Ataques estadounidenses sobre territorio iraní y una respuesta con misiles y drones contra instalaciones militares de Washington reavivaron este miércoles las tensiones en Medio Oriente, en el intercambio de fuego más intenso registrado entre ambos países desde julio.
La confrontación se intensificó después de que fuerzas estadounidenses atacaran distintos puntos de la costa sur de Irán, mientras Teherán respondió con operaciones contra instalaciones vinculadas a Estados Unidos en varios países de la región.
Autoridades iraníes informaron que los nuevos ataques dejaron un saldo de al menos 18 personas muertas y 108 lesionadas. Entre los episodios denunciados por Teherán se encuentra el supuesto impacto contra una vivienda donde se celebraba una boda en Sirik, localidad ubicada cerca del estratégico estrecho de Ormuz.
De acuerdo con las autoridades iraníes, cuatro personas murieron en ese lugar, entre ellas un menor de cuatro años, mientras decenas más resultaron heridas. Medios iraníes difundieron imágenes de menores hospitalizados y de los daños registrados en el inmueble.
El incidente no ha podido ser verificado de manera independiente.
El Comando Central de Estados Unidos reconoció estar al tanto de las versiones difundidas desde Irán, aunque rechazó que sus fuerzas tengan como objetivo a población civil.
Washington explicó que su operación militar estuvo dirigida contra sistemas de defensa aérea, radares, infraestructura marítima, capacidades para colocar minas y centros de comunicaciones.
El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró desde la Casa Blanca que la ofensiva tuvo una elevada intensidad y advirtió que su gobierno mantiene la posibilidad de realizar nuevos ataques.
En respuesta, Irán informó de operaciones contra instalaciones estadounidenses en Bahréin, Jordania, Kuwait e Irak, al tiempo que elevó el tono de sus amenazas contra los países que permitan a Washington utilizar su territorio para emprender acciones militares.
El mando militar iraní advirtió que cualquier cooperación con las fuerzas estadounidenses podría derivar en represalias de mayor alcance.
Teherán aseguró además haber provocado bajas entre militares estadounidenses en Jordania y el norte de Irak. Sin embargo, funcionarios de Estados Unidos señalaron que las primeras evaluaciones no registraban muertos ni heridos entre sus fuerzas.
En Kuwait, Irán afirmó haber lanzado misiles y drones contra la base aérea estadounidense Ali Al Salem y contra un complejo residencial utilizado por personal militar. Los servicios de emergencia kuwaitíes informaron que atendieron un incendio en una zona habitacional alcanzada por un dron.
Bahréin también reportó la intercepción de aparatos iraníes, mientras Qatar, sede de la mayor base aérea estadounidense en el Golfo, responsabilizó a Teherán por las consecuencias que puedan generar los ataques.
Crece tensión en el estrecho de Ormuz
La nueva confrontación mantiene bajo presión al estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético mundial.
Irán aseguró que dos buques petroleros fueron alcanzados por minas mientras eran conducidos por personal estadounidense a través de la zona.
Washington sostiene, por su parte, que continúa garantizando el tránsito de embarcaciones. El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, afirmó que más de 17 millones de barriles de petróleo lograron atravesar la ruta el lunes.
El gobierno iraní agregó otros 11 barcos a una lista de embarcaciones sujetas a posibles sanciones, confiscación o detención por cruzar el estrecho sin autorización de Teherán. Con ello, el número de navíos incluidos en esa relación ascendió a 56.
Antes del actual conflicto, aproximadamente una quinta parte de los envíos mundiales de petróleo y gas natural licuado transitaban por esta vía.
Población iraní teme una nueva fase de la guerra
Los ataques también han incrementado la incertidumbre entre habitantes del sur de Irán, particularmente en comunidades cercanas a Bandar Abbas y Sirik.
Residentes consultados describieron una noche marcada por explosiones y temor ante la posibilidad de que los bombardeos vuelvan a intensificarse.
La actual escalada es considerada la más grave desde julio, cuando Trump ordenó suspender temporalmente dos semanas de intensos ataques estadounidenses sobre territorio iraní.
El conflicto comenzó a intensificarse desde febrero, cuando Washington puso en marcha la denominada “Operación Epic Fury”, con objetivos que incluyen limitar el programa nuclear iraní y reducir la capacidad militar de Teherán.
Aunque Estados Unidos sostiene que ha debilitado considerablemente las fuerzas convencionales iraníes y provocado mayores dificultades económicas al país, Washington todavía no ha alcanzado todos los objetivos planteados al inicio de la ofensiva.
La prolongación del conflicto ocurre además en un momento políticamente sensible para Trump, debido a las elecciones legislativas estadounidenses previstas para noviembre.
Encuestas recientes muestran un creciente rechazo de la población estadounidense a la guerra, mientras integrantes de la administración buscan evitar que una nueva expansión de las operaciones militares impacte negativamente en el escenario electoral.
Fuente: Reuters.