agosto 12, 2026

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El pensamiento propio es el camino del aprendizaje

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En relación con el artículo de la semana pasada titulado “El pensamiento propio ante la Inteligencia Artificial”, en donde se defendió el pensamiento propio por su valor intelectual, ético y moral, hoy agregamos una razón adicional, profundamente humana, que por falta de espacio no se mencionó en el anterior artículo pero que es grandemente importante: el pensamiento propio es el camino del aprendizaje. 

El aprendizaje se genera a través del pensamiento. Gracias a ambas acciones, el ser humano pudo sobrevivir cuando su organismo, dado su tamaño y peso, era carente de fuerza, garras, piel dura y gruesa, vista penetrante, olfato agudo, velocidad de desplazamiento, etcétera. Los animales nacen con un instinto programado que les impide razonar, pero tienen cada uno características especiales para la sobrevivencia. El ser humano podría parecer indefenso, pero tenía en su mente la capacidad de pensar y aprender, cuestiones que reprogramaron su instinto de sobrevivencia. 

El pensamiento, además, lo hizo evolucionar y con el advenimiento de la escritura lo hizo crecer en todos los aspectos del desarrollo de vida y crear la civilización que hoy disfrutamos. Con ésta aparece la Inteligencia Artificial, que ha abierto horizontes asombrosos para todo tipo de labor intelectual, ayudando en el desarrollo acelerado de la ciencia, la cultura, la economía y todos los campos del saber humano, transformando el acto del pensamiento propio.

Cuando la persona piensa por sí misma, no sólo obtiene respuestas, sino que transforma su manera de comprender el mundo. Si esa misma persona recibe respuestas ya elaboradas y las acepta sin recorrer el proceso que las originó, adquiere solamente información, pero no obtiene conocimientos y, a la larga, no mejora la capacidad de resolver conflictos y la vida misma. 

Pensar por uno mismo permite llegar a una respuesta y comprender el camino que conduce a ella. Precisamente en ese recorrido es donde ocurre el aprendizaje. La inteligencia artificial puede ofrecernos soluciones en segundos, pero no puede vivir por nosotros el esfuerzo de dudar, relacionar ideas, corregir errores, decidir diferencias, discriminar información, descubrir conexiones. Es ese proceso, y no únicamente el resultado, el que fortalece nuestra inteligencia. 

Toda respuesta recibida sin reflexión puede satisfacer una necesidad inmediata, pero sólo la respuesta conquistada mediante el pensamiento se convierte en aprendizaje, porque aprender no consiste en acumular información, sino en transformar la manera de pensar y comprender la realidad. Ahí radica, quizá, la paradoja más interesante de la inteligencia artificial. 

Tal vez su mayor aporte no consiste en pensar por nosotros, sino en provocarnos a pensar mejor. Cuando se utiliza a la IA como interlocutora crítica ─como una especie de editor, de maestro socrático o constructivista, o como compañero de diálogo sobre lo que nos interesa─ ese ejercicio amplía nuestras capacidades. En caso contrario, cuando se utiliza para evitar el esfuerzo intelectual, reduce las capacidades de reflexión y pensamiento.  

Ésta seguramente será la gran discusión educativa de los próximos años. No se tratará de decidir si la inteligencia artificial debe entrar o no en las escuelas. La presión en el avance de las tecnologías hace que sea una discusión prácticamente resuelta. El verdadero cuestionamiento será cómo utilizarla para que los alumnos aprendan más, piensen mejor y sean más libres, en lugar de depender de respuestas ajenas que frenan su evolución y desarrollo. 

La inteligencia artificial seguirá creciendo hasta límites que hoy apenas imaginamos. Pero no perdamos de vista que ella puede acelerar el acceso al conocimiento, apresurar nuestro pensamiento, pero nunca podrá sustituir la satisfacción íntima de comprender algo por el propio esfuerzo, que además nos da la posibilidad de ampliar nuestra percepción y visión de lo que estamos aprendiendo, como es el ejercicio que realizan los investigadores y los especialistas de cualquier rama del conocimiento humano. 

gnietoa@hotmail.com

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