Amparado en su 90 por ciento de lealtad a la cuarta el doctor Ramos Alor mostró el rostro del autoritarismo más depurado: “si no quieren operar no operen”, dijo con prístina insensibilidad ajena a la realidad por la que atraviesa el Sector Salud veracruzano. En reunión con residentes del Hospital Regional de Veracruz, quien ya fuera secretario de ese Ramo fue tajante al advertirles que de su cuenta corre la calificación a su condición de residentes, no fue subliminal la amenaza sino directa, muy propia de quien se siente protegido de sus superiores, “tirano con los de abajo, servil con los de arriba. Los residentes forman la columna vertebral en los hospitales del Sector Salud veracruzano, son la primera “ventanilla” del contacto directo con la población enferma en los hospitales, su aporte al tratamiento de enfermedades es de vital importancia, de allí que se preocupen por la precariedad existente en el nosocomio donde prestan sus servicios, porque no solo hay desabasto de medicinas sino de insumos elementales para el buen funcionamiento de todo hospital. No se trata de una “campaña de odio” como calificó a las protestas, ni se trata de reclamos por “haber perdido sus privilegios” como dice la fatua retórica del “revolucionario” Ramos Alor, sino de seres humanos que conviven con la preocupantes condiciones en que desempeñan sus labores.
El doctor Ramos Alor fue secretario de Salud en la lamentable gestión de Cuitláhuac García, su perfil de medico ideologizado lo demostró comenzando aquella patética administración cuando en enero de 2019 aparecieron enormes mantas colgando de las paredes de los principales hospitales del sector salud veracruzano con la leyenda: “Aquí se atiende al pueblo veracruzano, se privilegia a los indígenas” presumiendo que se les hablaba en su idioma o dialecto, pero en esencia nunca se preocupó por mejorar la calidad de los servicios. Fue demagogia pura porque pronto este sector comenzó a resentir los efectos del desabasto de insumos y medicinas ocasionado por las pésimas decisiones del gobierno federal. Cuando por sus nulos resultados la posición de Ramos Alor fue insostenible tuvo que renunciar a su cargo. Entre las malas noticias al inicio del actual gobierno destacó la designación de este personaje al frente del IMSS-Bienestar, un cargo conferido en privilegio de la amistad sin miramiento hacia un Sector tan importante en toda administración pública. Una vez más, Ramos Alor ha confirmado que no está a la altura del reto, se ignora cuanto tiempo más permanecerá en el cargo que ahora ocupa, pero sin duda no concluirá el sexenio, salvo que sea para culminar el desastre. Por ahora, el Hospital Rafael Lucio y el Regional de Veracruz han sido degradados, ya no son los hospitales donde se brindaba atención especializada de primer orden y eran timbre de orgullo. Su actual condición parece obedecer a la lógica “igualitaria”: es más fácil empobrecer a los ricos que sacar de la pobreza a los pobres.