Han pasado solo2 semanas y el Instituto Nacional Electoral, nuevamente, modificó su identidad visual. El lila quedó atrás y ahora el gris será el color predominante, bajo el argumento de reforzar la neutralidad y la imparcialidad del organismo.
El Instituto Nacional Electoral (INE) volvió a cambiar de imagen. A sólo dos semanas de haber presentado una identidad institucional con el lila como color principal, el organismo aprobó una nueva paleta cromática en la que predominan distintas tonalidades de gris, acompañadas por beige, blanco y negro.
La nueva identidad elimina por completo los tonos lila y violeta, así como las distintas gamas de azul. El cambio, de acuerdo con el nuevo manual de identidad, busca evitar que la imagen del Instituto pueda asociarse visualmente con instituciones, organizaciones o partidos políticos.
El gris fue elegido como color predominante bajo el argumento de que representa visualmente el carácter del INE como árbitro de las contiendas electorales y permite reforzar los principios de neutralidad e imparcialidad que deben distinguir al organismo.
La decisión ocurre después de las críticas que generó la identidad presentada el pasado 9 de septiembre. El uso del lila fue cuestionado debido a su similitud con colores empleados por el Gobierno de la Ciudad de México y otros actores políticos.
Con ello, el INE deja sin efectos la identidad aprobada apenas semanas atrás y emprende nuevamente un proceso de adaptación que tendrá impacto en sus comunicaciones, oficinas, señalética, papelería y demás elementos de su estructura desconcentrada en todo el país.
El costo del nuevo cambio
La modificación también abrió un cuestionamiento dentro del propio Instituto: cuánto costará sustituir nuevamente los elementos que apenas comenzaban a adaptarse a la identidad lila.
Durante la sesión del jueves por la noche en la que se aprobó el nuevo manual, el titular del Órgano Interno de Control, Víctor Hugo Carvente Contreras, solicitó conocer el costo estimado de implementar la nueva imagen en señalética, papelería, materiales y otros bienes.
Además, planteó que los artículos que todavía se encuentren en condiciones de ser utilizados no sean sustituidos únicamente por razones de imagen institucional, sino que puedan aprovecharse hasta agotar su vida útil.
La petición coloca el impacto presupuestal de la nueva identidad como uno de los temas que deberá atender el organismo, particularmente porque la transición hacia el lila apenas había comenzado.
Una nueva vuelta en la identidad del INE
El cambio de este viernes forma parte de una serie de modificaciones recientes en la imagen institucional del organismo electoral.
Primero fue el abandono del rosa mexicano, color que durante años estuvo asociado visualmente con el INE. Posteriormente llegó el lila y, apenas dos semanas después, el Instituto decidió sustituirlo por una gama dominada por el gris.
El contexto también incluye la nueva identidad del partido Somos, cuyo emblema utiliza el denominado “rosa cívico”, circunstancia que se sumó a la discusión sobre los colores que puede utilizar el órgano electoral sin generar asociaciones con actores políticos.
Ahora, el INE apuesta por una imagen deliberadamente más sobria, con el gris como elemento central y una combinación de colores neutros.
Sin embargo, durante la discusión del nuevo manual también surgieron cuestionamientos sobre el proceso de aprobación. El Órgano Interno de Control señaló la premura con la que fue convocada la sesión y advirtió inconsistencias en algunas de las especificaciones técnicas relacionadas con la nueva paleta cromática.
Así, el Instituto no sólo estrena colores: también tendrá que resolver cuánto costará la nueva transformación, cómo se realizará la sustitución de materiales y qué elementos de las identidades anteriores podrán mantenerse hasta concluir su vida útil.