Circula en redes sociales una invitación para participar en la Marcha por la Salud el día de mañana 4 de octubre en la capital del estado, en la cual, anuncian, participarán trabajadores del sector salud , IMSS e ISSSTE y el punto de reunión será frente al Centro de Alta Especialidad de Xalapa (antes CEM).

PRONUNCIAMIENTO AL PUEBLO DE VERACRUZ Y AL PAÍS
POR LA CRISIS Y ABANDONO DEL SISTEMA DE SALUD PÚBLICA EN
MÉXICO.
Estamos tolerando y soportando en México, una condición pública que nos escandaliza,
tenemos que poner mayor atención hacia la protección de la salud, que significa la vida, mirar
hacia los Hospitales públicos de la Secretaría de Salud, del IMSS, del ISSSTE, y de todo el
sistema.
Indignémonos, porque de la indignación nace la voluntad de compromiso con la historia, con
nuestra historia, para defender los Derechos Humanos, y los principios fundamentales contra
los brutales atentados a una sociedad que estaba construyendo con pasos firmes su
Democracia.
Expresamos nuestra más enérgica indignación, rechazo y profunda preocupación ante la
gravísima crisis estructural que atraviesa el sistema de Salud Pública en México, y, de manera
específica, en el estado de Veracruz. Nos encontramos ante una crisis que coloca en alto
riesgo la salud y la vida. Los indicadores de atención, cobertura, abasto y calidad, se
encuentran colapsados de forma catastrófica, llegando al extremo inaceptable de graves
carencias de insumos básicos y de personal en los Centros de Salud y Hospitales públicos,
en donde los trabajadores de los servicios de salud, se ven en dificultades para realizar sus
labores de atención primaria, intervenciones quirúrgicas, prevención y control
epidemiológico, otorgar atención inmediata de las emergencias, realizar programaciones y
proyecciones con antelación de la distribución de insumos, o garantizar las atenciones
prioritarias de la Salud Pública a la población. La respuesta institucional ante esta tragedia
ha sido la indiferencia, obligando a los trabajadores de la salud a laborar bajo protesta en
múltiples regiones del país y del territorio veracruzano.
El pasado 10 de septiembre de este 2026, la opinión pública conoció con indignación las
inaceptables amenazas directas, vertidas por el delegado del IMSS-Bienestar en Veracruz, en
contra de las y los médicos residentes, amenazándoles de forma intimidatoria. Estos
profesionales médicos residentes y adscritos, no pueden realizar intervenciones quirúrgicas
ni dar tratamientos en tanto no cuenten con el material quirúrgico indispensable. Lejos de
garantizar el Estado los recursos necesarios para su labor, la respuesta de la autoridad fue
condicionar sus evaluaciones académicas y laborales.
El colapso hospitalario en Veracruz: Un viacrucis para los pacientes
El grado de descomposición institucional al que hemos llegado es indignante e inaceptable,
al extremo de que una programación diferida y prolongada de pacientes con salud precaria,
en estado delicado o grave, les lleva demasiados días, meses o años para atenderles, si es que
antes no pierden la vida, quedan incapacitados, o se les producen gastos catastróficos en la
economía familiar al verse en la necesidad de buscar atención privada. El deterioro es
inocultable e indignante en los recintos médicos emblemáticos, que alguna vez fueron motivo
de orgullo del Estado mexicano y de la seguridad social. Las protestas de pacientes,
familiares y personal médico,se multiplican simultáneamente en diversos centros de atención
para la salud del país.
Se han desatendido los esquemas de vacunación para los recién nacidos y menores de edad
contra diversas patologías prevenibles.
Las consecuencias de estas negligencias en el sistema de salud en México, con grave
incidencia en Veracruz, son contradictorias al Derecho a la Salud y a la Seguridad Social de
la población. Los almacenes para los medicamentos, los centros hospitalarios y centros de
salud, no han sido surtidos sistemáticamente, y como consecuencia de ello, genera altos
porcentajes de gasto adicional en los pacientes, agravando el deterioro económico de las
familias. Los enfermos crónicos y los oncológicos no están recibiendo sus tratamientos
completos, ya que existe una terapia médica fraccionada o incompleta equivalente a una
sentencia de abandono, sufrimiento físico y muerte.
Los datos epidemiológicos estadísticos y clínicos, permiten observar que existen incontables
registros, en donde los pacientes ingresan por padecimientos tratables y egresan en
condiciones de complicación agravada o infecciones intrahospitalarias severas, debido a la
insalubridad y la carencia de insumos de esterilización, como se informó en uno de los tantos
casos en el Hospital General de México, y recientemente en el Centro Estatal de
Cancerología, en Xalapa, Veracruz, con un brote de sarampión que ha provocado la muerte
de pacientes y contagiado al personal, colocando en alto riesgo a sus familias y a la población
en general.
El pasado 3 de septiembre, los medios de información destacaron, que la señora Araceli
Gallardo, denunció públicamente que su hijo de 6 años, paciente con leucemia, vio rechazada
su admisión en el CECAN en Xalapa, debido a un brote de sarampión al interior del propio
centro hospitalario. Un brote de sarampión en un hospital destinado a la atención de infantes
y diversos grupos en condición vulnerable.
El rostro nacional de la crisis: Falta de vacunas, brotes y recortes presupuestales
La crisis veracruzana de protección para la salud, es el reflejo de una catástrofe nacional. A
nivel país, el manejo epidemiológico ha sufrido retrocesos históricos. El resurgimiento y la
expansión de brotes de enfermedades prevenibles, han encendido las alertas internacionales
debido a la escasez y desabasto prolongado de vacunas en las clínicas del sector salud. Las
familias mexicanas y veracruzanas se ven obligadas a formarse durante horas para su
atención en los centros de salud tan sólo para intentar conseguir una dosis de inmunización
o una consulta, que deberían ser sistemáticamente otorgadas sin retraso y garantizadas por el
Estado.
Mientras los centros de salud y hospitales carecen de lo necesario, las vacunas contra el
sarampión, entre otros biológicos, se limita su aplicación y distribución, así como los
tratamientos oncológicos y demás padecimientos; los recursos públicos para la atención de
la salud se han deteriorado de acuerdo a analistas, reportajes en diversos medios
especializados e información de las propias instituciones de salud y de datos del aún confiable
INEGI.
La gran mentira del presupuesto en salud
Oficialmente, el Gobierno Federal, anuncia incremento presupuestal para el sector salud, sin
embargo, la realidad financiera revelada en los Paquetes Económicos, desmienten esta
narrativa. Si analizamos la evolución del gasto en el año 2022, el presupuesto asignado
ascendía a 193 mil millones de pesos; para el ejercicio fiscal de 2026, el presupuesto sufrió
un significativo descenso, desplomándose hasta los 66 mil millones de pesos.
Ante este panorama de deterioro, el aviso gubernamental de una proyección de 72 mil
millones de pesos para el presupuesto de 2027, representa una cifra inaceptable: un
incremento marginal disfrazado de rescate que no compensa el daño inflacionario ni el
profundo recorte previo. Partidas críticas destinadas a garantizar la calidad y seguridad en la
atención médica han sufrido caídas drásticas de hasta un 43.8% en términos reales, cuyas
consecuencias de daño lo padecen y sufren cotidianamente las y los mexicanos que dependen
estrictamente de los servicios públicos de salud.
Convocatoria a la acción ciudadana: Gran Marcha por la Salud
Ante este escenario de indolencia gubernamental, colapso operativo, desabasto recurrente de
medicamentos, material quirúrgico y vacunas, falta de camas hospitalarias, amenazas
laborales a los trabajadores de la salud y la pérdida sistemática de vidas humanas que
pudieron haberse evitado, la sociedad civil organizada nos manifestamos de forma
preocupante, activa, enérgica y firme contra estos hechos aberrantes que nos colocan en alto
riesgo para salvaguardar nuestra integridad física.
Hacemos un llamado urgente y categórico a toda la ciudadanía, a los trabajadores de los
Centros de Salud, del Centro de Alta Especialidad CAE, del Hospital Dr. Luis F. Nachón,
del Centro Estatal de Cancerología CECAN, a los hospitales de Teocelo, Coatepec, Naolinco,
Perote, IMSS e ISSSTE, a las asociaciones médicas, a los pacientes afectados, a sus
familiares, a los académicos, a las universidades, a los medios de comunicación, a la
población en general, a sumarse, a la Gran Marcha por la Salud, que se llevará a cabo el
domingo 4 de Octubre de este 2026, que iniciará en la Avenida Adolfo Ruiz Cortines 2903,
en Xalapa, Veracruz. Esta Marcha será Pacífica, Respetuosa, Ordenada, pero Firme y
Enérgica en su propósito.
Exigimos soluciones inmediatas, de abastecimiento total a farmacias e insumos hospitalarios,
de forma permanente de lo que realmente se necesita; respeto absoluto al derecho de la
atención y prevención a la salud de la población, a los derechos laborales del personal médico
y administrativo, pero, principalmente, un presupuesto digno que priorice la vida humana
por encima de la propaganda política. ¡El presupuesto en la salud de las mexicanas y los
mexicanos no se recorta, no se negocia y no se da un paso atrás!
La Marcha iniciará en Xalapa, frente al Centro de Alta Especialidad CAE, a las diez de la
mañana en punto, recorriendo la Avenida Ruiz Cortines, continuará a través de la Avenida
Mártires del 28 de agosto hacia la Avenida Ávila Camacho, dirigiéndose hacia el Viaducto,
la calle Zaragoza, calle Dr. Pedro Rendón (frente al Hospital Dr. Luis F. Nachón),
continuando por Nicolás Bravo, Primo Verdad, siguiendo hacia Enríquez para concentrarse
en La Plaza Lerdo, en donde se dará un mensaje.
Por este medio, solicitamos a las autoridades municipales de Xalapa, tránsito y
protección civil, el resguardo y protección del contingente.
Lo que está sucediendo en México y Veracruz, es una conmoción mayor, que debería
movilizar a toda la sociedad para mostrar su rechazo e indignación, porque hay líneas que ya
se cruzaron hace mucho, que ya se rebasaron colocándonos a todos en alto riesgo, todo esto
bajo la permisividad de la ciudadanía; por ello, el llamado a comprometerse, manifestándose
contra lo inaceptable, para que esto no avance y deteriore más la atención de la salud de la
población y de las nuevas generaciones.