agosto 25, 2026

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Nahle y la crisis azucarera

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“Haiga sido como haiga sido”, la gobernadora Rocío Nahle logró que el Grupo Porres no cerrara el Ingenio San Pedro, una relevante fuente de trabajo en el municipio de Lerdo de Tejada y motor de la economía en esa región de Los Tuxtlas.

Pero, ahora, el problema es que los dueños de otros ingenios azucareros que también están en apuros financieros esperan el mismo trato que la administración de Nahle, con el apoyo del gobierno federal, le está dando al grupo del empresario cordobés Othón Porres.  

Por ejemplo, Julio César Portela, coordinador de la Oficina México de Servicios Profesionales Azucareros, declaró la semana anterior al reportero Juan José Enríquez, del diario La Jornada Veracruz, que Zucarmex mantiene una situación complicada en sus ingenios, particularmente en San Cristóbal, ubicado en Carlos A. Carrillo, del que dependen alrededor de 20 mil familias de la Cuenca del Papaloapan.

La empresa dejó claro que permanece atenta a la decisión que tome el Gobierno estatal respecto al Ingenio San Pedro y advirtió que, si se destinan recursos públicos para su rescate, otros ingenios podrían reclamar un esquema similar de apoyo.

Dijo que entre los ingenios que podrían plantear esta demanda se encuentran el San Cristóbal, El Higo, Mahuixtlán y San José de Abajo, debido a las dificultades financieras y productivas que enfrenta actualmente el sector.

Portela explicó que la problemática no se limita a la administración financiera de los ingenios, sino que responde a factores estructurales que han deteriorado la competitividad de la industria.

Entre ellos mencionó el elevado costo de la mano de obra, las enfermedades que afectan los cultivos de caña y una sequía que se ha prolongado durante aproximadamente cinco años.

A estos factores se suma la dificultad del azúcar mexicano para competir frente a los precios del mercado internacional, situación que incrementa la presión económica sobre los ingenios y productores.

El panorama resulta particularmente delicado para Veracruz, debido a que en varias regiones cañeras existen pocas alternativas para sustituir de manera inmediata el cultivo de caña por otra actividad agrícola, por lo que una crisis prolongada en los ingenios podría tener repercusiones económicas y sociales de gran alcance.

Zucarmex sostuvo además que no existe actualmente una empresa completamente sana dentro de la industria azucarera, aunque reconoció que las condiciones particulares de cada ingenio son diferentes.

Desde su perspectiva, varios de estos problemas debieron ser atendidos con anticipación para evitar que alcanzaran el nivel de presión que actualmente enfrenta el sector.

La empresa espera conocer primero cuál será la determinación oficial del gobierno del estado sobre el Ingenio San Pedro para, a partir de ello, definir las acciones que emprenderá en defensa de los intereses de San Cristóbal.

La crisis que enfrenta el sector azucarero es preocupante. Ayer, el periodista Braulio Carbajal, de la Sección de Economía de la edición nacional del diario La Jornada, documentó que México cerró la zafra 2025-26 con una producción de 5 millones 325 mil toneladas de azúcar, un incremento de 11.6 por ciento respecto al ciclo anterior, según datos oficiales. Apuntó que el crecimiento se explica por la molienda de 49.6 millones de toneladas de caña, 8.4 por ciento más que el ciclo previo, sobre una superficie industrializada de 735 mil hectáreas.

De acuerdo con datos que el diario capitalino obtuvo del Comité Nacional para el Desarrollo Sustentable de la Caña de Azúcar, el país se ubica como el octavo productor mundial y el mismo sitio ocupa como exportador; Veracruz es el estado que más produce, con 1.96 millones de toneladas, que equivalen a 36.8 por ciento del total nacional.

No obstante, según especialistas consultados por el reportero, el problema es que, aunque hay más endulzante de caña, México no logra vender ni consumir todo ese excedente al mismo ritmo en que se produce. Esto ha hecho que los inventarios crezcan y que los precios que se pagan por la caña bajen, afectando directamente el ingreso de los agricultores.

Por su parte, la Confederación Nacional de Propietarios Rurales (CNPR) señaló que el sector enfrenta un panorama complicado porque deberá enviarse un mayor volumen de azúcar al mercado mundial, donde los precios son menores a los que ofrece el mercado preferencial de Estados Unidos, lo que golpea la expectativa económica de los agricultores.

Según cálculos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), para el ciclo 2025-26, en el país se consumieron alrededor de 3.8 millones de toneladas de azúcar. Como la producción superó esa demanda, y además hubo importaciones por 42 mil toneladas, fue necesario exportar 1.33 millones de toneladas para evitar que el excedente se acumulara todavía más. No obstante, quedó un inventario de 1.35 millones de toneladas sin vender.

Ese excedente exportado se repartió principalmente en tres destinos: 188 mil toneladas fueron a Estados Unidos, 350 mil salieron bajo el programa IMMEX, que permite exportar sin pagar impuestos cuando el ingrediente se usa para fabricar otros productos que después se exportan, y 800 mil toneladas se colocaron en otros destinos.

En el mercado interno, el precio que se pagó por tonelada del endulzante al cierre del ciclo 2024-25 fue de 16 mil 100 pesos, 25 por ciento menos que un año antes. Para el ciclo 2025-26 se acordó un precio de arranque de 14 mil pesos por tonelada, lo que confirma que la tendencia sigue a la baja, esta vez de al menos 15 por ciento.

Estados Unidos representa una oportunidad para México porque su propia producción no le alcanza para cubrir lo que consume. Para el ciclo 2026/27, se estima que ese país producirá 8.12 millones de toneladas de azúcar, pero su demanda será de 11.40 millones, por lo que tendrá que importar cerca de 3.25 millones de toneladas.

México ya tiene asegurada una parte de esas ventas, dado que para el ciclo 2026-27, cuenta con un permiso inicial para exportar 576 mil toneladas a EU, del cual ya se liberó una primera parte de 346 mil toneladas.

Vender al importador estadunidense también resulta más rentable que hacerlo en el mercado internacional. En agosto, el precio promedio estadunidense fue de 805 dólares por tonelada, mientras en el mercado internacional fue de 355 dólares por tonelada; es decir, menos de la mitad.

Para el próximo ciclo, GCMA prevé que la producción mexicana suba a 5.3 millones de toneladas y que las exportaciones lleguen a 1.5 millones de toneladas, de las cuales hasta 900 mil irían a Estados Unidos. Aun con ese aumento en las ventas al exterior, el inventario sin vender seguiría siendo alto, de alrededor de 1.37 millones de toneladas.

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