿por qué no buscar un dirigente esmeralda que se acople con Daniela, que tenga interlocución y pueda construir con ella? Coordinarse también exige oficio. Para salir juntos en la foto basta con que el fotógrafo diga: “Más pegaditos”.

Pero volvemos al mismo punto: pareciera que al Verde le interesa poco su vida municipal. A menos, claro, que la silla no esté abandonada, sino apartada.

Y que el letrerito diga: “Reservado para Américo”.

No habría mucho de qué extrañarse. En Movimiento Ciudadano hicieron algo parecido con Román Moreno… ¡ouch! Aunque hay una pequeña diferencia: antes del cargo conferido al Taquero, Román le entró a Belén cantando y puso sobre la mesa su aportación de votos en la pasada contienda municipal.

Llegó con sufragios en la charola. Eso ayuda a que el nombramiento no parezca servicio a domicilio.

En el caso de Américo, la lógica indicaría que primero tendría que rifársela por los colores del Tucán, ya sea por una curul federal o local. Ver cuántos votos aporta, qué tanto arrastra y cuántos de quienes hoy lo saludan con entusiasmo también se toman la molestia de ir a votar. El aplauso sale gratis. La boleta exige levantarse el domingo.

Con esos resultados en la mano, hasta podría quedarse corta la discusión sobre una dirigencia municipal. ¿Por qué no una coordinación estatal de lo que usted quiera, pero con caché?

Insisto: Américo es figura. Tiene nombre, trayectoria y presencia pero tampoco es Cristiano Ronaldo o Messi como para que, apenas pise el vestidor, haya que quitarle la camiseta a quien lleva años sudándola.

Recibirlo por encima de militantes que vienen haciendo talacha dejaría una pregunta incómoda: ¿para qué trabajar dentro del Verde si el ascenso llega por la puerta de otro partido?

No hablaría mal de Américo aceptar los honores. ¿Quién se pone a discutir con el que trae la corona? La explicación le tocaría a Edgar. Y uno espera del novel dirigente algo más que habilidad para extender alfombras y acomodar invitados.

Mientras se resuelve si falta una cabeza o sobra una reservación, el PVEM de Xalapa sigue con “acefalitis esmeralda”.

https://www.facebook.com/reel/1116309454210329
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