Ramos Alor, no va a renunciar, se siente protegido, se sabe “apapachado” desde Chiapas hasta Ciudad de México.
Entonces, la pelota queda en la cancha de la gobernadora Rocío Nahle que, siendo como dicen que es, de firme en sus decisiones, por el bien del sistema de salud veracruzano, debe de tomar la decisión.
En lo personal, me parece que la disyuntiva es muy sencilla: Ramos Alor no va a renunciar, entonces que la gobernadora Nahle acuerde su DESTITUCIÓN.
Sin duda, esa decisión caerá bien en el sector salud y, porqué no decirlo, en la sociedad en general.
Así que, la gobernadora tiene en sus manos el anotarse a favor una acción que agradará y beneficiará a los veracruzanos…. Al tiempo