Xalapa, Ver.– Las carencias exhibidas recientemente en el Centro de Alta Especialidad (CAE) “Dr. Rafael Lucio” encendieron nuevamente las alertas sobre el funcionamiento de los hospitales incorporados a IMSS-Bienestar en Veracruz, ante reportes de falta de medicamentos, material de curación, insumos quirúrgicos y problemas de mantenimiento en equipo biomédico.
La situación del hospital xalapeño cobró relevancia luego de que avisos colocados en la propia unidad hicieran públicas algunas de las necesidades existentes. Sin embargo, señalamientos similares se han presentado en otras unidades, lo que abre interrogantes sobre la planeación, distribución y disponibilidad efectiva de insumos dentro de la red hospitalaria.
Entre los productos que se reportan como faltantes se encuentran medicamentos e insumos de uso frecuente, como antibióticos, oxitocina, soluciones intravenosas, puntas nasales, mascarillas con reservorio, suturas, guantes, catéteres, electrodos y lápices de electrocauterio.
La problemática contrasta con la difusión oficial de las denominadas Rutas de la Salud, estrategia mediante la cual las autoridades han informado sobre la distribución de millones de piezas de medicamentos e insumos y elevados porcentajes de abastecimiento.
El punto de discusión, sin embargo, no radica únicamente en la cantidad total de productos entregados, sino en que las claves distribuidas correspondan a las necesidades reales de cada hospital.
De acuerdo con los señalamientos realizados sobre la operación del sistema, mientras determinados medicamentos e insumos prioritarios llegan a agotarse, otras claves pueden registrar existencias muy superiores a su consumo habitual. Una distribución de estas características podría generar simultáneamente faltantes de productos indispensables y excedentes con riesgo de caducidad.
Así, las cifras globales de piezas distribuidas no necesariamente reflejan por sí mismas la capacidad real de respuesta de una unidad médica. Para pacientes y personal sanitario, el indicador fundamental sigue siendo la disponibilidad del medicamento, material o equipo en el momento en que se necesita.
Equipo biomédico, otro pendiente
A las dificultades de abastecimiento se suman reportes sobre equipos biomédicos que permanecen fuera de funcionamiento por falta de mantenimiento o reparación.
Ventiladores, monitores, máquinas de anestesia, electrocauterios y bombas de infusión forman parte de la infraestructura indispensable para la operación hospitalaria, por lo que una falla prolongada puede reducir la capacidad de atención aun cuando existan médicos, camas y medicamentos disponibles.
La transición de los servicios estatales hacia IMSS-Bienestar también coloca sobre la mesa la delimitación de responsabilidades. Una parte importante de la operación de las unidades transferidas corresponde actualmente al organismo federal, mientras que las autoridades sanitarias estatales mantienen atribuciones específicas dentro del sistema.
En Veracruz, la Coordinación Estatal de IMSS-Bienestar está encabezada por Roberto Ramos Alor, por lo que los cuestionamientos sobre problemas recurrentes de abastecimiento, distribución y operación trascienden a las administraciones individuales de cada hospital.
Las direcciones de las unidades pueden reportar faltantes y solicitar medicamentos o materiales, pero existen procesos de adquisición, distribución y mantenimiento que dependen de instancias superiores y esquemas centralizados.
Ante este escenario, una mayor transparencia permitiría conocer la dimensión real del problema: qué medicamentos solicita cada hospital, cuáles recibe, qué claves permanecen agotadas, dónde existen excedentes, qué productos enfrentan riesgo de caducidad y cuántos equipos médicos permanecen fuera de servicio.
Lo ocurrido en el CAE “Dr. Rafael Lucio”, más que observarse únicamente como una problemática interna de ese hospital, coloca nuevamente bajo escrutinio el funcionamiento de la cadena de suministro y la capacidad operativa de IMSS-Bienestar en Veracruz.
Después de los anuncios sobre millones de piezas distribuidas mediante las Rutas de la Salud, la discusión ya no pasa solamente por conocer cuánto medicamento se moviliza, sino por determinar si ese abastecimiento corresponde a lo que médicos y pacientes requieren diariamente.