Escribe: Lucía Tepole
Cuánto docentes morirán antes de que los sindicatos y el gobierno se pongan de acuerdo para revisar las leyes y protocolos que eviten que profesores inocentes caigan en depresión y tomen la dura decisión de suicidarse por falsos señalamientos ?? enfrentarlos a la indefensión ante órganos de procuración y administración de justicia tortuosos y opacos, por cualquier falso señalamiento.
El más reciente caso del Profesor Alberto Jasso se suma a la ya amplia lista de docentes fallecidos, sea por suicidio o asesinados/as.
El gobierno ha de creer que con webinars y uno que otro cursos sobre salud mental «cumplen» con atender el tema. Pero eso y nada es lo mismo.
Ojalá pronto se anuncie que los sindicatos integren en su organigrama la cartera de «Coordinación para la defensa del docente» o como le quieran llamar, que esté integrada por abogados no por docentes comisionados que solo saben «mediar» en favor de aquellos que se han pasado de copas. Es imperativo que tenga a personas con capacidad profesional y ética. Porque defender al magisterio es la esencia sindical. Y que el pago de cuotas sindicales sirvan realmente para la defensa del magisterio, ya que costear un abogado es lacerante.
También, hace falta la «coordinación de salud mental» para atender los casos de depresión por burnout, enfermedades crónico degenerativas, acoso delincuencial, etc. Ya que el ISSSTE No tiene dicho apoyo (solo en algunas grandes ciudades)
De los diputados, con sus iniciativas de relumbron que no aterrizan aún en leyes en defensa del gremio magisterial, no se puede esperar mucho en este año. Podría ser en la antesala de las elecciones.
Cada día se confirmar que la labor docente es un trabajo de altísimo riesgo, con limitada dignificación y enorme responsabilidad para recomponer el tejido social. Y de ninguna manera es queja, simplemente es la realidad.
Dios ampare a todos los docentes.
PD No digo que el Mtro Jasso fuera inocente o culpable, quedó claro que la autoridad no lo resolvió. Y ahí es donde se encuentra el severo problema de una real justicia.